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Blog Y mañana más... - FILIPPO PRIORE

FILIPPO PRIORE

Nacido en Asturias en 1972, residente en Gijón y de origen italiano, en abril del 2010 le fue diagnosticado linfoma NT de células T periférico. Sometido a dos trasplantes de médula ósea en la Unidad de Trasplante Hematopoyético del HUCA, en la actualidad continua su lucha diaria contra la enfermedad...

Sobre este blog de Salud

La vida y el día a día de una persona afectada por un Linfoma NH, su experiencia personal, sus ilusiones, sus aficiones...; todo bajo un prisma de esperanza y optimismo, pero sin escapar de la realidad de una enfermedad dura y penosa, que junto con otras de tipo hematológico como leucemias y mieloma...


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  • 13
    Marzo
    2013

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    Nadaya (00.03.02)

    Vivir sin amigos no es vivir

    (Cicerón)

     
    A las cuatro y media de este miércoles trece de marzo, Santa Cristina de Persia –felicidades a las Cristinas-, doy comienzo al Blog. Hoy el día ha venido marcado por una importante bajada en las temperaturas, lo que ha hecho que en las cercanías de Gijón los campos hayan despertado cubiertos por una ligera capa de nieve. Más al centro del la región, la situación durante toda la jornada ha sido un tanto complicada y la conexión por carretera con la Meseta como cada vez que arrecia un temporal, se vio comprometida durante algunas horas. Esto es algo a lo que los asturianos nos hemos acostumbrado por desgracia.
     
    Por otra parte, mientras tomo mi té recién hecho, en la televisión tengo sintonizada RaiNews –algo así como el canal 24h pero en su versión italiana- siguiendo en directo todo lo que está sucediendo en Roma, donde a estas horas, la actualidad sigue estando centrada en la elección del nuevo Papa. A mí he de reconocer que es algo que me tiene enganchado, desde la perspectiva de estar asistiendo a algo histórico. Luego, el que salga uno u otro tengo claro que no va a cambiar en absoluto mi vida. Pero ya me conocéis: siempre que hay algo que se sale de lo normal, me gusta estar al día y para ello no dejo de leer e informarme sobre todo lo que rodea en este caso al cónclave que se está celebrando en la Ciudad Eterna.
     
    Esta mañana me he vuelto a levantar con algunas décimas de febrícula. No sé los días que llevo ya con esta historia, pero intento llevarlo lo mejor posible, aunque no siempre es fácil. Lógicamente llega un momento en el que te enfadas contigo mismo porque parece que no hubiera forma de transcurrir un mínimo tiempo sin que salga nada… Pero tampoco puedo quejarme porque de momento, a base de tomar los corticoides y el paracetamol, voy tirando. Como ya os dije lo más probable es que todo venga de algún virus juguetón que se resiste a abandonarme. De todos modos la semana que viene, aprovechando la visita que tengo al hospital, veremos si optamos por hacer alguna prueba añadida por aquello de quedarnos todos más tranquilos.
     
    La fiebre sin embargo no me ha impedido el subir este mediodía hasta la empresa donde trabajaba hasta que caí enfermo. Como siempre, ha sido de lo más agradable el poder departir con mis anteriores compañeros de trabajo. Seguro que si tuviera que ir todos los días al trabajo no diría lo mismo, pero ahora mismo, cada vez que me escapo a hacerles una visita, es como si me inyectara una dosis extra de optimismo. ¡Quién sabe si llegará el día en que vuelva a ser uno más en la oficina! Sé que no puedo dormirme en los laureles, que a este paso, mi mesa se la darán a otro… Bromas aparte, es inevitable el que pienses si algún día podrás volver a reincorporarte a la vida laboral, aunque ahora mismo, con los pies en el suelo, eso es algo que todavía veo muy lejos. Pero cosas que parecían más complicadas al final se lograron, así que no pierdo la esperanza. Hasta que llegue ese día, me conformo con estas visitas sorpresa, y con irme como hoy luego de comida con algunos colegas. Espero que no se acaben cansando de mis historias de abuelo cebolleta. Los años pasan y este mes, cumpliré mis tres años de inactividad. Bueno, tampoco es que en los diez años anteriores que llevaba con ellos trabajando fuera yo muy activo en la labor que desempeñaba -me gustaba ser discreto más que nada-, así que no creo que en ese sentido haya habido mucho cambio.
     
    Del partido de anoche entre el Milan y el Barcelona poco puedo deciros salvo lo que comentaba a mis amigos culés: mi más sincera enhorabuena a ellos pues nadie discute además que el Barça fue justo vencedor. El partido tengo que confesaros que una vez más no lo vi, aunque del mismo modo os confieso también que para nada me esperaba un resultado tan contundente. Sabéis de sobra mi condición de tifoso del Napoli, pero por supuesto siempre que hay un equipo italiano en liza, voy con él. ¡Qué le voy a hacer! Nadie es perfecto. En los últimos años además, no es que me hayan dado muchas alegrías precisamente. Si a eso añadimos la penitencia que supone seguir al Sporting, entenderéis entonces por qué veo cada vez menos fútbol.
     
    Bueno, ahora os dejo. En la televisión siguen enfocando la chimenea del Vaticano por la que ya veremos si aparece de una vez la esperada fumata bianca o si volvemos a ver ese humo negro que ayer llamó la atención a más de uno por su intensidad y duración. Bromeaba yo con el hecho de si el motivo del color tan negro tendría que ver con que Rajoy se hubiera colado como cardenal en la Capilla, y hubiera aprovechado la ocasión para echar al fuego los famosos papeles de Bárcenas. Hay que tomárselo todo con humor, si no, ¡qué aburrido sería todo!… Un fuerte abrazo…  “y mañana más…”

     

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