Blog 
TORMENTA DE IDEAS
RSS - Blog de ISABEL MENÉNDEZ BENAVENTE

El autor

Blog TORMENTA DE IDEAS - ISABEL MENÉNDEZ BENAVENTE

ISABEL MENÉNDEZ BENAVENTE

Soy esposa, madre y psicóloga. Me gusta ante todo vivir. La vida es apasionante y contarla a través de este blog, me parece todo un privilegio. Mi prioridad :mi familia;mi adicción: mi trabajo, ese con el que trato de ayudar a encontrar esa luz que muchos necesitamos, a través de las tinieblas. Me ...

Sobre este blog de Sociedad

Este blog es eso, una tormenta de ideas. Es una técnica que utilizamos en psicología, y en general cuando se trata de encontrar solución a algún problema , tomar decisiones y de alguna manera fomentar la creatividad... Se trata de que salgan todas las ideas que uno tiene, aunque puedan parecer en p...


Archivo

  • 03
    Noviembre
    2012

    Comenta

    Comparte

    Twitea

    HALLOWEN

     No me van nada los disfraces. Al menos algunos. Hay otros que tenemos que ponernos para poder seguir viviendo; esos que  hacen que sonrías cuando estás llorando por dentro,  que te cubras de sumisión para no hacer daño a quien quieres, o que te pongas la capa de la indiferencia cuando lo que necesitas es gritarle al mundo que ya está bien, que así no se puede seguir. Es un mecanismo de defensa. Supongo que todos lo hacemos para evitar estar en una  constante lucha. Una lucha  contra todo lo que consideras injusto, lucha para defender con uñas y dientes aquello que te corresponde, batallas en las que mueres un poco  defendiendo al débil, contiendas en las que te dejas la piel para que se entiendan unos y otros…porque eso es  lo que te han enseñado. Pero esta  es una lucha que te deja exhausta… así que lo dicho. Coges,  te disfrazas y listo. Y tiras una temporada, hasta que vuelves a mostrar tu cara y esta se llena de heridas de guerra, que se van curando con el amor de mucha gente que afortunadamente todos, todos, tenemos alrededor.

    Y hay otros disfraces no puedo evitar que me  pongan de mal humor. Por ejemplo estos días. No me gusta nada Hallowen. No tiene nada que ver con mi vida, ni con mis tradiciones, ni con las de mis hijos, pero supongo que acabará teniéndola con las de mis nietos. Y no lo soporto. No entiendo esta imposición de una costumbre que nunca ha sido parte de nuestra historia, y que sin embargo nos alejemos de otras que nos acercaban mucho más. Hemos dejado de mirarnos los unos a los otros. Y los disfraces no ayudan a que lo hagamos. Ya no  bailamos pegados…ya no sentimos la delicia de tener a quien quieres pegado a tu cuerpo, mientras disfrutas de la música que para siempre formará parte de la banda sonora de tu vida. Nuestros niños ya no bajan a jugar a la cuerda , a las canicas  o a la goma en la calle… quizás porque están muy ocupados,  entre otras cosas, buscando el mejor disfraz de Hallowen para no ser menos que el vecino, aquel con el que hace años jugábamos y era nuestro compañero de vida, y ahora es sólo un rival con el que competir. Ya no existen las tradicionales  tertulias como las que había en la librería de mis padres, en la Escolar, donde se reunían a charlar sobre lo divino y lo humano… tertulias en las que sin disfraces, nos mirábamos a la cara. Ya no leemos, faltaría más.  Ahora, las imágenes sustituyen a las letras… nos  inundan las salas de cine, con películas de terror, en un inmenso despliegue comercial y consumista;  con niñitos vestidos de monstruos, llegando a casas adornadas con calabazas,  llamando a las puertas diciendo truco o trato. El problema es que aquí no existen esas casas americanas  ¡que va! aquí hay gentes a las que sacan de las suyas…y tal y como están las cosas, las calabazas mejor comerlas que desperdiciarlas llenándolas de velitas. Que no estamos para regalar golosinas, y que los sustos nos los dan todos los días… en una palabra, que aquí, de toda la vida de Dios, el día de difuntos, lo que hacíamos era acordarnos más (si cabe) de los nuestros, y algunos acercarse al cementerio a llevar flores… y jamás  se nos hubiera ocurrido celebrar esta  “fiesta” con monstruos, brujas y demás seres malignos que por cierto ya habitan, lo juro, entre nosotros. Disfrazados eso sí, de personas normales…

     

     

    Denunciar
    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook