Blog 
Y mañana más...
RSS - Blog de FILIPPO PRIORE

El autor

Blog Y mañana más... - FILIPPO PRIORE

FILIPPO PRIORE

Nacido en Asturias en 1972, residente en Gijón y de origen italiano, en abril del 2010 le fue diagnosticado linfoma NT de células T periférico. Sometido a dos trasplantes de médula ósea en la Unidad de Trasplante Hematopoyético del HUCA, en la actualidad continua su lucha diaria contra la enfermedad...

Sobre este blog de Salud

La vida y el día a día de una persona afectada por un Linfoma NH, su experiencia personal, sus ilusiones, sus aficiones...; todo bajo un prisma de esperanza y optimismo, pero sin escapar de la realidad de una enfermedad dura y penosa, que junto con otras de tipo hematológico como leucemias y mieloma...


Archivo

  • 16
    Diciembre
    2013

    Comenta

    Comparte

    Twitea

    Nadaya (01.00.05)

    Haz ahora mismo lo que tal vez en un minuto eches de menos no haber hecho

    (Schino)
     
    Son las cuatro en punto de este lunes dieciséis de diciembre cuando comienzo a escribir el Blog desde la cocina de nuestro piso, desde donde puedo ver el día soleado, que al menos en Asturias, llevamos disfrutando desde primera hora. Al tiempo que escribo y voy calentando agua en mi tetera, al fondo, en el salón, oigo a Nadaya protestar porque no quiere dormirse por mucho que mi suegra se esté dejando el alma en ello. Luego seguro que caerá rendida y se echará su buena siesta de dos horas o más.
     
    Esto del té me recuerda al libro del que os había hablado en el último post si mal no recuerdo, y que ya he terminado, El Despertar de la Señorita Prim. Digo que me recuerda mucho lo del té porque se pasan medio libro entre té y pastitas, aunque también de vez en cuando caía alguna copichuela de licor que otra. Pero como os decía, todo ello como excusa para profundas reflexiones y tertulias con las que he disfrutado leyendo el libro. Hoy mismo me he comprado otro para empezar esta noche, y mira por dónde su título es La Felicidad es un Té Contigo, de Mamén Sánchez, una comedia romántica aderezada con algo de drama dentro todo de un argumento de intriga policíaca. Ya os contaré qué tal, pero ya veis: últimamente parece que me está dando por autores nacionales, y más en concreto por mujeres. Cualquier día os digo que estoy leyendo clásicos de Jane Austen, o Mujercitas, de Louisa May Alcott…
     
    Lo curioso del libro que esta noche empezaré a leer, aparte del título, es además dónde lo compré: en el kiosco del hospital, donde como sabéis hoy tenía tratamiento con Rituximab y posterior consulta. Esto de comprar libros en el kiosco del hospital debe ser bastante habitual, puesto que tienen infinidad de títulos, sin faltar por supuesto las últimas novedades. De hecho recuerdo que no hace mucho le compré un libro a mi buen amigo Miguel, durante el aislamiento para su trasplante. Lo hice un tanto a mala leche, porque le regalé un auténtico ladrillo, por aquello de que no le iba a faltar tiempo para leerlo, pero la gracia es que ¡vaya si lo leyó! Y encima le gustó.
     
    Ya con mi taza de té sobre la mesa, sobre mi visita al hospital de esta mañana, que al fin y al cabo a muchos de vosotros es lo que más os importa y hasta que empiezo con ello os tengo mareados con mil historias, deciros en primer lugar que por supuesto no hubo ningún problema con el tratamiento y que hacia las dos y media estaba saliendo como un tiro de vuelta rumbo a Gijón. Sobre las cifras, pues más o menos lo mismo que la última vez; un poco más bajo esto, un poco más alto aquello… pero nada relevante. Sí tal vez habría que señalar una mejora de mis valores hepáticos y renales. Esto último me ha sorprendido un tanto, pues –espero que no lea esto mi hematóloga-, últimamente bebo bastante menos de lo que debiera.
     
