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TORMENTA DE IDEAS
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ISABEL MENÉNDEZ BENAVENTE

Soy esposa, madre y psicóloga. Me gusta ante todo vivir. La vida es apasionante y contarla a través de este blog, me parece todo un privilegio. Mi prioridad :mi familia;mi adicción: mi trabajo, ese con el que trato de ayudar a encontrar esa luz que muchos necesitamos, a través de las tinieblas. Me ...

Sobre este blog de Sociedad

Este blog es eso, una tormenta de ideas. Es una técnica que utilizamos en psicología, y en general cuando se trata de encontrar solución a algún problema , tomar decisiones y de alguna manera fomentar la creatividad... Se trata de que salgan todas las ideas que uno tiene, aunque puedan parecer en p...


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  • 18
    Enero
    2015

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    YO NO SOY TERESA

     

    Querida Teresa: verás, que conste; te lo digo de corazón, que he pensado en Ti durante toda tu enfermedad, que me he compadecido (perdón suena a cura y a facha) quería decir, solidarizado totalmente contigo en todo momento; como lo hubiera hecho con cualquier otra persona. He sentido y desde luego reprobado el sacrificio, en mi opinión inútil de tu perro, porque yo que lo he tenido; sé lo que se puede sentir. He sido feliz cuando te he visto recuperada, pero verás. No lo entiendo. Es que no entiendo nada. Se supone Teresa que todos éramos tú. Porque habías sido maltratada por tu médica de cabecera, que sabiendo como sabía que habías estado con un enfermo de Ébola, no había activado el protocolo. Entre otras cosas, porque según sostenías nunca habías sobrepasado el pico de fiebre considerado límite. Me parecía raro, te lo juro, que una auxiliar sanitaria como tú, incluso sin haber llegado a tener tanta fiebre, no se alertara ante cualquier mínima afección, fiebre etc., y hubiera pedido las medidas oportunas, pidiendo tu misma que se instaurara el adecuado control. Porque yo, que no soy sanitaria, bueno sí pero en otra rama, por sentido común lo hubiera hecho. Y aún me parecía peor, que la médico de cabecera pasara del tema y corriera el riesgo de contagiar a muchas, demasiadas personas. Pero es que además Teresa estando algo mala, tampoco entiendo muy bien por qué te fuiste, sin advertir nada a un centro de estética, que han tenido que destruir por completo para evitar el contagio, y cuyas trabajadoras se han quedado sin absolutamente nada, además de haber estado recluidas durante más de 15 días en un hospital. Trabajadoras como tú Teresa, que ahora parece que también te van a poner una demanda porque las has dejado en la calle.

    Es decir Teresa, tú ni idea..., y en la calle, tus compañeros salen en manifestación, y todas las tertulias critican el sistema sanitario español que  ha sido tan, tan irresponsable. Y resulta Teresa que ahora nos enteramos  de todo lo que ha pasado, y que tú aceptas como cierto ante la demanda que te iba a interponer la vilipendiada galena. Es decir, nos has mentido, y mucho. Todo lo que sigue a continuación lo has admitido como cierto. Acudes a consulta sólo cuatro días antes de ser ingresada (no seis días como dijiste), no comunicaste a tu médico que habías tenido una fiebre de 38´7, como consta en tu historial, ni por supuesto que habías tenido contacto con pacientes diagnosticados de Ébola. Y en tu descargo, Teresa dices, que “nunca piensas que es Ébola”. Hombre, Teresa… no dice mucho a tu favor, que quieres que te diga. Es cierto que el consejero de sanidad de tu autonomía tiene poco de diplomático y que sus declaraciones fueron como poco inapropiadas, pero en el fondo, Teresa, es que él defendía que tú habías mentido. Y mira por donde, pues tenía razón. Y lo peor de todo esto, es lo que podría haber pasado. La de homicidios involuntarios que supuestamente hubieras podido causar… pero ¿sabes? Sigo esperando que salgan a la calle a decir que tú tenías una responsabilidad muy importante, que tu negligencia quizás debería dirimirse en los tribunales, que no podemos tener auxiliares sanitarios con tan poco sentido común y sigo esperando también que esta noticia sea el centro de las tertulias políticas. Pero espero en balde. No sería lo mismo Teresa, si en vez de ser tú la contagiada hubiera sido por ejemplo, la mujer del consejero dimitido. Si ella hubiera estado en contacto con alguien del Ébola, (sí ya sé que sería improbable, pero imagínatelo) y hubiera hecho lo mismo que tú, todavía estaríamos hablando de ello. La denunciaríamos y estaríamos haciendo “manifas” por la calle. Defendiendo a la médica y a las esteticistas y a todos los que esos días se cruzaron por su camino. Pero eso no va a pasar. Nadie hablará más de esto…y me parece injusto. Por todo esto, que sepas que yo no soy Teresa.YO NO SOY TERESA

     

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