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TORMENTA DE IDEAS
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Blog TORMENTA DE IDEAS - ISABEL MENÉNDEZ BENAVENTE

ISABEL MENÉNDEZ BENAVENTE

Soy esposa, madre y psicóloga. Me gusta ante todo vivir. La vida es apasionante y contarla a través de este blog, me parece todo un privilegio. Mi prioridad :mi familia;mi adicción: mi trabajo, ese con el que trato de ayudar a encontrar esa luz que muchos necesitamos, a través de las tinieblas. Me ...

Sobre este blog de Sociedad

Este blog es eso, una tormenta de ideas. Es una técnica que utilizamos en psicología, y en general cuando se trata de encontrar solución a algún problema , tomar decisiones y de alguna manera fomentar la creatividad... Se trata de que salgan todas las ideas que uno tiene, aunque puedan parecer en p...


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  • RESILIENCIA

    Está claro que yo no soy resiliente. O quizás sí. Pero desde luego no creo que llegue al extremo de esa resiliencia que tendrían que tener los seres queridos del avión alemán. Yo sinceramente creo que no podría. Cuando he sabido que realmente fue un homicidio, se me saltaron las lágrimas... me parece todo tan injusto, tanta locura a nuestro alrededor, tanto dolor inútil. Y es que la resiliencia esa palabreja tan rara, es lo que los psicólogos llamamos a la facultad de sobreponerse a los traumas y desgracias, y seguir viviendo, incluso aprendiendo de lo que ha pasado, llegando a superar todas las tragedias imaginables. Y es que no puede evitar el pensar que aún existe más dolor, cuando no hay explicación para lo que les ha pasado, cuando alguien en un momento de enajenación quiere acabar con su vida, matando a tanto inocente. No puedo, no quiero ni siquiera pensarlo. Pero existen personas resilientes.  Las conozco. A lo largo de mi vida profesional he visto personas así, pocas, todo he de decirlo, pero existen. Personas que han visto su vida truncada, en las que la tragedia se ceba una y otra vez  y sin embargo siguen adelante, con dolor, pero sin volver constantemente la vida atrás. Porque  no piensan en el futuro, tan solo en el aquí y ahora, y en  como poder superar y luchar. Yo me reconozco en esa fortaleza ante la adversidad, pero también sé que es ficticia, que lucho hasta la muerte mientras lo malo está pasando y cuando todo vuelve a su sitio, puedo dejarme llevar por un dolor que me bloquea y me paraliza. Es cierto que dura poco y que vuelo a resurgir, pero siempre queda algo, no soy lo suficientemente resiliente como para poder seguir viviendo y llegar a ser feliz, tras una tragedia como la de esta semana. Pienso en ellos, en todos y cada uno, los padres de los 16 chicos de intercambio, la maestra, la chica con el bebé, el empresario que esperaba su cuarto hijo, esa abuela, hija y nieta... Dios mío, todos, tanto horror.  Y no me puedo imaginar cómo se puede superar algo así, pero se puede. Lo sé. Y se debe trabajar por ello. La resiliencia no es innata, se trabaja, se entrena, como casi todo en la vida. Debemos tratar de recomponer lo que queda de nuestra vida, que ya nunca será la misma, porque tendrá cicatrices y señales de haberse roto  a pedacitos, pero si esos  trozos se han pegado, y sabemos hacerlo, con cuidado, con paciencia y con ayuda, puede pefectamente seguir siendo válida porque aunque esté maltrecha, tenemos que seguir abriendo los ojos  cada mañana para seguir cumpliendo nuestro cometido, nuestra única meta: vivir.

    Y veo sus fotos y se me parte el alma;  la gran mayoría jóvenes, con sueños,  con la vida por delante, con gente a la que querían y por la que eran queridos... y los que quedan deben seguir y luchar para no estrellarse como ellos, para no morir aunque estén vivos. Porque aún hay gente que los necesita, que los quiere, que están deseando ayudarles, porque tienen que superarlo por ellos mismos y por sus seres queridos, esos que quedan. El duelo inmenso. Inevitable. Pero la resiliencia existe, yo, insisto, la he visto, la he sentido en quien se sentaba frente a mí. Quedan huérfanos, muchos, pero también sé que los niños son mucho más resilientes que los adultos, aunque también debemos enseñarles a que lo sean. Sé que saldrán adelante, y que la superprotección no les ayuda. Por eso es fundamental nuestro ejemplo, que nos vean fuertes, que no quiere decir en absoluto que no lloremos y nos desesperemos muchas veces, pero que nada ni nadie pueda con lo más valioso que tenemos. Con nuestra propia vida, esa que los que quedan a nuestro alrededor, se merecen ver con ojos de esperanza, de superación. Dios les ayude a todos

    SOLO QUEDA ESO: RESISTIR Y SEGUIR ADELANTE

     

    RESILIENCIA

     

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