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Blog Y mañana más... - FILIPPO PRIORE

FILIPPO PRIORE

Nacido en Asturias en 1972, residente en Gijón y de origen italiano, en abril del 2010 le fue diagnosticado linfoma NT de células T periférico. Sometido a dos trasplantes de médula ósea en la Unidad de Trasplante Hematopoyético del HUCA, en la actualidad continua su lucha diaria contra la enfermedad...

Sobre este blog de Salud

La vida y el día a día de una persona afectada por un Linfoma NH, su experiencia personal, sus ilusiones, sus aficiones...; todo bajo un prisma de esperanza y optimismo, pero sin escapar de la realidad de una enfermedad dura y penosa, que junto con otras de tipo hematológico como leucemias y mieloma...


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  • 19
    Abril
    2017

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    Oviedo salud

    Nadena0417

    Solo quien en invierno con los ojos cerrados, puede imaginar el olor de la primavera, podrá ver sus flores al llegar esta.

    https://www.youtube.com/watch?v=UrN3-lDk9Rs

    Son las diez y media de la mañana, de este primaveral pero ventoso a más no poder, miércoles diecinueve de abril. Llevo más de media hora sentado delante del ordenador, pero entre una cosa y otra, solo ahora comienzo a escribir. Intentaré ir al grano, aunque ya sabéis que para mí eso es algo casi imposible cuando “ataco” el teclado. Sobre todo cuando de fondo me pongo algo de música como la que os he dejado en el enlace. La música hace que me relaje, pero al tiempo, me concentre en escribir, de tal manera que cuando quiero darme cuenta, llevo un buen rollo soltado.

    Mi última "aventura" comienza el pasado sábado. Llevaba como sabéis unas tres semanas con un catarro que no acababa de curar. Pero tampoco le daba más importancia, porque tanto mi médico de familia como el neumólogo al que justo el pasado miércoles había visitado, en sus auscultaciones no habían detectado nada anormal. Por otra parte, el martes me había hecho también un TAC y aunque no había recibido noticias de sus resultados, cuando te hacen una prueba de estas, si ven algo notorio, te avisan de forma inmediata. No tenía por otra parte ni fiebre ni ningún síntoma alarmante, más allá de una persistente moquera.

    Pero hete aquí que el sábado, a eso de las siete de la mañana, me desperté con unos escalofríos que cualquiera sabe reconocer. Me puse el termómetro y andaba rozando los 39. Me tomé un paracetamol y me fui de nuevo a la cama, donde quedé frito durante tres horas. Cuando desperté, me encontraba mejor. Sin embargo, al poner de nuevo el termómetro, marcaba 38 largos. No recuerdo exactamente cuánto tenía. Llamé entonces a la Unidad de Hematología y allí me dijeron lo que no quería escuchar por nada del mundo: que tenía que irme para allá y pasarme por Urgencias. Un poco a regañadientes acepté. Cogí mi petate con mis cosas para lo que pensaba iba a ser solo un día en el hospital, prometí a Mónica que llamaría a mi padre para pasar a recogerle por casa y que este me acompañaría al hospital, pero sin embargo no lo hice y me fui solo directo hasta Oviedo. Estoy cansado de condicionar a todo el mundo cada vez que me pongo enfermo. Y tampoco me sentía tan mal como para no poder conducir.

    Llegaría sobre las once y media a Urgencias del HUCA, donde rápidamente me pasaron por precaución a un box, completamente aislado, y a partir de ahí, también de forma muy ágil, fueron realizándome diversas pruebas: toma de cultivos en sangre, muestra salival, placa de tórax y fosas nasales, orina, etc. Pasaron además dos hematólogos: la chica que me había atendido cuando llamé desde casa y otro chico, que fue quien luego, a eso ya de las cinco de la tarde aproximadamente, me dijo que habría de quedarme ingresado, pues en la placa, había signos de una leve neumonía en el pulmón derecho.

    Os juro que en mi cabeza pesó más lo de que me tenía que quedar ingresado que lo de la neumonía. Llevaba yo creo que más de tres años sin tener que dormir en un hospital y como entenderéis, para nada lo echaba de menos. Así que el primer momento cuando llegué a la habitación y me encontré ahí solo, fue de bajón. Pero tampoco duró mucho. Las habitaciones del nuevo HUCA, que hasta entonces no había tenido que “disfrutar”, nada tienen que ver con las del antiguo hospital. El ambiente que se respira en ellas, con todo tan moderno y cuidado, en cierto modo, ayuda a que para alguien como yo, que tampoco es que estuviera padeciendo nada grave, la estancia se vuelva más acogedora. Lo único que sí os digo es que la cobertura tanto a nivel de 3G (lo de 4G es ciencia ficción) como de wifi es paupérrima. Y eso es algo que no entiendo en un hospital que se vanagloria de estar informatizado al cien por cien y de funcionar sin papeles. Claro que lo primero es lo primero, por supuesto, y en eso no hay queja alguna, pero estas otras cosas, en pleno siglo XXI, son detalles que no cuestan nada y que no se entiende que no funcionen como deberían.

