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Blog Y mañana más... - FILIPPO PRIORE

FILIPPO PRIORE

Nacido en Asturias en 1972, residente en Gijón y de origen italiano, en abril del 2010 le fue diagnosticado linfoma NT de células T periférico. Sometido a dos trasplantes de médula ósea en la Unidad de Trasplante Hematopoyético del HUCA, en la actualidad continua su lucha diaria contra la enfermedad...

Sobre este blog de Salud

La vida y el día a día de una persona afectada por un Linfoma NH, su experiencia personal, sus ilusiones, sus aficiones...; todo bajo un prisma de esperanza y optimismo, pero sin escapar de la realidad de una enfermedad dura y penosa, que junto con otras de tipo hematológico como leucemias y mieloma...


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  • 19
    Julio
    2013

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    Nadaya (00.07.08)

     A veces uno no ve la luz a final del túnel porque sin darse cuenta salió de éste

    (Schino)

    http://www.youtube.com/watch?v=1hDbpF4Mvkw

     

    Son las cuatro de la tarde de este viernes diecinueve de julio cuando comienzo a escribir el Blog. Hay cosas que nunca cambian porque sencillamente no queremos que cambien, y en mi caso, una de esas cosas es ver el Tour por la tarde cada mes de julio por estas fechas, con independencia de si la carrera está más o menos emocionante. Así que ahora mismo me encuentro viendo el final de etapa siendo testigo del tremendo chaparrón de agua que les está cayendo a los ciclistas cuando aún les quedan más de veinte kilómetros para meta.

    Aquí lo de los chaparrones ni nos acordamos casi ya de ellos… Parece mentira lo pronto que se acostumbra uno a lo bueno. Después de meses y meses de lluvia, con apenas dos semanas de sol es como si ya nos hubiéramos olvidado de cuándo fue la última vez que llovió. Incluso más de uno, aunque no se atreva a decirlo, ya la echa en falta. Nunca estamos conformes, ya se sabe. Quienes no están conformes con este tiempo son les fabes, que este año, al menos por estos lares, se están haciendo las remolonas. Recuerdo otros años a estas alturas que las plantas estaban en todo su esplendor y sin embargo éste apenas levantan unos palmos de la tierra. Y eso las que han brotado, que muchas ni eso. A ver si vamos a quedarnos sin fabada para este año.

    Dejando la climatología a un lado comentaros que esta mañana estuve por Oviedo donde tenía consulta. Los resultados han sido más o menos similares a los de la última analítica hace unas semanas. Las defensas sí que es cierto que están un poco raspadas, pero dentro de lo aceptable. Habrá que seguir con las inyecciones semanales para no tener problemas. Plaquetas y hemoglobina se mantienen estables y dentro de la normalidad. Lo que ha mejorado ha sido el resultado de la placa de tórax en la que apenas se ve ya restos de la neumonía que se veía en las anteriores placas.

    La próxima cita será ya para el mes que viene, concretamente el martes trece de agosto. Martes y trece. Bueno, ya os comenté que lo de la superstición es algo que cuando era joven me influía más. Cuando se supera la cuarentena hay realidades que preocupan más que las supersticiones. Los que estéis en mi situación seguro que lo entendéis. Así que nada, para ese martes y trece, un día por cierto después del cumpleaños de mi padre, tendré que volver a Oviedo a una nueva sesión de Rituximab, que como sabéis me toca cada dos meses. Parece que no, pero el tiempo pasa, así que como digo en tres semanas me toca otra.

    Por lo demás estas semanas de “vacaciones” las he llevado bastante bien. Es cierto que he estado un tanto “desenchufado” del mundo y he tenido mis altibajos, y aunque sigo teniéndolos, en una balanza creo que pesan más los buenos momentos que los malos. No sé, es algo de lo que ya hemos hablado en alguna ocasión: quizás en ocasiones sea demasiado exigente conmigo, o con mi cuerpo. Y después de tanto tiempo esperando poder disfrutar como ahora disfruto de semanas sin pasar por el hospital, puede que no lo esté valorando en su justa medida. Seguramente de forma errónea pensaba para mis adentros que esto sería distinto, que mi vida volvería a ser la que era antes de la enfermedad. Y sin embargo me encuentro con un escenario distinto, como esperando todavía ver la luz al final del túnel cuando tal vez no me haya dado cuenta y sencillamente el túnel ya ha quedado atrás y lo que ocurre es que afuera el sol ya no brilla con tanta fuerza como antes de entrar en él y de vez en cuando incluso tenemos que ponernos el chubasquero porque llueve. Así que un poco en esas estamos, o en esas estoy: intentando que mis ojos se hagan a esta nueva luz fuera del túnel y tratando de no olvidar el chubasquero en casa, por si acaso.

    Y nada más por este post. Espero que disfrutéis de este fin de semana, que ya sólo quedan dos en este mes de julio. Yo si el tiempo sigue así tal vez hasta me decida a darme el primer chapuzón en el Cantábrico en los últimos cuatro veranos. De momento la semana pasada mis pies volvieron a recordar la sensación de sentir el frío de sus aguas. Esto es por ejemplo una de esas cosas que como comento pesan más en la balanza de lo positivo. Parafraseando a Armstrong –que nadie se me despiste con el Tour pensando que hablo del ciclista-: el volver a bajar a la playa y no digamos ya pasear por la orilla es como un pequeño paso para muchos pero un gran paso para mí. Veremos... nunca fui yo muy valiente a la hora de bañarme en la playa. 

    Lo dicho, que por hoy cierro. Un fuerte abrazo… “y mañana más”.

     

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