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Julio Barbero

Mi nombre es Julio Barbero Medina. Tengo 33 años de edad. Por la profesión - un programador. Mis aficiones son la informática, deportes, historia, estilo de vida saludable.

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Mi blog sobre deportes, salud, tenologiyah moderna.


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  • 01
    Noviembre
    2014

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    salud medicamentos La gripe

    La gripe.

    La gripe.

    La vacunación evita que miles de personas mueran cada año a causa de esta enfermedad y sus complicaciones.

    Epidemia y posibilidad de pandemia

    El Consejo de Ministros del pasado 5 de septiembre, tras conocer un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en el que se advierte la posibilidad de que se produzca una mutación del virus de la gripe y de que, por tanto, haya una pandemia de la enfermedad este otoño-invierno, aprobó la creación de un comité interministerial para su prevención y control. Además, los países miembros de la Unión Europea acordaron tomar medidas para reducir el número de casos de gripe, a través de la vacunación, debido a las similitud de los síntomas iniciales de esta enfermedad con los de la neumonía asiática, ya que una coincidencia en el tiempo de la epidemia de gripe con la reaparición de la neumonía atípica complicaría de forma importante la detección de los virus y el diagnóstico de las dos enfermedades.

    Para José Ramón de Juanes, jefe del servicio de Medicina Preventiva del Hospital 12 de Octubre de Madrid, si bien la gripe es una enfermedad transmisible muy contagiosa de persona a persona, con un periodo de incubación muy pequeño y cuyo brote epidémico puede alcanzar a cientos de miles e, incluso, millones de personas, el riesgo de pandemia (que implica la aparición de una nueva cepa del virus en algún lugar del mundo y el contagio progresivo de una parte significativa de la población del planeta) que se viene contemplando desde hace lustros, no parece que vaya a producirse este año, por tanto "asistiremos a una epidemia normal de gripe".

    La preocupación de la OMS se debe a la reciente aparición en humanos del virus H7N7 en Holanda, presente normalmente en animales como cerdos, pollos y raramente en caballos. Y es que una de las particularidades de la gripe es que cada año es diferente, ya que el virus influenza muta. Ello es debido a que "el genoma del virus es de ARN (Ácido Ribonucleico), uno de los ácidos nucleicos que son capaces de transmitir la información genética. Esta información genética sufre muchas mutaciones durante la reproducción del virus, la mayor parte letales para él, pero algunas de ellas pueden darle una ventaja biológica inesperada.

    En el caso del virus de la gripe intervienen también grandes recombinaciones entre el material genético del virus humano y virus parecidos de aves. Esto sólo pasa de vez en cuando, pero los cambios que suceden entonces son muy grandes y se asocian con los brotes de gripe mas mortíferos", explica Jordi Gómez Castilla, especialista en Virologia del Departamento de Medicina Interna del Hospital Vall d´Hebron de Barcelona.

    En el siglo pasado se originaron varias pandemias de gripe de consecuencias graves. La llamada "gripe española", de 1918 a 1920, que causó entre 20 y 50 millones de muertes en todo el mundo. En 1957-60, la gripe asiática y en 1968-70 la gripe de Hong Kong que provocaron alrededor de un millón de fallecimientos cada una. La gripe rusa de 1977-78 no tuvo efectos tan trágicos.

    El doctor de Juanes, miembro de la Real Academia Nacional de Medicina y una autoridad en estudios sobre la gripe, es optimista y explica el porqué: Holanda, Bélgica y Alemania mantienen estrictos controles para detectar precozmente cualquier transmisión a las personas del virus H7N7 e impedir su diseminación. Esta vigilancia se une a los controles de los cuatro laboratorios de la OMS que estudian sistemáticamente la evolución de la gripe y que se encuentran en Atlanta, Londres, Tokio y Melbourne y a los 110 laboratorios centinelas de 85 países (tres de ellos en España, concretamente en Valladolid, Barcelona y Madrid) que remiten la información al centro especializado de Memphis en EE.UU.

    Prevención igual a vacunación

    Los tres tipos de virus de la gripe (llamados A, B y C) son responsables de epidemias estacionales que causan millones de enfermos en el mundo entero y complicaciones mortales hasta en un millón de personas al año, según la OMS. Este es el motivo por el que se investiga para producir la vacuna específica para el nuevo subtipo de gripe y por el que esta organización aconseja a los todos los países extremar las medidas de vigilancia y normalizar las vacunaciones preventivas.

    Unánimemente se considera que la vacunación es la mejor manera de evitar la enfermedad. Autoridades sanitarias y médicos están de acuerdo. "Por razones todavía desconocidas, el virus de la gripe no se transmite durante los meses de más calor. Así que, como es un virus de temporada fría, tiene mucho sentido iniciar la vacunación un poco antes de que llegue", comenta el investigador científico Jordi Gómez Castilla. Las campañas no fracasan, los medios de comunicación colaboran en su la difusión y las personas incluidas en los grupos de riesgo demandan un suero que ha demostrado su eficacia en torno al 80% de los casos, según el doctor de Juanes.

