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TORMENTA DE IDEAS
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Blog TORMENTA DE IDEAS - ISABEL MENÉNDEZ BENAVENTE

ISABEL MENÉNDEZ BENAVENTE

Soy esposa, madre y psicóloga. Me gusta ante todo vivir. La vida es apasionante y contarla a través de este blog, me parece todo un privilegio. Mi prioridad :mi familia;mi adicción: mi trabajo, ese con el que trato de ayudar a encontrar esa luz que muchos necesitamos, a través de las tinieblas. Me ...

Sobre este blog de Sociedad

Este blog es eso, una tormenta de ideas. Es una técnica que utilizamos en psicología, y en general cuando se trata de encontrar solución a algún problema , tomar decisiones y de alguna manera fomentar la creatividad... Se trata de que salgan todas las ideas que uno tiene, aunque puedan parecer en p...


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  • 06
    Abril
    2014

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    SENTADA EN UN BANCO

     Hacía muchos años, muchos, que no me sentaba en un banco, 10 minutos. Después de un día agobiante, lleno de problemas, de lágrimas que secar a los demás, de enfrentarme con el mundo entero para intentar defender al indefenso, al que necesita mi ayuda para luchar contra la justicia que a veces es injusticia, me siento a ver la vida pasar. Esa vida que de alguna forma no se cómo vivirla, yo que enseño a los demás a hacerlo. Allí sentada me dediqué a observar porque es parte de mi;  el observar es parte de mi trabajo y lo llevo en mi ADN. Mi padre era según los jugadores a los que entrenaba, un mister psicólogo cuando no existían, aún me lo dicen. Mamá era la mejor psicóloga del mundo, con una inteligencia emocional y una empatía que hacía que todo el mundo llorara en su hombro. Y a papá recuerdo, le gustaba observar en las terrazas, siempre con su chester en la mano. Yo no he podido hacerlo nunca, al menos nunca sola. Y ayer he visto pasar a parejas que se iban besando, y me ha enternecido y preocupado, porque allí arriba, justo en el piso del que acabo de salir, acabo de ver las rupturas traumáticas... he visto padres paseando con sus bebés, y he pensado que quizás ya están separados, y les toca la visita... pasaba un señor mayor con cara de preocupación y me imaginé que quizás tenía algún problema de salud, vi una pareja muy joven interracial, y pensé que quizás los padres de ella se lo prohíban;  unos cuantos consultando su móvil y pensé que estaban obsesionados con él, porque es peligroso mirarlo mientras andas, quizás se caigan... una madre tirando estresada de su hija porque no llegaban, las ocho de la noche gritaba! y esa  niña de unos 8 años, pensé, vendrá de miles de extraescolares y ahora tendrá que hacer los deberes...y me di cuenta. Pensé que la vida pasando delante de mí se había convertido en la vida que veo a diario, que yo ya no veía sonrisas, ni alegrías, que estoy tan exhausta de luchar que parece que todo se reduce al mundo de mis pacientes. Y que quiero sentarme en un banco, y estar no diez, sino 20 minutos, sola, viendo pasar la vida, relajadamente, imaginando que esa pareja que se besa se querrán para toda la vida, que el padre que pasea con su bebé es un padre maravilloso que es eso, padre y que quiere disfrutar de su hijo, y le apetece salir solo con el. Que la pareja interracial van a buscar a los padres de ella para tomar algo, que los que consultaban su móvil era algo puntual y que no viven enganchados... que la madre llegará a casa con su niña y se dará cuenta de que está cansada y le preguntará que si quiere dejar el ballet o la música o el inglés...y que nunca más la veré correr porque no llega. El jueves cumpliré 58 años, casi 60 y me he pasado la mitad de ellos sin detenerme, viendo y oyendo problemas, sufriéndolos yo misma...y entonces allí sentada esperando, recibo un mensaje en el móvil, es una paciente que  me da las gracias. Me dice que ayudaré a su hermana como lo hice con ella, que he cambiado su vida y que yo no cambie nunca ,  que yo puedo... se me llenan los ojos de lágrimas. La vida, mi vida son todos esos problemas, pero también el reconocimiento, la gratitud y la sonrisa de tantas personas a las que simplemente les he ayudado a ver esa vida que a veces yo veo tan borrosa, llena de luz. Y entonces llega la furgoneta, y baja ella... me sonríe, y me abraza, ¿tata tu eres la pincesa y yo el pincipe, vale? Tata te quello muto, mientras me toca el pelo cuando la cojo en mis brazos para llevarla con su madre, que está en la clínica arreglando el caos que yo ya no puedo ni controlar. Y mientras pega su cara contra la mía, que es como nos queremos, pienso que la vida sigue, que es maravillosa y que un día me sentaré con ella y con mis futuros nietos en un banco, a disfrutar de sus risas y sus juegos. Que voy a hacerlo, que puedo hacerlo, que se lo debo a mi familia, a él que tanto se preocupa por mi, por mi salud, por mi cansancio... a mis 3 hijos que nos regalaron un maravilloso viaje por nuestro cumpleaños y me dicen que ya, mami, que pare...y sé que lo haré. Volveré a tener tiempo para sentarme en un banco cualquiera... a ver la maravillosa vida pasar.

     

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