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TORMENTA DE IDEAS
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Blog TORMENTA DE IDEAS - ISABEL MENÉNDEZ BENAVENTE

ISABEL MENÉNDEZ BENAVENTE

Soy esposa, madre y psicóloga. Me gusta ante todo vivir. La vida es apasionante y contarla a través de este blog, me parece todo un privilegio. Mi prioridad :mi familia;mi adicción: mi trabajo, ese con el que trato de ayudar a encontrar esa luz que muchos necesitamos, a través de las tinieblas. Me ...

Sobre este blog de Sociedad

Este blog es eso, una tormenta de ideas. Es una técnica que utilizamos en psicología, y en general cuando se trata de encontrar solución a algún problema , tomar decisiones y de alguna manera fomentar la creatividad... Se trata de que salgan todas las ideas que uno tiene, aunque puedan parecer en p...


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  • 21
    Septiembre
    2013

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    Y MUERO CUANDO EL OTOÑO HA NACIDO

     'Y sigo viviendo,cuando el verano sigue viviendo y muero cuando el otoño ha nacido'  (Miguel Visurraga Sosa).

     

    Posiblemente nadie ha descrito mis sentimientos con respecto a esta estación como este poeta peruano. Lo siento dentro, cada año más. Me invade la melancolía y el recuerdo que insistentemente cada otoño hace que vuelva a sentir de alguna manera los olores, el tacto metálico  de las camas y la frialdad de ese hospital que otoño tras otoño me hace volver a él;  porque él  me ha quitado lo que mas quería….

    Vuelvo a recordar la incomprensión hacia el dolor y la desesperación de quienes hacen de una profesión como es el ayudar a vivir o a morir, un trabajo rutinario. No todos, afortunadamente; hay gente maravillosa que te trata con delicadeza, con amabilidad, que no por ello son menos profesionales. Pero sigue llamándome la atención como es posible que haya aún tanta gente absolutamente impermeable al dolor ajeno, a la pena, a las emociones que son fundamentales para que este mundo vaya mejor. Lo sé. Cada médico, cada enfermero, cada psicólogo, cada psiquiatra, no podemos, no debemos simpatizar hasta el punto de sufrir su enfermedad, de morir su muerte, de caer en su depresión, porque entonces no les ayudaríamos. Nos hundiríamos con ellos. Cuando hablo de empatía, siempre pongo el mismo ejemplo: si alguien se ahoga y tú no sabes nadar, de nada sirve que te tires al agua.  La empatía, tiene que ver con saber que aquella persona necesita tu ayuda., ser consciente de su desesperación porque te pones en su lugar, y  ser consciente de que  tú  tienes la cuerda a la que se puede sujetar, y se la tiras para que con tu fuerza y la suya llegue a la orilla. Y le arropas y le abrigas con tu cuerpo…El quedarte mirando como se ahoga, porque tú no puedes salvarlo, me parece cruel. Una crueldad que cada vez está más presente en nuestras vidas. Porque pasamos indiferentes, de puntillas,  ante la desgracia de los demás, ante sus problemas, porque nuestra vida es así y no queremos que nadie moleste. Ni los ancianos, ni los niños, ni los amigos con problemas. Porque es más fácil vivir para uno mismo, y decir que en tu trabajo eres muy profesional y por eso no te involucras con tus pacientes. Y esos pacientes, y sus familiares, con dolencias físicas o mentales, a veces sólo quieren y necesitan un abrazo, un poco de ternura, unas palabras amables, una “ empatía” que haga que sientan que sus seres queridos están en buenas manos. Porque no podemos ni debemos olvidar que algunas profesiones como la medicina, la enfermería, la psiquiatría, la psicología, la docencia, los servicios sociales trabajan con el material más delicado del mundo: sus herramientas son seres humanos, y si somos ineficaces, incompetentes, bruscos y lejanos, podemos romperlos en mil pedazos.

    Y es que aunque estemos exhaustos, y la responsabilidad y el sufrimiento ajeno nos aplasten, debemos levantarnos y sonreír. Porque ¿ saben? nuestra sonrisa es su antidepresivo, y la de ellos,  nuestra mejor recompensa,la fuerza para seguir luchando… aunque estemos en Otoño.

     

     

     

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