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TORMENTA DE IDEAS
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Blog TORMENTA DE IDEAS - ISABEL MENÉNDEZ BENAVENTE

ISABEL MENÉNDEZ BENAVENTE

Soy esposa, madre y psicóloga. Me gusta ante todo vivir. La vida es apasionante y contarla a través de este blog, me parece todo un privilegio. Mi prioridad :mi familia;mi adicción: mi trabajo, ese con el que trato de ayudar a encontrar esa luz que muchos necesitamos, a través de las tinieblas. Me ...

Sobre este blog de Sociedad

Este blog es eso, una tormenta de ideas. Es una técnica que utilizamos en psicología, y en general cuando se trata de encontrar solución a algún problema , tomar decisiones y de alguna manera fomentar la creatividad... Se trata de que salgan todas las ideas que uno tiene, aunque puedan parecer en p...


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  • 17
    Marzo
    2015

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    SOCIEDAD Oviedo

    SANIDAD

    Está de actualidad la medicina, las donaciones, la falta de sangre que parece se va subsanando gracias a la generosidad de tantos asturianos. Parece imposible que se tengan que retrasar operaciones porque no hay suficientes recursos. Hablamos siempre de recortes, y existen, claro, aquí y en todos los lados. Hay overbooking en los hospitales, poco personal, etc, etc. Pero miren, para mi desgracia, yo he pasado mucho tiempo en hospitales. Mucho más del que hubiera querido. A veces para cosas nimias o visitas rutinarias, y otras, demasiadas, para ver cómo se iban aquellos a quienes amas. Y es entonces cuando los recortes no intervienen demasiado. Yo he protestado muchísimo en esta Sanidad pública, que no dudo que es de las mejores, pero que tiene también mucho que mejorar, al menos en el trato. Porque yo intento ser educada y me encuentro con gente que no lo es. Que no te contestan cuando preguntas sin molestar, con amabilidad, si después de 7 horas, tardarás mucho en saber algo y te lanzan un bufido. O cuando dejan a una anciana en una sala de espera con el camisón abierto por detrás, sin poder moverse, y tú sufres por ella, o cuando ves que a un familiar, mientras tú estás en la puerta (sin que sepan que estás, por supuesto), le gritan porque no se daba la vuelta para hacerle cualquier cosa, y oyes espantada cómo le dan voces de mala manera y tú (que no deberías estar porque no es la hora de visita, pero lo haces porque sabes lo que pasa) tienes que entrar y decir que está sordo y no tiene el audífono y te hierve la sangre... Y la verdad es que no lo dices con calma porque hay cosas que no tienen nada que ver con que haya o no recortes. Cuando te dicen en medio de un pasillo, delante de todo la gente  que está esperando la información médica de las 12, que tu ser querido se está muriendo, entonces no hablamos de recortes. Porque digo yo que un pequeño despacho tiene que haber; un sitio tranquilo y una sensibilidad para dar determinadas noticias. Y esto no es de ahora. Hace muchos muchos años, a mi padre, un médico de cuyo nombre no quiero acordarme, le dijo a mi madre (entonces con quimioterapia, que lógicamente era evidente) que su marido acabaría cortado a cachitos como un chorizo, literalmente. Entonces, señores, no había  problemas en el sistema sanitario. Lo que había y hay son médicos, enfermeras y auxiliares o personal sanitario que no deberían serlo. Porque es necesaria una empatía que algunos ni siquiera saben lo que es. Exactamente igual que los hay, y muchos, maravillosos médicos, vocacionales, que te acompañan, te consuelan, te informan con palabras que puedes entender. Maravillosas enfermeras y comadronas que hacen de tu dolor o del otro algo más llevadero, porque llevan la ternura en sus manos y que sonríen y te hacen sonreír, a los que desde aquí agradezco infinitamente su maravillosa dedicación. Pero también hay otros, muchos más de los que en esta profesión cabría esperar, que te tratan como si no fueras persona, sino un número... Posiblemente lo que ellos son, lo que ellos se consideran.

    Por eso, desde esta humilde columna, pido a esos miles de estudiantes que se están preparando para uno de los trabajos más duros del mundo, que sepan de verdad que su vida va a cambiar, que van a sacrificarse, seguramente por un salario poco digno para todo lo que tienen que trabajar, pero que hay cosas que nunca, jamás, se pueden recortar: la humanidad es una de ellas.

     

    LA HUMANIDAD NO SE RECORTA...

    SANIDAD

     

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