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TORMENTA DE IDEAS
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Blog TORMENTA DE IDEAS - ISABEL MENÉNDEZ BENAVENTE

ISABEL MENÉNDEZ BENAVENTE

Soy esposa, madre y psicóloga. Me gusta ante todo vivir. La vida es apasionante y contarla a través de este blog, me parece todo un privilegio. Mi prioridad :mi familia;mi adicción: mi trabajo, ese con el que trato de ayudar a encontrar esa luz que muchos necesitamos, a través de las tinieblas. Me ...

Sobre este blog de Sociedad

Este blog es eso, una tormenta de ideas. Es una técnica que utilizamos en psicología, y en general cuando se trata de encontrar solución a algún problema , tomar decisiones y de alguna manera fomentar la creatividad... Se trata de que salgan todas las ideas que uno tiene, aunque puedan parecer en p...


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  • 07
    Febrero
    2016

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    hijos felicidad vida gratitud nietos psicóloga cansancio...

    GRACIAS

    No ha sido el mejor de mis años. No lo ha sido. He llegado al límite como tantas veces me habían advertido, mi cuerpo y mi mente dijeron basta. El año pasado por estas fechas yo estaba pasando quizás una de las peores vacaciones de Navidad de mi vida. La espera y la incertidumbre me matan, me deshacen, me recuerdan, ustedes lo saben, a esa larga agonía  que viví con quienes no llegaron a conocer a sus nietos tan cerca de estas fechas...  Esperar, no saber... Ellos no llegaron a conocer a sus nietos y yo estaba convencida de que yo tampoco lo haría. Pero aguanté, porque era lo que debía hacer y una vez que todo se arregla es cuando uno se rompe. Y yo me rompí en mil pedazos. No podía, no resistía más dolor, más llantos, más problemas. Me dijeron que tenía que parar, descansar, que no podía seguir con el mundo a mis espaldas. Y creo que lo hice. Pero me ha costado. Llevaba muchos años aguantando. Sin parar de trabajar ni los fines de semana y habían pasado muchas cosas: la pérdida de la abuela de mis hijos, la de un amigo a quien recuerdo constantemente, problemas laborales, personales, familiares... Lloraba, pero seguía, día y noche, consolando las lágrimas ajenas y tragando las propias y entonces pasó. Primero me avisó mi cuerpo y los médicos me lo dijeron y luego ya no quería seguir luchando como antes, no podía simplemente. Me dejé llevar por la desesperanza, por el miedo, especialmente por eso, por el miedo. Miedo irracional a no disfrutar de todo lo bueno que tengo precisamente porque no tenía  tiempo para apreciarlo. Pero esta reflexión no es para mirar atrás, sino para mirar este año que comienza, siempre hacia adelante. Hoy tengo que dar gracias. Gracias a pesar de este año en el que no he sido yo, porque ya empiezo a serlo. Porque comienzo a ver las cosas distintas, y porque llegó ella, sana, maravillosa, el sueño de mi vida... Esa cuyos ojos verdes, como los de su padre y su abuelo, hacen que llore de felicidad tantas veces cuando nos miramos, porque por fin ahora la disfruto a ella y a sus padres, a mis hijos, todos ellos en torno a mi mesa la última noche del año. Gracias, Dios, por tenerlos a todos, porque sé que me quieren, cada uno a su manera, y sobre todo porque hemos criado unas maravillosas personas que se han unido a otras iguales, que es por lo que su padre y yo luchamos tantos años. Que se unieran a personas buenas para ser felices. Por eso ahora tengo 6 hijos a los que adoro. Y gracias a él, a mi  chico, como se dice ahora, porque para mí lo sigue siendo, como hace 35 años... Él,  que me ha aguantado todos estos meses, teniendo siempre su hombro para llorar, o para refugiarme en su regazo porque necesitaba que fuera también mi padre, mi amigo, mi marido y todo. Y ha estado, como siempre. Y gracias a ellas, mis hermanas, que me han aupado cada una como ha podido, pero siempre presentes. A Susi y a Ana, especialmente, porque han llevado el peso de mi clínica con todo el amor del mundo, prohibiéndome a veces, ¡cuántas!, asomarme por allí, dejando que diera mis conferencias para cambiar de ambiente, hasta que me repusiera totalmente. Gracia a ella, a Carla, mi amor, que ha sentido mi ausencia, pero que sabe que es mi nieta mayor, aunque no sea biológica y que siempre lo será. Gracias a mis amigos de siempre, los de hace 40 años, porque han entendido mis ausencias y alegrado mis noches. Gracias. A mis nuevas amigas con las que paso noches de vino y rosas, con las que bailo y me siento joven. A mis amigas de la pelu, ese sitio al que voy a relajarme y en el que tantas veces llego rendida y vuelvo victoriosa, porque me siento querida y mimada. Ellas saben mis secretos porque son amigas.  A mis niñas de la farmacia, a la que tenía que acudir cada poco y que tanto tanto me hacen reír, con mis lorzas y sus risas. Gracias por eso a la vida. A esta maravillosa vida, que para mí empieza otra vez este 1 de Enero.GRACIAS

     

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