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TORMENTA DE IDEAS
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Blog TORMENTA DE IDEAS - ISABEL MENÉNDEZ BENAVENTE

ISABEL MENÉNDEZ BENAVENTE

Soy esposa, madre y psicóloga. Me gusta ante todo vivir. La vida es apasionante y contarla a través de este blog, me parece todo un privilegio. Mi prioridad :mi familia;mi adicción: mi trabajo, ese con el que trato de ayudar a encontrar esa luz que muchos necesitamos, a través de las tinieblas. Me ...

Sobre este blog de Sociedad

Este blog es eso, una tormenta de ideas. Es una técnica que utilizamos en psicología, y en general cuando se trata de encontrar solución a algún problema , tomar decisiones y de alguna manera fomentar la creatividad... Se trata de que salgan todas las ideas que uno tiene, aunque puedan parecer en p...


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  • 01
    Mayo
    2016

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    niños maternidad Día de la madre; recuerdos nieta bisabuela añoranza

    FELIZ DÍA, MAMÁ: ERES BISABUELA

    Hace mucho que no te escribo, mami. Pero es que este es un Día de la Madre muy muy especial. No puedo dejar de pensar en ti, en lo que sentirías si tuvieras en tus brazos, en ese regazo que aún echo de menos, a tu primera bisnieta. Tendrías ahora 85 años, pero sé que tu fuerza para sujetarla, para acunarla, seguiría igual, porque tú has nacido para esto, como yo, para que nuestro vientre, nuestro pecho, sea su refugio; porque de alguna forma hemos nacido para acompasar nuestro corazón al suyo y sentirnos inmensamente felices con esa pequeña y maravillosa parte que es también tuya y mía. Sí, mami, soy abuela, y aún no me lo creo. Es algo esencial en mi vida, quiero ser esa abuela que mis hijos no han tenido, quiero que sus ojos brillen cuando me vea, y quiero disfrutar cada segundo de sus risas y de sus llantos, calmarlos cantando las mismas canciones que tú nos cantabas y que ella cantará a sus hijos... Todo se repite, mamá. Es como si de alguna forma tú también estuvieras a mi lado, sonriendo conmigo cuando la ves aparecer por la cuna, con esa carina de pilla que me deshace, cuando comparte su chupo conmigo, cuando me echa los brazos, cuando le doy el bibe, tú, mamá, estás conmigo. Y disfrutarás conmigo lo que no has podido. Porque yo seré una de esas abuelas que jugará con ella, claro, aunque me deje partida la espalda y las rodillas. Correré, me disfrazaré, haré teatro y seré tan payasa como tú... Voy hablando por la calle, como tú, como yo hice con mis hijos, porque hablarles y quererles es lo que les hace crecer por dentro y por fuera, aunque piensen que estoy loca... Vale, un poco lo estoy. ¿Y sabes? Le contaré batallitas, de esas de abuelas. Le hablaré de ti y de Papá, de cómo nos juntábamos cada domingo con el café y los pasteles, de cómo te gustaba el fútbol y Egipto, y cómo estabas siempre pendiente de todo lo que tus hijas ni siquiera decían, pero tú adivinabas porque siempre nos mirabas con los ojos del alma... Le contaré, aunque no lo crea, que supiste a 500 km de distancia que yo estaba sufriendo y cómo me llamaste al día siguiente para preguntarme qué me había pasado... Y cómo llegando a Madrid, supiste que me había pasado algo y me encontraste en el hospital con el fémur roto... Quizás no lo crea, pero tú y yo no lo olvidaremos nunca. Esa conexión existe y sigue ahí, por eso ya no tengo miedo, te he vuelto a encontrar en los ojos maravillosos de mi nieta, en el inmenso amor que me transmite... Y también, cómo no, le hablaré de cómo discutías con el abuelo de política, de cómo le querías, de que para ti su abuelo fue, y siempre lo decías, ese hijo varón que nunca tuviste. Le contaré todo lo que nos reíamos y cómo jamás dejé de tener tu beso de buenas noches, aunque me fuera a casar al día siguiente. Y la magia que hacías en los Reyes... Cómo te quedabas toda la noche cosiendo para que el día 6 yo tuviera el vestido de hada más maravilloso que vi en mi vida. Lo tengo aún en la retina, con estrellas llenas de purpurina recortadas sobre el tul, que pegaste una a una, haciendo que me creyera que me lo habían tejido las propias hadas porque era imposible que aquello saliera de manos humanas. Le haré uno, mami, te lo prometo. Le diré también que nos educabas con mano firme, pero dulce a la vez, y de cómo yo me rebelaba para darme cuenta después de que esa educación es la que me hizo crecer como persona. Le diré nuestra máxima, ¿te acuerdas?: nunca hagas a los demás lo que no te gustaría que te hicieran. Es simple, sencilla, pero toda mi vida he intentado aplicarla. Solo espero, mamá, que ahí arriba, seas tan tan feliz como yo lo soy con tu bisnieta, y veles por ella, como lo haces por nosotras. Cuídanos, por favor, cada vez te siento más cerca... Te adoro, mami. Feliz día.

    FELIZ DÍA, MAMÁ: ERES BISABUELA

     

                                                     Mírala mami, no hay otra igual...

     

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