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TORMENTA DE IDEAS
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Blog TORMENTA DE IDEAS - ISABEL MENÉNDEZ BENAVENTE

ISABEL MENÉNDEZ BENAVENTE

Soy esposa, madre y psicóloga. Me gusta ante todo vivir. La vida es apasionante y contarla a través de este blog, me parece todo un privilegio. Mi prioridad :mi familia;mi adicción: mi trabajo, ese con el que trato de ayudar a encontrar esa luz que muchos necesitamos, a través de las tinieblas. Me ...

Sobre este blog de Sociedad

Este blog es eso, una tormenta de ideas. Es una técnica que utilizamos en psicología, y en general cuando se trata de encontrar solución a algún problema , tomar decisiones y de alguna manera fomentar la creatividad... Se trata de que salgan todas las ideas que uno tiene, aunque puedan parecer en p...


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  • 24
    Junio
    2015

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    educación profesor respeto violencia trabajo

    ¡ EH PROFE!

    A ver, que las formas cambian es un hecho. Y seguro que muchos te llaman diciendo "eh, profe". Y no está mal, porque quizás se acercan un poco más a ti, te ven más cercano y no como a aquellos que te pegaban en las manos con las varas, o te tiraban de las orejas o te humillaban poniéndote de rodillas con libros. Yo afortunadamente no he vivido eso, pero muchos contemporáneos míos sí lo han sufrido. Por eso está muy bien que nadie pegue a un niño en la escuela, que puedan tutearos y que os sientan más humanos. Pero hay un límite. Importante. Y es que tú eres la autoridad. Y la autoridad pone normas que los niños no pueden ni deben saltarse. Ya, no me digas nada. Que igual estás en un insti con muchas familias desestructuradas y a veces sufres el acoso (sí, acoso) de tus alumnos, o lo que es peor, de sus padres. Hemos oído estos días de agresiones a profesores por parte de los progenitores de (supongo) unos auténticos angelitos. Mira, no quiero estar en tu piel. Y conste que sabes, si me lees, que los niños son mi vida, mi finalidad en esta vida es hacerlos sufrir lo menos posible, y si además me regalan una sonrisa me hacen la mujer más feliz de la tierra. Pero yo no sé cómo actuaría ante una clase con muchos alumnos conflictivos, por eso te respeto y admiro. Porque ese “oye, profe” no puede ir acompañado de ninguna falta de respeto, y ahí quien tienes la fuerza eres tú y todo el claustro que debe solidarizarse. Sé que igual tienes que pelear con los padres, ¡qué me vas a decir! Pero debes hacerlo. Es tu deber informar de cómo es su hijo para que con ayuda de todos podamos reconducirlo. Pero verás cómo no todo va a ser bueno, déjame tocarte un poco el corazón, si soy capaz. Estáis en plenas evaluaciones. He sabido de muchas en las que de una u otra forma no se hacía demasiado caso a situaciones concretas, a alteraciones del pequeño, a su situación familiar, al informe del psicólogo que te dice que tiene una depresión, porque, ¿sabes?, él no puede pedir la baja, tú si, pero él no, y tiene que estar haciendo un trabajo intelectual para el que por el trastorno que tiene no puede hacer porque le resulta casi imposible concentrarse;  y es que ellos además no saben lo que les pasa. Por eso acuden a mí.  Solo que tienen algo que no le deja ser feliz y que les vuelve irritable contra todo  y contra todos, que su rendimiento baja y que se sienten cada vez más frustrados. Y quizás si no investigas, le suspendes por unas décimas, porque crees que es un vago. No seré yo quien te enseñe tu oficio, por Dios, no te lo tomes así. Pero te pido por favor,  que como buen profesor que eres, no te quedes solo en las formas, que no toleres, pero que empatices, a veces es tan solo eso. Que tengas en cuenta qué le pasa y por qué. Ya, ya sé que estáis agobiados, que la maldita burocracia, venga a rellenar papeles, os roba tiempo para lo que verdaderamente queréis, ayudar, orientar y guiar a tu alumno, si es que eres uno de esos maravillosos profesores que tienen vocación. Porque supongo que lo sabes. Lo he dicho muchas veces. Tu trabajo, como el mío, es especial, diferente; en cualquier otro trabajo si cometes un error, lo puedes remediar, si se te rompe una herramienta de tu trabajo, la reemplazas... Pero es que, profe, en tu trabajo y en el mío, esas herramientas son irremplazables, porque son niños, tuyos, míos, de todos y por eso hay que tratarla con cuidado, con mimo diría yo, manteniendo tú el mando, con firmeza y dulzura, que te juro no son en absoluto incompatibles. Porque así como he visto profesores que han sacado muchos niños adelante, por desgracia también los he visto que le han hundido la vida a un niño, existen, lo sabes. Quizás jamás debieron ser educadores, pero ahí están. Así que, mira, te pido que estos días reflexiones un poco, que te fijes en ese niño que parece triste, o aquel otro que se queda en blanco en los exámenes, o aquel que nunca levanta la mano para participar, porque todos ellos tienen una historia, una vida detrás, a veces terrible. Ya, lo sé, os faltan todos los medios del mundo... Pero, ¿sabes profe?, yo sé que tú lo intentarás, porque tú como yo, hemos nacido para esto. Buen verano.

    ¡Eh profe, ayúdame!

    ¡ EH PROFE!

     

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