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Blog Y mañana más... - FILIPPO PRIORE

FILIPPO PRIORE

Nacido en Asturias en 1972, residente en Gijón y de origen italiano, en abril del 2010 le fue diagnosticado linfoma NT de células T periférico. Sometido a dos trasplantes de médula ósea en la Unidad de Trasplante Hematopoyético del HUCA, en la actualidad continua su lucha diaria contra la enfermedad...

Sobre este blog de Salud

La vida y el día a día de una persona afectada por un Linfoma NH, su experiencia personal, sus ilusiones, sus aficiones...; todo bajo un prisma de esperanza y optimismo, pero sin escapar de la realidad de una enfermedad dura y penosa, que junto con otras de tipo hematológico como leucemias y mieloma...


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  • 11
    Enero
    2014

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    Ndy2014.2

    Los verdaderos héroes son anónimos

    (Schino)


    http://www.youtube.com/watch?v=5sjhyD0YuYE

    Son las cuatro en punto de este sábado once de enero cuando comienzo a escribir el Blog. El día que amaneció lluvioso da la sensación que tiende a mejorar, aunque la temperatura sigue siendo fresquita, sin ser tampoco del todo desagradable; lo normal para estas épocas en las que estamos. En la tele acaba de arrancar la jornada futbolera, con partidos encadenados uno tras otro hasta la hora de acostarse. Realmente lo tengo puesto por tener algo -lo mismo que otros tienen todo el día el Sálvame-, pero apenas miro para ello. No niego que esta noche sí prestaré algo más de atención al “gran partido”, por aquello de que por una vez no será el Barcelona Real Madrid, sino un Atlético Barça. ¡Viva el cambio!

    Mientras escribo tengo calentando agua, para tomarme en cuanto esté lista una infusión de equinácea, que como sabéis y ya os he comentado en otras ocasiones, ayuda supuestamente a prevenir catarros, resfriados y gripes, dado que la equinácea lo que hace es -y de nuevo digo lo de supuestamente- reforzar el sistema inmunitario. En cualquier caso, por tomarla no se pierde nada. Tiene un gusto además bastante agradable.

    Y es que no hace falta más que echarle un vistazo a las noticias para comprobar que la incidencia de gripes y catarros comienza a alcanzar los habituales picos de cada año por estas fechas. Asturias además por lo que se dice, presenta ahora mismo una tasa de casi el doble de casos por número de habitantes que el resto de España. Vamos, que estoy "encantado" como podéis imaginar. Es escuchar una tos a mi lado y salir corriendo como si escapara del diablo.

    La mejor prueba –o en este caso la peor- de ello la tengo no obstante sin falta de salir de casa. Mónica lleva unos días con la garganta tocada, y yo no es que ande tampoco muy allá. Para evitar como siempre que la cosa pueda ir a más, ella se ha ido con Nadaya a comer con sus padres mientras yo me he quedado solo en casa (como el título de la película). Habrá que seguir tomando miel y limón en ayunas, que para estas afecciones, no hay mejor medicina.

    De todos modos estoy relativamente tranquilo porque las cifras de mi última analítica fueron bastante aceptables en lo que a defensas se refiere y justo ayer me puse la inyección para reforzarlas. Además, se da la circunstancia de que las cifras son de este pasado martes, cuando acudí a la Unidad por la tarde, porque llevaba ya unos cuantos días sintiéndome muy flojito de fuerzas y con un ligero empeoramiento en mis molestias estomacales. Al final como os digo, lo más sorprendente fue eso: que mis cifras estaban mejor que nunca. Confirmado el rechazo injerto contra huésped (ICH) del que ya os hablé, a lo que se añade también un virus estomacal que me han detectado, concretamente el astrovirus, es normal que de vez en cuando sufra estos bajones y empeoramientos. A fuerza de pasar por ellos casi se acaba por acostumbrar uno a ellos. Pero sólo casi. De momento no sigo perdiendo más peso que es una de los aspectos que tengo que vigilar.

    Durante mi visita a la Unidad tuve la desagradable sorpresa –que hubiera sido agradabilísima de haberse producido en cualquier otro lugar- de encontrarme con un viejo amigo saliendo de una de las habitaciones. No tenía la más remota idea de que un familiar suyo estaba pasando por un trasplante. Vayan desde aquí mis mejores deseos para que todo salga bien, como estoy seguro que así será. De lo que puede estar convencido es que está en las mejores manos posibles.

