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Blog Y mañana más... - FILIPPO PRIORE

FILIPPO PRIORE

Nacido en Asturias en 1972, residente en Gijón y de origen italiano, en abril del 2010 le fue diagnosticado linfoma NT de células T periférico. Sometido a dos trasplantes de médula ósea en la Unidad de Trasplante Hematopoyético del HUCA, en la actualidad continua su lucha diaria contra la enfermedad...

Sobre este blog de Salud

La vida y el día a día de una persona afectada por un Linfoma NH, su experiencia personal, sus ilusiones, sus aficiones...; todo bajo un prisma de esperanza y optimismo, pero sin escapar de la realidad de una enfermedad dura y penosa, que junto con otras de tipo hematológico como leucemias y mieloma...


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  • 22
    Abril
    2013

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    Nadaya (00.04.11)

    Me gustaría emplear toda mi vida en viajar, si alguien me pudiera prestar una segunda vida para pasarla en casa

    (William Hazlitt)
     
    Son las nueve y cuarto de este lunes veintidós de abril cuando comienzo a escribir el Blog. Lo hago desde Quintes, donde ayer de tarde llegamos después de un fin de semana por Ponferrada con motivo del partido que allí jugaba el Sporting el sábado. Ha sido la primera vez que Nadaya ha salido de Asturias, y tanto durante el viaje en coche a la ida y a la vuelta, como durante nuestra estancia en el Bierzo, se comportó de diez. Da la impresión que ha salido a sus padres, a los que siempre les encantó lo de irse de escapada, un día allí y otro allá. Superada esta primera prueba con nota, ahora el siguiente objetivo es otro viaje, esta vez un poquito más lejos. Ya tenemos algo previsto en ese sentido...
     
    Es difícil hacer un resumen de un viaje que resultó perfecto. Porque es que ni la derrota y el ridículo que hizo el Sporting –que como sabéis perdió cero a uno- en el partido al que asistimos, pudo empañar siquiera lo bien que lo pasamos ya desde el viernes, que fue cuando llegamos. El viaje de ida para que os hagáis una idea, Nadaya se lo pasó durmiendo desde que cogimos la ronda, hasta que llegamos al mismísimo hotel, en plena Plaza del Ayuntamiento de Ponferrada. Lo primero que hicimos por supuesto fue reponer fuerzas con una buena comida y luego descansar un rato en el hotel para transcurrir después la tarde paseando el casco antiguo de la ciudad. Al pasear por esas calles, me vinieron a la cabeza muchos recuerdos de cuando lo hacía solo, en las ocasiones que por trabajo tuve que quedarme en Ponferrada. Sin duda, ahora, con la compañía de Mónica y de Nadaya, esas calles se me presentaban ante mis ojos con una mayor belleza si cabe.
     
    Por la tarde habíamos quedado con un buen amigo de allí, que pasó a recogernos y que nos llevó a conocer a su pandilla, que casualidades de la vida, celebraban esa misma noche el cumpleaños de uno de ellos, así que sin comerlo ni beberlo, nos encontramos en mitad de una fiesta sorpresa por todo lo alto, donde nos acogieron a las mil maravillas. También es cierto que lo de ir con un bebé como Nadaya, te lo pone todo más fácil. La noche no se alargó demasiado porque estábamos todavía un tanto cansados, pero aun así no estuvo nada mal.
     
    El sábado sí que resultó un día casi maratoniano. Para empezar descubrimos la “bonita” tradición de que el reloj del campanario de la Plaza, a partir de las ocho de la mañana, comienza a marcar las horas, las medias, ¡y hasta los cuartos!, de modo que parecía que teníamos las mismísimas campanas del Vaticano en la habitación. A mediodía llegaban nuestros padres que viajaban con la Peña Casa Kilo, por lo que quedamos para vernos todos juntos, además de mi amigo de Ponferrada y otro amigo de Gijón, que llegaba también el sábado. Nos fuimos así todos a comer y tras la comida, ¡al estadio! Por supuesto Nadaya, que tampoco de momento queremos meterla entre multitudes, se fue con nuestras madres a conocer Ponferrada. Del partido, lo dicho: lo mejor lo que se vivió en la grada, con más de tres mil sportinguistas en las gradas del coqueto estadio de El Toralín, lleno hasta la bandera.
     
    Por la noche, otra vez de cena con los amigos, aunque en esta ocasión sí que retiramos algo más pronto por aquello de no cascarnos mucho para el viaje de vuelta. Aun así hubo tiempo hasta para que me tomara un copita de cava a la salud de todos y brindando por aquel primer viaje con Nadaya, para que no sea sino el preludio de muchos más.
     
    Y si bien es cierto que en lo deportivo puntos no nos trajimos ninguno, en lo gastronómico kilos sí que nos trajimos unos cuantos, ya que para rematar el fin de semana, ayer todavía nos fuimos de excursión hasta las famosas cuevas de Valdevimbre donde nos pusimos las botas a base de carnes a la parrilla en compañía de nuestros padres. 
     
    Como veis fue un fin de semana genial en el que además tuvimos la suerte de un tiempo soleado y con una temperatura de lo más agradable. Ahora para esta semana lo primero será mañana pasar revista por el hospital para el tratamiento con Rituximab. Luego espero que me vuelvan a dar permiso al menos otros quince días. Dependerá de cómo esté la placa que tendré que hacer para ver cómo va lo de la neumonía. Lo cierto es que por Ponferrada me encontré a las mil maravillas, así que está claro que lo de viajar y pasarlo bien, es una medicina de lo más efectiva. Voy a ver si me recetan como quien dice, una semanita por Alicante.
     
    Os dejo que en breve me iré a dar un paseo por Quintes a ver si todas las casas siguen en su sitio. Voy a esperar todavía un poco para darle tiempo al día a que suban algo más las temperaturas, que a estas horas todavía está un tanto fresco.  Un fuerte abrazo… “y mañana más…”

     

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