    La facilidad de transmisión del virus comporta mucho riesgo, de modo que para paliar en lo posible la pérdida de vidas humanas, el aumento de la demanda de los servicios sanitarios (que muchas veces se ven colapsados), el gasto que suponen y la disminución de horas de trabajo y estudio, se establecen las campañas de vacunación antigripal que se dirigen en principio a personas con elevado riesgo de complicaciones como:

    Personas mayores de 65 años, aunque por ejemplo en Cataluña la campaña gratuita (cuya cobertura el año pasado se situó en torno a un 72% de la población mayor de 65 años) se extiende a partir de este año a los mayores de 60 y el doctor de Juanes recomienda la vacuna a todos los que han pasado la cincuentena.
    Personas que viven "hacinadas", es decir, internadas en residencias de ancianos, centros de enfermos mentales, etc.
    Enfermos crónicos pulmonares, cardiovasculares, renales, diabéticos, transplantados e incluso asmáticos, sean adultos o niños.
    Adultos y niños inmunodeprimidos, siempre con el respaldo y el consentimiento de su médico.
    La Academia Norteamericana de Pediatría recomienda la vacunación a niños de 6 a 24 meses de edad.
    Pacientes tratados durante largo tiempo con ácido acetilsalicílico y que, por lo tanto, puedan desarrollar un síndrome de Reye después de la gripe.
    Gestantes que se hallen en el segundo o tercer trimestre del embarazo durante la temporada gripal.

    Las campañas de inmunización frente a la gripe se dirigen especialmente a personas que pueden transmitir la enfermedad a los colectivos anteriores, es decir:

    Personal sanitario y otros trabajadores hospitalarios y extrahospitalarios.
    Trabajadores de residencias geriátricas, guarderías o cuidadores de enfermos crónicos que tengan contacto con pacientes o residentes.
    Trabajadores de residencias y centros de acogida para personas de alto riesgo.
    Personal que presta asistencia domiciliaria a individuos de alto riesgo (enfermeros visitadores, trabajadores voluntarios, etc.)
    Personas que mantienen relación (incluidos los niños) con individuos de alto riesgo.
    Personal de servicios públicos (policía, bomberos, transporte...)

    España, pese a encontrarse entre los países no productores de vacunas, es uno de los primeros países del mundo en vacunación en función del número de casos. Las estadísticas son inestables pero las personas vacunadas rondan el 164 por mil (casi la mitad que en EE.UU según datos del IX Congreso Mundial de Enfermedades Infecciosas). Así, en la campaña 1999-2000 se administraron 6.300.000 dosis de la vacuna entre los españoles. En la temporada 2003-2004, siguiendo directrices de la OMS que se basan en las variedades de virus circulantes, las vacunas antigripales inactivadas se han preparado para combatir el virus A (H1N1), A (H3N2) y B.

    Cualquier persona que se considere amenazada por la enfermedad o que no quiera correr el riesgo de contraerla y contagiarla a otras, puede adquirir la vacuna por poco más de 6 euros en farmacias, siempre con receta médica, tal y como asegura el Vicepresidente del Colegio de Farmacéuticos de Pontevedra, Floro Andrés Rodríguez. La inoculación está solamente contraindicada para los alérgicos a la proteína del huevo y la mayoría de la gente consigue protección contra la enfermedad a las dos semanas de haberse vacunado.

    No es un resfriado

    La gripe no es un catarro. Ambas enfermedades comparten síntomas pero se distinguen, sobre todo, porque el virus influenza produce fiebre elevada y dolores musculares. Además, la gripe es una de las enfermedades que, directa o indirectamente (debido a las complicaciones que ocasiona) más muertes ha provocado en la humanidad, ya que cada año afecta a unos 120 millones de personas. Dentro de las complicaciones más frecuentes de la gripe está la neumonía, que puede llegar a ser grave en pacientes con otras patologías y en ancianos.

    "Su incidencia es difícil de presumir -alega el doctor de Juanes- depende de la agresividad del virus y de las campañas de vacunación pero puede afectar hasta al 4% de la población". Los virus pululan entre la gente a través de pequeñas gotitas que expelen los pacientes al estornudar, toser o simplemente hablar. Por lo general, tras un periodo de incubación que va de 18 a 36 horas, quienes han contraído la gripe presentan durante casi una semana:

    Fiebre elevada que puede alcanzar los 40 ºC y que puede durar entre 3 y 5 días.
    Afecciones respiratorias, tos seca, ocasionales estornudos, secreción nasal y molestias en la garganta.
    Dolor lumbar, detrás de las pantorrillas y dolores musculares en general, así como de las articulaciones.
    Cefaleas muy intensas que suelen desaparecer cuando remite la fiebre.
    Todo lo anterior se resume en un gran malestar general.

    Los antibióticos no ejercen ningún efecto contra los virus de la gripe ni del resfriado. No existen tratamientos, excepto los destinados a aliviar los síntomas: analgésicos contra el dolor, antipiréticos para bajar la fiebre, anticongestivos nasales, antitusivos como la codeína... En el mercado hay complejos antigripales sintomáticos que reúnen estas características y que pueden ayudar a pasar la enfermedad con menos molestias y quebranto de la vida laboral. Tanto en caso de gripe como de resfriado, es recomendable acudir al médico de cabecera o a la farmacia en busca de consejo profesional, reposar en lo posible en una habitación semioscura y mantener una buena hidratación mediante abundante ingestión de líquidos.

    De todas formas no debemos infravalorar la gravedad de la gripe. "No podemos estar seguros de que algo como lo que pasó en 1918, con la mal designada "gripe española", no pueda volver a pasar, por lo que toda la investigación sobre la gripe es insuficiente", asevera el especialista en virología Jordi Gómez Castilla.

     

     

     

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