    Por otra parte este jueves asistí a uno de los talleres que organiza Astheha dedicado en esta ocasión al mindfulness, un palabro inglés, que entendido como procedimiento terapéutico, y con muchos adeptos en los Estados Unidos a pesar de basarse en técnicas orientales, lo que busca es que cada persona se centre en el momento presente de un modo activo, procurando no interferir en modo alguno ni valorar lo que se siente o se percibe en cada momento. Esto dicho así puede sonar al clásico Carpe Diem, pero no es eso. Tampoco me siento preparado para explicarlo en mayor profundidad cuando apenas me enteré de su existencia esta semana, así que os invito a que si estáis interesados investiguéis en Google. Fue en ese taller donde nos mostraron el video que hoy os dejo como sugerencia, y que tiene que ver con la fisiología del estrés. ¡Ay, ese dichoso estrés! Me hizo gracia el video, que a pesar de los años que se intuye que tiene -probablemente casi tantos como yo-, no ha dejado por ello de ser más claro y rotundo, y sobre todo, cierto. Yo puedo decir que lo he experimentado y sigo experimentándolo en toda su dimensión. Diría que por lo que a mí respecta, sobre mi “vaso del estrés”, y que todos tenemos más o menos lleno, hace tiempo que cayó esa gota que hizo que se derramara. Y a partir de ahí, es complicado conseguir que cada nueva gota que aparezca no vuelva a desbordarlo. Es por este motivo que reconozco que en ocasiones quizás pueda parecer insensible ante situaciones en las que no debería serlo, pero sencillamente es que cualquier mínimo problema con el que tenga que enfrentarme, incluso si no me afecta directamente, para mí, hoy por hoy, es otra gota más que añadir a mi vaso y que no hace sino derramar su contenido una y otra vez.

    En fin, que es por eso que intentaré seguir las pautas y sugerencias recibidas, aunque en ocasiones, eso de vivir el presente de forma plena no es nada fácil, como me sucedió justo el mismo día del taller por la noche, cuando la cena me sentó como una patada en el estómago, y acabé echando las tripas. En tal situación, pienso que tal vez no sea tan positivo lo de vivir plenamente el presente. ¿O no? Mucho más fácil me resultó sin embargo aplicar la técnica ayer al mediodía cuando me fui a comer con Mónica un menú de lo más suculento. Ya veis cómo va esto: una noche te acuestas con el estómago como una lavadora y al día siguiente comes como si fuera otra vez Nochebuena. En ese sentido sí que entiendo bien lo de vivir plenamente el presente y olvidarte de los dichosos ¿y si…?; ¿y si mañana me encuentro mal? Pues eso, que por si acaso mejor aprovechar el día de hoy en el que me siento bien. (Creo que tendré que practicar más lo del mindfulness, porque está claro que todavía tengo mis lagunillas).

    Como es fin de semana tampoco quiero enrollarme mucho, aunque esto de estar solo es lo que tiene. Por cierto, que precisamente leía el otro día algo sobre la diferencia entre la soledad y estar a solas. Y es que la soledad no suele ser algo bueno, al contrario de lo que sucede con estar a solas. Otro buen tema para divagar.

    Pero eso, que basta ya por hoy de tanta “filisofía”, que a este paso me da para escribir un libro. No quería sin embargo terminar sin hacer mención a una noticia que tal vez hayáis leído esta semana sobre el endurecimiento de Sanidad en relación a las campañas de donación para pacientes concretos. Esto evidentemente afecta también al caso de donaciones de médula ósea, cuando se realiza un llamamiento para un caso determinado, casi siempre niños. Mi opinión al respecto es que Sanidad debería preocuparse más de conseguir, empleando todos los medios posibles, facilitar la donación y menos de prohibir. Entiendo el sentido de la normativa y no cambia tampoco lo dispuesto por ley, pero en ocasiones son estas campañas que ahora se quieren erradicar, las que sirven como recuerdo o toque de atención para que la sociedad tome conciencia de un problema que puede afectarnos a cualquiera, directa o indirectamente. No creo además que llegado el caso, muchos de los que se inscriben como potenciales donantes en esas campañas, se echaran atrás por el hecho de que resultaran ser compatibles con otra persona que no fuera la que le hizo acudir como donante. ¿Qué se pierde por intentarlo además? Os dejo el enlace a la noticia y que cada cual saque sus propias conclusiones http://www.europapress.es/salud/politica-sanitaria/noticia-sanidad-regula-promocion-donacion-evitara-campanas-paciente-concreto-20140108121934.html

    Y con esto ahora sí que me despido. Espero que disfrutéis del fin de semana. Yo confío en que esta misma noche lo de estar a solas no se transforme en soledad. Ya me entendéis. Así que kilos de equinácea para todos… “y mañana más”.

     

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