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Blog Y mañana más... - FILIPPO PRIORE

FILIPPO PRIORE

Nacido en Asturias en 1972, residente en Gijón y de origen italiano, en abril del 2010 le fue diagnosticado linfoma NT de células T periférico. Sometido a dos trasplantes de médula ósea en la Unidad de Trasplante Hematopoyético del HUCA, en la actualidad continua su lucha diaria contra la enfermedad...

Sobre este blog de Salud

La vida y el día a día de una persona afectada por un Linfoma NH, su experiencia personal, sus ilusiones, sus aficiones...; todo bajo un prisma de esperanza y optimismo, pero sin escapar de la realidad de una enfermedad dura y penosa, que junto con otras de tipo hematológico como leucemias y mieloma...


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  • 01
    Abril
    2014

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    Nadaya 2014.12

       Existe una felicidad que produce tristeza con solo pensar en poder perderla

    (Schino)

    https://www.youtube.com/watch?v=y6Sxv-sUYtM

    De nuevo como en el anterior post son poco más de las tres y media de la tarde de este primer día de abril cuando comienzo a escribir el blog, mientras en la tetera comienza a humear el agua que he puesto a calentar. Hoy estamos disfrutando de un día hasta ahora sin lluvia, a pesar de que las previsiones indicaban lo contrario –aunque las nubes están ahí-, y además con un calor que no diría que llega a bochorno, pero sí que contrasta con las bajas temperaturas que tuvimos durante el fin de semana pasado. El tiempo sigue muy cambiante y un tanto alocado, como suele ser habitual a estas alturas de año, cuando no ha hecho sino comenzar la primavera.

    Quiero comenzar este post haciéndome eco de una noticia que tal vez los que residís en Asturias hayáis visto por la tele, y es la que hace referencia a la denuncia hecha pública por un grupo de personas que forman la plataforma Unidos por la Médula -podéis seguir todas sus actividades a través de Facebook-, y según la cual, en Asturias, la captación de donantes de médula ósea está paralizada, al parecer por un motivo que seguro que a muchos no habrá de sorprender: el dinero. Os dejo el enlace a la noticia:http://www.rtpa.es/asturias:Paralizada-la-captacion-de-donantes-de-medula-en-Asturias_111396271359.htmlNo encuentro palabras para calificar esta situación tan absurda como sonrojante. Habrá seguramente quien pueda decir que lamentablemente no hay dinero para todo, porque del mismo modo que hay que invertir recursos en la captación de donantes de médula, lo hay que hacer también para satisfacer las demandas de innumerables enfermos de otras patologías, y que lógicamente tienen el mismo derecho a recibir la mejor atención posible. Yo lo que diría es que resulta triste que no haya dinero para todo en temas como la salud pero sí que haya dinero a espuertas para todo, o mejor dicho para todos, en política, por citar un ejemplo que con toda seguridad se comprende perfectamente. En eso es en lo que no puedo estar de acuerdo. Como en que en el caso particular de la donación de médula existan esos cupos por provincias cuando la donación es algo universal, y perfectamente un enfermo de Madrid, o de Alemania, podría beneficiarse de un donante asturiano, pero que no podrá hacerlo por haberse ahorrado la Administración setenta euros. En fin, probablemente haya mucho más detrás de todo esto, y que a un ciudadano común como yo se le escapa.

    Cambiando de tema, se aproxima la Semana Santa, y con ella, la tradición del bollu, que los padrinos habremos de entregar a nuestros ahijados -aunque muchas veces al final para quien va es para los estómagos de sus padres-, previa entrega por parte de éstos, claro está, de la palma bendecida en Ramos. Fue justamente hace cuatro años por esas mismas fechas cuando ingresé por primera vez en el hospital sin saber aún cuál era mi dolencia. Cuatro años. Recuerdo que cuando unos diez días después me diagnosticaron la enfermedad, a la primera persona a la que llamé fue al padre de mi primera ahijada –ahora tengo dos- y le dije con ese humor negro que a veces me caracteriza y por el que cuando me lo propongo puedo llegar a resultar odioso: “creo que has elegido muy mal padrino para tu hija”. Pero bueno, han pasado como digo cuatro años y espero que haya todavía padrino para rato.

