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TORMENTA DE IDEAS
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Blog TORMENTA DE IDEAS - ISABEL MENÉNDEZ BENAVENTE

ISABEL MENÉNDEZ BENAVENTE

Soy esposa, madre y psicóloga. Me gusta ante todo vivir. La vida es apasionante y contarla a través de este blog, me parece todo un privilegio. Mi prioridad :mi familia;mi adicción: mi trabajo, ese con el que trato de ayudar a encontrar esa luz que muchos necesitamos, a través de las tinieblas. Me ...

Sobre este blog de Sociedad

Este blog es eso, una tormenta de ideas. Es una técnica que utilizamos en psicología, y en general cuando se trata de encontrar solución a algún problema , tomar decisiones y de alguna manera fomentar la creatividad... Se trata de que salgan todas las ideas que uno tiene, aunque puedan parecer en p...


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  • 29
    Enero
    2014

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    PESADILLA EN LA COCINA

     A estas alturas de mi vida de humilde articulista, no queda nada de mí que ya no sepan. Por eso no se sorprenderán de que les diga que  puedo con casi con todo menos con las cosas de casa. Más concretamente con  las de la  cocina. Mi relación con los fogones ( uy que antiguo queda decir esto ya) se limita a mis primeros días de recién casada. Yo había aprendido a hacer una besamel buenísima, que había practicado el último año de carrera en un piso con las compañeras. Así que manos a la obra. Primera comida en casa, espinacas (congeladas, claro) a la crema que queda como fino y todo: toma mi vida. Yo orgullosísima. Segundo día, como sobraban pues espinacas otra vez... al tercer día aquí el padre de mis hijos, alzó la mirada del plato y me dijo: verás no me gustan las espinacas con besamel. Dicho y hecho. Nunca más. Verás es que no sé hacer otra cosa y como trabajamos los dos, pues ya se sabe...a comer lo que caía, que era más bien preparado. Enseguida  pude tener quien me cocinara porque yo trabajaba mucho y tenía tres niños... y poco a poco, como quien no quiere la cosa, yo dejé prácticamente de usar la cocina. Pero hete aquí, que mi vida gira en torno a la cocina y a la comida. Verán una sale de las navidades más bien redonda, con unas ganas de bajar unos kilitos, más que nada para que me entren los pantalones y hete aquí,  que estoy rodeada de gente que cocina, a la que además le entusiasma. En mi casa hace años poco a poco, sibilinamente   la alta cocina se instaló para quedarse. Aquí mi otra mitad, es el mejor cocinero que conozco (él siempre dice que los mejores son hombres, y va a ser , por la tele , las guías y demás,  que debe ser verdad, maldita sea), afición heredada de su padre que también le encantaba, y seguida por mis hijos varones, que se pasan la vida llamándole para preguntar como se hace esto o lo otro. Hasta ahora mi hija seguía mi ejemplo y pasaba olímpicamente de la cocina, de lo que yo me sentía harto orgullosa,  pero hete aquí que parece que se ha pasado al bando contrario y empieza a mandar fotos de sus primeras proezas y me muero de rabia, porque evidentemente esta es una batalla perdida. Con lo cual cada fin de semana pierdo la lucha contra la báscula porque no me puedo resistir a las recetas de unos y otros (mi nuerina también participa con un Brownie  que no se puede resistir). Vas a una cena y ellos y ellas, cada vez más ellos, (sí mis amigos varones cocinan y muy bien ) se pasan la velada hablando de cómo preparan el manjar que estamos degustando, o cuando empieza la época de los oricios... y claro una empieza a fartáse de verdad. Pero ¿que es esto?  El mundo está lleno , pero lleno de recetas, de cocinas y de comida.¡¡ Por Dios, que obsesión!! Hemos cambiado el cotilleo y los realitys por cocineros y minicocineros, por cocinas requetemaravillosas y mousses de no se que, que suben o no suben, postres para terminar, malos rollos entre ellos, pero siempre con la audiencia tomando nota y luego comentando que es lo peor,  todo lo que pasa en sus malditas cocinas, con lo que yo quedo impepinablemente fuera de la conversación. Y cambias de canal y otra vez, y zapineas y veo el huevo frito en la esquina y me tengo que ir corriendo a por el almax; vuelvo a sentarme y trato de desconectar, a ver si en la sexta hay algo. ¡¡ Dios!! Pesadilla en la cocina, vuelve... pero ¿se ha acabado alguna vez? Va a ser que en mi vida no.

     

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