    Pero bueno, dicho lo cual y volviendo a ese grano que ya he vuelto a perder, el tema es tuve por tanto que pasar allí ingresado el domingo, Día del Bollu, lo que también fue un tanto triste. No obstante, Mónica se encargó de que no me quedara sin mi trocito de bollu. En realidad me trajo todo un surtido de todos los distintos bollos que llegaron a casa. Por lo que respecta a mis dos ahijadas, este fin de semana intentaremos recuperar el tiempo perdido.

    En el hospital me administraron un combinado de antibióticos, junto con algo de paracetamol los dos primeros días, donde todavía tenía algo de fiebre. El lunes además me infundieron inmunoglobulinas (esas defensas con nombre tan raro y de las que siempre os hablo). Las tenía muy bajas y es probable que eso motivara el que mi catarro acabara degenerando en lo que degeneró. El lunes además, recibí la visita de una de las hematólogas que me tuvo que soportar durante mis dos trasplantes y a la que tengo especial cariño. Vinieron con ella dos enfermeros con los que también he seguido manteniendo relación desde entonces. Además de ser grandes profesionales, son grandes personas.

    En todo caso, ya desde el primer momento me dijeron que mi estancia allí iba a ser muy corta, y que en realidad, casi que había sido más por precaución que por otra cosa. De modo que ayer martes, por la mañana, me comunicaron que me darían el alta, mandándome para casa con uno solo de los antibióticos que estaba recibiendo, pudiendo tomar este por vía oral.

    Podemos decir así que todo se ha quedado en un pequeño y molesto susto (por las fechas, más que nada). Yo ahora me encuentro un poco debilucho, pero bastante bien en líneas generales. Por supuesto no tengo fiebre y lo único que ahora me está dando un poco la lata es lo habitual cuando tomas antibióticos que te barren la flora intestinal: la tripa. Así que aquí me tenéis, con una botella de suero oral y limón a mi lado para hidratarme bien. Estos días tocará volver a llevar una dieta blanda, pero afortunadamente, es un tipo de dieta que no me disgusta. Lo típico: arroz blanco, jamón york, pan tostado, queso fresco, etc… El membrillo es otra de las cosas que van muy bien para la tripa y que a mí particularmente, me gusta mucho. Así que sobreviviré sin chuletones y marisco, no os preocupéis.

    Tengo además que recuperarme, que el sábado tengo una cena de antiguos alumnos a la que no puedo faltar. Más que nada porque soy el organizador. No os podéis imaginar lo que es estar coordinando una espicha para treinta personas, desde la cama de un hospital. Es de coña el tener que andar detrás de algunas personas que ni siquiera responden a tus mensajes, cuando ni tú mismo sabes si al final podrás ir. En fin, que claro que iré y además, con los que amigos que allí me encontraré, me sobra y basta. 

    A finales de mes me tocará una nueva analítica y luego en la primera semana de mayo, tengo la consulta correspondiente. Hasta entonces, espero no volver tener que pisar un hospital. Estos próximos días como digo intentaré reposar, aunque algo de cinta habrá que hacer, para desentumecer músculas. Tiraré de abuelos (ellos encantados) para que se hagan cargo de las niñas, al menos durante el día. Luego de tarde, con Mónica ya en casa, me gusta tenerlas rondando por aquí. Aunque no me dejen ver un puñetero partido. Si es que casi ayer les decía a los médicos si no me podían dejar dos días más ingresado, para asegurarme el ver el partido del Madrid contra el Bayer y sobre todo el de esta noche: el Barça Juve. Es broma, por supuesto. Como el hogar, nada. No hace falta más que pasar una noche fuera, para caer en la cuenta de ello.

    No quiero cerrar este post sin antes agradeceros a todos los que durante mi breve estancia en el hospital, os interesasteis por mí. Espero no haberos preocupado, que además os tuve bien informados, ¿verdad? En serio, que muchas gracias a todos porque además de sentirme una vez más muy querido, me ayudasteis a pasar entretenido leyendo vuestros mensajes muchos ratos, que de otro modo, hubieran sido infinitamente más aburridos y pesados de sobrellevar. Intenté también en la medida de lo posible responderos a todos.

    Ahora sí me despido: voy a publicar esto y a echarme un ratito en la cama a ver una serie a la que me enganché estando en el hospital. Os dejo el misterio de que a serie me refiero, pero os aseguro que aunque dijerais cien, no la acertaríais. Solo voy a daros una pista: se trata de una serie española, que creo que ahora mismo no está en antena. Un fuerte abrazo, por favor tened cuidado con estos cambios de tiempo que todavía estamos sufriendo, feliz semana y mañana más…

     

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