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Blog Y mañana más... - FILIPPO PRIORE

FILIPPO PRIORE

Nacido en Asturias en 1972, residente en Gijón y de origen italiano, en abril del 2010 le fue diagnosticado linfoma NT de células T periférico. Sometido a dos trasplantes de médula ósea en la Unidad de Trasplante Hematopoyético del HUCA, en la actualidad continua su lucha diaria contra la enfermedad...

Sobre este blog de Salud

La vida y el día a día de una persona afectada por un Linfoma NH, su experiencia personal, sus ilusiones, sus aficiones...; todo bajo un prisma de esperanza y optimismo, pero sin escapar de la realidad de una enfermedad dura y penosa, que junto con otras de tipo hematológico como leucemias y mieloma...


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  • 27
    Junio
    2013

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    Nadaya (00.06.16)

     

    La felicidad no se encuentra en ser como otros quieren que seas sino en ser como eres
     
    Son las dos menos cuarto de este jueves veintisiete de junio cuando comienzo a escribir el Blog. De nuevo lo hago desde Quintes donde como quien no quiere la cosa, llevamos toda la semana instalados. Ahora que parece que por fin el tiempo comienza a ser más acorde a lo que toca, apetece más estar un poco fuera de la ciudad, que a medida que el verano va avanzando, se hace cada vez más asfixiante.
    Hoy no tenía previsto escribir pero quiero hacerlo porque dado que esta noche como sabéis juegan en Brasil Italia frente a España, es probable que “desaparezca” de la circulación durante algún tiempo si el resultado es el que todo el mundo supone. Ya he dicho que a mí esto de la Copa Confederaciones no es que me importe mucho, pero como perder no me gustaba ni en los partidos de solteros contra casados, pues hoy espero que de perder, al menos se venda cara la piel. Que ya lo dice el himno italiano: “estamos preparados para la muerte, Italia llamó”. Pues que lo demuestren, ¿no? Yo por si acaso, me he traído mi camiseta talismán, la del mundial 2006 en la que Italia fue campeona. Hay que recurrir ya a todas las supersticiones posibles contra una España que nadie discute, es la mejor selección del panorama actual. Pero fútbol es fútbol que decía aquel entrañable Boskov, así que ya veremos qué pasa…
    Dejando a un lado el fútbol y centrándonos en cosas más importantes, comentaros que ayer se celebró en Oviedo el acto que conmemoraba el 25 Aniversario del primer trasplante de médula ósea, que sirvió para rendir además homenaje a la Dra. Dolores Carrera, principal artífice de ese logro y de ser quien pusiera la primera piedra para que veinticinco años después, Asturias pueda sentirse orgullosa de encontrarse en la actualidad a la cabeza de este tipo de intervenciones, a la par de los mejores hospitales nacionales. De hecho, ayer, se contó con las intervenciones de auténticos gurús de la hematología procedentes de Madrid y Barcelona, quienes dieron fe de que hoy por hoy, el Programa de Trasplantes de Médula Ósea de Asturias, es sin duda de lo mejorcito del panorama no sólo nacional, sino por supuesto internacional. Las cifras y los resultados están ahí para corroborarlo.
    Yo lo único que puedo dar fe es de mi historia, la de un paciente más, como la de otros tantos que podrían contar la suya, algunos de los cuales ayer estaban en aquel salón de actos para agradecer simplemente eso: el poder estar ahí. Y es que cada uno tenemos nuestra propia historia, pero al final es la misma: una batalla contra un enemigo común. Y la victoria en esa batalla de cualquiera de nosotros como ya os he dicho en alguna ocasión es la victoria de todos, lo mismo que la derrota de uno nos golpea con el mismo dolor como si la sintiéramos en nuestras propias carnes. Al final acabamos siendo todos como parte de una misma familia: pacientes, familiares, miembros de la Unidad. Por eso ayer también se recordó a los que desgraciadamente no pudieron vencer. Y si no lo lograron, de lo que estoy seguro es de que no habrá sido porque no hubieran contado con los mejores medios posibles, en especial con el mejor equipo humano que jamás hubiera imaginado que me encontraría cuando me puse en sus manos.