    Y eso que hay días de verdad, o mejor dicho, noches, como la que pasé ayer, en las que me entra ese miedo -pánico- que está ahí siempre agazapado y que salta al menor malestar que sientes. Anoche, probablemente no fuera sino una mala digestión, o tal vez como digo siempre estos cambios de tiempo (aunque en el fondo no es sino una mala excusa que busco para tranquilizarme) lo que hizo que pasara una noche bastante mala. Afortunadamente por la mañana, después de despertar a Nadaya para que se tomara su antibiótico, me quedé otra vez dormido con ella a mi lado en su cuna, y fueron esas dos horas extras las que hicieron que me levantara mucho mejor, aunque sí es cierto que con la tripa bastante revuelta. ¿Vuelta a las andadas del dichoso rechazo? Es probable. Pero no dejan de ser explicaciones que buscas para algo que probablemente no tenga respuesta. Que simplemente es porque tiene que ser y que habrá que pasar de vez en cuando. Y mientras lo pase, no irá del todo mal la cosa. ¿No os parece?

    Nadaya como os acabo de comentar anda con antibióticos. La semana pasada le diagnosticaron una otitis, así que toca darle amoxicilina durante una semana tres veces al día. Lo pasamos bastante mal dándoselo porque la pobre no lo quiere ni ver en pintura –no es tonta- y nos vemos obligados a dárselo con jeringa. Da bastante pena pero al final no deja de ser por su bien, y además, nada más dárselo ya se abraza a mí por lo que al menos tengo el consuelo de que en su cabecita no me guarda rencor por hacerle pasar por esos atragantones. Este mediodía por ejemplo, tras dárselo, como premio, y a pesar de que ya se había tomado su potito, la tuve en cuello mientras yo comía, dándole a probar pequeños trozos de pasta de mi plato de macarrones. Le encantan. Lo lleva en la sangre. El queso –el quéqué como ella lo llama- es otra de las cosas que es imposible comer sin tener que darle también a ella. Hemos tenido muchísima suerte con ella porque come muy bien y de todo y es como si quisiera que le diéramos ya sus propios cubiertos para sentarse a la mesa a comer de lo mismo que nosotros comemos. Bueno, en realidad miento, pues hay dos cosas que no le han gustado las veces en que las ha probado: las manzanas asadas y el membrillo. Supongo que le resultarán muy dulces.

    Y nada, que ya me he ido por los Cerros de Úbeda, que por cierto no tengo el placer de haber visitado. Esto es algo que habrá que remediar, no ya el ir a esos famosos cerros, sino el de movernos un poco de esta ciudad, que seguramente será la más maravillosa del mundo; pero echo en falta aquellos viajes que Mónica y yo hacíamos en cuanto surgía la más mínima oportunidad. Ahora con Nadaya ya mocita y yo bastante estable, es el momento quizás para empezar a retomarlos. Como ya os he dicho en más de una ocasión mi sueño sería el de volver a Roma, ciudad que visité en numerosas ocasiones, y que echo de menos como si fuera mi segunda casa.

    Por cierto, que hablando de Roma, ahí sigo con el libro La Columna de Hierro, sobre la vida de Marco Tulio Cicerón. Un gran libro de novela histórica y sobre todo un libro lleno de filosofía sobre la que reflexionar al apagar la luz tras leer alguno de sus capítulos. Sin duda Cicerón fue uno de los grandes personajes de la historia de la Ciudad Eterna.

    Y ahora sí que lo dejo. Para los futboleros cita hoy ineludible con el partido de Champions entre el Barcelona y el Atlético de Madrid. Sabéis de sobra que mi corazón hoy está con los colchoneros, lo mismo que en la Liga, pero creo que lo tienen complicado en ambas competiciones. Del Sporting mejor ni hablamos… Un fuerte abrazo, que tengáis una muy buena semana… “y mañana más”…

     

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