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TORMENTA DE IDEAS
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Blog TORMENTA DE IDEAS - ISABEL MENÉNDEZ BENAVENTE

ISABEL MENÉNDEZ BENAVENTE

Soy esposa, madre y psicóloga. Me gusta ante todo vivir. La vida es apasionante y contarla a través de este blog, me parece todo un privilegio. Mi prioridad :mi familia;mi adicción: mi trabajo, ese con el que trato de ayudar a encontrar esa luz que muchos necesitamos, a través de las tinieblas. Me ...

Sobre este blog de Sociedad

Este blog es eso, una tormenta de ideas. Es una técnica que utilizamos en psicología, y en general cuando se trata de encontrar solución a algún problema , tomar decisiones y de alguna manera fomentar la creatividad... Se trata de que salgan todas las ideas que uno tiene, aunque puedan parecer en p...


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  • 06
    Enero
    2015

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    ORO, INCIENSO Y MIRRA...

     Queridos Reyes Magos: yo os voy a pedir este año lo que hace siglos que traéis al portal de ese niño desahuciado de su casa, que ha nacido en un portal porque era un perseguido, porque nadie le quería, porque era un proscrito y nadie quería darle cobijo, porque entonces, como ahora, eran unos cobardes. Y vosotros le trajisteis oro, en señal de realeza, porque era el rey del mundo, de un mundo que vosotros queríais que fuera mejor. Pero veréis, las cosas no van tan bien. La realeza no implica solo riquezas, ni privilegios, ni librarse de la cárcel por ser hermana o hija... La realeza, esa que vosotros queríais para aquel niño, se lleva en el alma. No se hereda. Ese niño no era príncipe. Era solo un niño. Pero entendisteis que la realeza no tiene que ver con la riqueza y por eso os acercasteis a Él, que estaba en un pesebre rodeado de porquería y de animales, pobre como las ratas. Porque supisteis que la realeza implica mucho más que un cetro... Que tiene que ver con ser generoso con sus súbditos, con los más débiles, porque un rey protege y  reina en su hogar y reina entre sus amigos porque todos le adoran, es el rey o la reina de su vida, de una vida llena de todas las virtudes que se le presuponen a un rey o a una reina. Honestidad, valentía, gallardía, servicio a su reino, sea una nación, una empresa o una casa, ese que lucha sin cuartel por los suyos, que quiere lo mejor para ellos porque solo así podrá sentirse orgulloso, y lo hace sin condiciones, con sacrificios que a veces implican hasta dar la vida por los que quieres y proteges. Porque ha nacido rey, porque es un rey. 

    Gaspar, tú con tu incienso... Lo sé. Ese que habla de espiritualidad, de divinidad. Uf, Gaspar, qué mal vas. Mira, ya no queda de eso. El sentido trascendente de la vida hace mucho que ha dejado de existir. Nadie cree ya en nada. Nadie piensa que haya algo más por lo que vivir que no tenga que ver con esta sociedad en la que vivimos, esa que sabes, Gaspar, mi rey, una sociedad cada vez más materialista, cada vez más corrupta y más cruel, mas pegada a la tierra, que jamás alza la mirada para mirar al cielo, para encontrar fuerzas y respuestas, sea quien sea a quien se dirijan: Alá, Buda, Jesús... Me da igual. Algo que también les dé cierto sentido a una vida que para muchos de estos terrestres a los que vienes a visitar el día 6 no es más que el tener, no mirar para el que sufre y seguir mirándose al ombligo, con todos los derechos del mundo y sin nada que ofrecer a los demás... Simplemente, Gaspar, porque no lo tienen, están vacíos, huecos por dentro. 
    Baltasar, llegas desde muy lejos, traes mirra para embalsamar, para que las cosas no mueran para siempre. Para que cuando ese niño muriera, pudiese resucitar. Ojalá, Baltasar, esa mirra sirva para que aquello que se está muriendo al menos se conserve y algún día resucite. Trae mucha, por favor, para que la honradez de los que nos gobiernan vuelva a renacer, para que los que tienen el deber de servir al prójimo lo hagan con humanidad. Haz, Baltasar, que resucite eso, la humanidad, esa que cada año desde hace 2015 años vamos perdiendo en cada paso, con cada ser humano que no es tratado como tal. 
    Así que, queridos Reyes, yo humildemente os pido las tres cosas. Oro para poder ser como una reina, tener valentía y enfrentarme a todas las batallas que sé que voy a perder con orgullo y siempre la cabeza muy alta, sin rendirme nunca porque me lo debo a mí misma y a quienes confían en mí y me quieren. Incienso, Gaspar, mi rey, mi adorado rey, porque necesito mirar al cielo, posiblemente hoy más que nunca, porque quizás he dejado de mirar... Y déjame la mirra, Baltasar, para que no muera lo poco bueno que pueda quedarme; haz también que nunca muera la ilusión por dar lo mejor de mí a los que quiero esa madrugada del 5 y sobre todo, Baltasar, tú que lo sabes todo, haz que resucite todo aquello que voy perdiendo por el camino. Lo necesito. Confío en vosotros. Creo en vosotros. 

     

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