    Y es que muchos ya lo conocéis pero recuerdo perfectamente que lo primero que hice nada más salir de la consulta donde me dieron la noticia de mi enfermedad hace tres años fue nutrirme de toda la información posible, lo habitual en estos casos, al menos para mí –ya me conocéis, con mi manía de tenerlo todo bajo control-. Porque todos de un modo u otro creo que pensamos lo mismo: ¿dónde puedo ir para tratarme con las máximas garantías de curación? Me puse por aquel entonces en contacto con el Hospital Clínico de Salamanca, concretamente con la Dra. Caballero, a la que tuve el enorme placer de conocer personalmente –y a la que siempre estaré igualmente agradecido-, y ella después de valorar mi caso me dijo con una seguridad que me convenció al instante: “Filippo, tú dolencia podemos tratarla aquí si tú quieres, pero puedes estar convencido de que en Asturias dispondrás igualmente de las mejores atenciones posibles, y personalmente, te aconsejo que ante lo que tienes delante –que yo ni de lejos era consciente de lo que efectivamente tenía por delante-, no te alejes de tu familia y de tus seres queridos”. Fue la primera vez que oí que mi posible curación pasaba por un trasplante de médula ósea y que eso era algo que en Asturias se estaba realizando desde hacía unos años con grandes resultados. Y fue la primera vez que escuché el nombre de Carlos Vallejo y de su maravillosa Unidad.
    El resto de la historia ya la sabéis. Por eso ayer sólo podía dar las gracias a todos por estar allí en ese acto que celebraba un hito tan importante en la Sanidad Pública Asturiana. No me cansaré tampoco nunca de remarcar la importancia de contar con un Sistema Público de Sanidad como el que tenemos el privilegio de poder disfrutar los españoles y en concreto los asturianos. Yo como paciente, soy el primero en ser consciente que mi enfermedad en otros países sería simple y llanamente incurable, o que los costes que conllevarían el mero intento de curación serían inasumibles para una persona normal. Si en España es posible, y si encima los asturianos lo tenemos en casa, ¿qué más podemos pedir? Por eso también pienso que es deber de todos: políticos, personal médico y asociado, pacientes, familiares y sociedad en general, asumir cada uno nuestra responsabilidad para que esto nunca cambie. En una época donde sólo oímos hablar de recortes, ¡ojalá pudiéramos recortar en Sanidad pero porque no hubiera enfermedades que curar! Pero lamentablemente sabemos que esto no es así, y que al contrario, cada vez serán más los recursos que necesitemos. Por tanto, no debemos nunca escatimar en esos recursos, tanto económicos como humanos, para que si es posible, siempre podamos dar un nuevo paso adelante, todos juntos. Ayer comenté un viejo proverbio chino –que a listos no los gana nadie- que me pareció oportuno y que dice que cuando uno camina solo camina más rápido, pero que si se hace juntos, se llega más lejos. Pido por tanto que caminemos todos juntos, por otros veinticinco años de éxitos.
    Ayer también hice mención al hecho de que tal y como hoy he comprobado, la portada de los principales medios de información serían para el concierto de Bruce, pero que para mí, la verdadera noticia estaba allí, en aquel salón de actos. Y que eran muchos con los que tuve el placer y el enorme orgullo de compartir el acto quienes merecerían esa portada. Aún así sí que ha habido menciones en los medios regionales, una de las cuales os dejo en el siguiente enlace http://www.lne.es/sociedad-cultura/2013/06/27/veinticinco-anos-trasplantes-medula-homenaje/1433725.html
    Por cierto, ¿quién me iba a decir a mí hace tres años que anoche estaría pegando brincos en el concierto de Bruce? Fue como reencontrarme un poco con el pasado. Y además tuve la suerte de hacerlo en compañía de Mónica y de la persona que a base de meterme canciones de Bruce por la cabeza, consiguió que al final The Boss pasara a ser uno de mis cantantes preferidos. Eso sí, tengo que decir también que el concierto lo vimos desde la grada, que uno ya no está para estar a pie de campo. Aun así como digo fue un poco una vuelta al pasado porque como anécdota os diré que hacía tiempo que no sentía el aroma inconfundible de las “sustancias prohibidas”… ya me entendéis. No me extraña que saliera del estadio medio colocado. Ni en mis tiempos del Oasis se montaban semejantes submarinos colectivos –ya te explicaré mamá lo que es un “submarino”-. Pero como digo, fue sencillamente una noche perfecta que se prolongó hasta bien entrada la noche. Hoy todavía estoy pagando un tanto los “excesos”.
    Nada más, que para exceso lo que llevo escribiendo. Un fuerte abrazo, que disfrutéis de este ya próximo fin de semana, que hoy gane no el mejor, sino el peor… “y mañana más”.

     

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