    En cuanto a mis ya famosas molestias estomacales, habida cuenta de la duración de las mismas con la consiguiente pérdida de peso, si añadimos unas ligeras alteraciones que me han surgido de un tiempo a esta parte en las uñas de las manos en forma de pequeñas grietas y si a esto le sumamos lo que en su día en la boca me diagnosticó el dentista como liquen plano, llegamos a la conclusión de que es bastante factible, por no decir casi seguro, que estemos ante un nuevo episodio de rechazo injerto contra huésped, aunque a estas alturas del postrasplante, pudiera parecer un tanto raro. Pero no lo es y menos considerando que con estas pequeñas o mayores molestias llevo ya unos cuantos meses, diría que lo de la boca lo tengo desde hace medio año o más incluso. Tendría que revisar los post del Blog.
     
    En resumen, que para los que me seguís desde hace tiempo, sabéis que en su día ya pasé por un episodio de rechazo, como al año del trasplante –ahora llevo dos años largos desde el mismo-, o poco antes de cumplirlo. Y que para solucionarlo tuvimos que recurrir al uso de corticoides a altas dosis –aquello era más un rechazo agudo-, lo que luego probablemente contribuyó al desencadenamiento del Síndrome Linfoproliferativo por el que tuve que someterme a tratamientos con quimio. En este caso, suponiendo que es algo más crónico, vamos a intentar controlarlo en primera instancia con Codeisán simplemente para lo que son los trastornos estomacales –las diarreas, vamos-. Y vigilar que lo de las uñas o la boca no vaya a más. Si lo conseguimos con eso, podría ser hasta positivo pasar por este rechazo porque se refuerza de alguna medida el sistema inmunitario. Vamos a pensar en que será así y no ponernos –como suelo hacer- en lo peor, que en el fondo no conduce a nada. Así que para empezar me voy a imponer lejos de seguir perdiendo peso, coger algún kilo de más. No sé cómo lo haré para que mi balance “entradas/salidas” en el cuerpo sea positivo, pero por ganas no va a ser. Ahora mismo estoy en 68 kilos y mi primer objetivo tiene que ser volver a los 70 cuanto antes, y de ahí a mis 73 de siempre.
     
    Por lo demás, como a pesado no hay quien me gane, volví a preguntar por mi último PET/TAC, con lo que casi consigo que me echen a gorrazos de la consulta. Que sí, que está perfecto, que no hay ningún rastro de linfoma por ninguna parte de mi cuerpo. Más claro imposible pero seguro que en mi próxima visita volveré a preguntar por ello.
     
    Y nada, que supongo que muchos de vosotros estaréis inmersos en la locura que se genera en estas fechas con las compras navideñas. Yo lo cierto es que en ese sentido tengo que confesaros que estoy un tanto decepcionado con la sociedad en general. Y lo dice uno que hasta hace nada era otra marioneta más de este consumismo que nos han ido metiendo entre ceja y ceja y que ha hecho que perdamos por ejemplo el verdadero sentido de la Navidad. Y repito: yo el primero. Sin embargo ahora lo veo desde otro punto de vista, así que lo siento por los vayan a “sufrir” este cambio en mis antiguas costumbres, o más que costumbres, habría que decir vicios. Pero estas Navidades y Reyes pienso gastar lo justo y necesario. No es demagogia, pero uno lee noticias como la de esa familia que perdió la vida por comer comida en mal estado dada su precariedad económica y da mucho que pensar, mucho. Unos derrochando sin sentido y otros sin tener ni para comer. No sé, tal vez no arregle nada, seguramente sea así, pero al menos creo que me sentiré más a gusto conmigo mismo.
     
    Bueno, que vuelvo a entrar en otro de mis vicios del que sí que no consigo curarme: el de enrollarme. Os dejo por hoy. Y para que el lunes se os haga más llevadero, os remito a mi enlace musical. Creo que debería escuchar más música, que últimamente no lo hago, y tal vez mi ánimo en ocasiones un tanto bajo tenga que ver con eso. La música amansa a las fieras, siempre se ha dicho, aunque en mi caso, más bien me reaviva por dentro. Yo la pondré ahora de todas formas bajita, por aquello de que Nadaya acaba de dormirse. Dulces sueños mio piccolo sole. Un fuerte abrazo… “y mañana más”.

     

    Denunciar
    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook