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Blog Y mañana más... - FILIPPO PRIORE

FILIPPO PRIORE

Nacido en Asturias en 1972, residente en Gijón y de origen italiano, en abril del 2010 le fue diagnosticado linfoma NT de células T periférico. Sometido a dos trasplantes de médula ósea en la Unidad de Trasplante Hematopoyético del HUCA, en la actualidad continua su lucha diaria contra la enfermedad...

Sobre este blog de Salud

La vida y el día a día de una persona afectada por un Linfoma NH, su experiencia personal, sus ilusiones, sus aficiones...; todo bajo un prisma de esperanza y optimismo, pero sin escapar de la realidad de una enfermedad dura y penosa, que junto con otras de tipo hematológico como leucemias y mieloma...


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  • 30
    Septiembre
    2015

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    Oviedo salud

    Ndy2015.5

    Sin tu futuro, moriría en nuestro presente, enterrado en mi pasado
    https://www.youtube.com/watch?v=VHcAusNO3L4

    Son las diez menos cuarto de este miércoles treinta de septiembre, último día del mes, cuando comienzo a escribir el Blog, después de unos cuantos meses sin hacerlo. Ya sabéis que por lo general, cuando ocurre esto, es porque las cosas siguen bien, sin ninguna novedad importante en lo que se refiere a mi estado de salud.

    Pero aprovecho que este lunes acudí al HUCA a consulta de revisión, tras un verano en el que he disfrutado de “permiso” por parte de mi hematóloga (¡qué rápido ha pasado este verano!, ¿verdad?) para escribir un post, porque en el fondo también, echo de menos mantener este canal de comunicación con vosotros. Eso sí, advertiros que como siempre que me ocurre cuando llevo mucho tiempo sin escribiros, la extensión del post puede llevaros a tener que leerlo a trocitos… O como un amigo me dice que hace, a imprimirlo y llevarlo a donde mejor se concentra para leer y así tener lectura para unos cuantos días. No sigo, que ya me entendéis por dónde van los tiros.

    Lo cierto es que este verano nos ha pillado de lleno con el cambio de casa, con todo lo que ello conlleva, por lo que hemos estado un poco atados y sobre todo muy liados. Quien haya hecho alguna mudanza, comprenderá perfectamente de qué le estoy hablando. Es un estrés constante (al menos para mí así lo ha sido), que de hecho aún no se ha acabado, pues tenemos cantidad de cosas aún por colocar y un millón de detalles por solucionar y rematar. Pero bueno, lo fundamental, lo tenemos más que cubierto, como por ejemplo el tener una nevera llena de cervezas y una caja de sidra siempre a mano.

    La “aclimatación a la aldea" sí puedo decir que ha sido bastante sencilla, aunque está claro que cambian muchas rutinas, hábitos o costumbres con respecto a vivir en la ciudad. Pero como digo, creo que lo llevamos muy bien. Soy consciente que "lo duro" vendrá a partir de ahora, a medida que vaya oscureciendo cada día un poquito primero. Los inviernos en los pueblos te limitan mucho, aunque al final, no dejamos de estar a apenas diez minutos de nuestro barrio en la ciudad, y a poco más del centro. Así que si en un momento dado nos apetece dar un paseo por Gijón, lo tenemos bien fácil.

    Otra de las novedades sin duda más importantes de estas últimas semanas ha sido el inicio a la escuela de Nadaya. Como es lógico, la llevamos al cole de Quintes, un colegio completamente nuevo, inaugurado el año pasado, gracias al tesón y empeño de un gran amigo y fiel seguidor de este Blog, el por aquel entonces Concejal de Urbanismo de Villaviciosa, Andrés Buznego.

    Sobre cómo lleva Nadaya lo de ir al clase, deciros que tras un primer día en el que fue muy contenta (por la novedad, la pobre), a partir del segundo día se ha transformado hasta la fecha en un auténtico calvario para ella, desde que se levanta por la mañana, hasta que entra por la puerta del colegio. Si os soy sincero no me lo esperaba, a pesar de que es algo muy habitual en los niños que como Nadaya, son además de los más pequeños de la clase (ella es de diciembre, por lo que no ha cumplido siquiera lo tres años y tiene compañeros diez meses mayores que ella; y eso a estas edades es un mundo). Digo que no me lo esperaba, porque Nadaya sigue siendo muy sociable, apenas coge confianza con las personas que la rodean. Pero bueno, creo que poco a poco va mejorando y lo que es más importante: la maestra está muy contenta con ella y nos asegura que ese disgusto al entrar, le dura apenas cinco minutos. Y cuando la vamos a buscar a la salida, de hecho sale como loca de contenta. Así, que como suele ocurrir en este caso, lo pasamos peor los padres que ellos. O al menos es lo que pienso, o de lo que trato de convencerme para llevarlo mejor, porque os confienso que el primer día que lloró al entrar, fue realmente duro para mí.

    Por lo demás ella sigue siendo una niña bastante inquieta, pero muy buenina, que habla por los codos, sabionda a más no poder (esto yo creo que es algo generalizado en las niñas, que en ese aspecto le dan mil vueltas a los niños). Lo que pienso también es que quizás a ella sí que le ha afectado más el cambio de casa, pues me da la sensación que a veces se aburre. Es por eso que al menos dos veces por semana la estoy bajando a Gijón, para que siga yendo al parque y no pierda de este modo el contacto con los niños con los que ha ido creciendo estos tres años, y muy especialmente con su prima, Carla, mi ahijada. Esta sin embargo por ejemplo lleva lo del cole de maravilla. Es una niña muy tranquila (esto lo ha sacado de mi hermano) y buena a más no poder. Las dos primas se quieren un montón y cada vez que se encuentran la escena es para grabarla: se abrazan y gritan cada una el nombre de la otra, como si hiciera meses que no se vieran. Sin embargo, he de decir que por quien Nadaya siente especial devoción, es por mi primo Michele, a quien cariñosamente llama Mimí (bueno, ahora es que le llamamos todos así...) Ya os había contado en alguna ocasión, que mis tíos y mi primo vivían en el mismo edificio donde teníamos nuestra anterior casa, justo debajo de nosotros, por lo que se veían y jugaban prácticamente un día sí y el otro también. Sé que Nadaya los echa muchísimo se menos... Y ellos no digamos ya...

    Como también algunos de vosotros sabéis, este verano he estado durante una semana en Italia, en el pueblo de mi padre, disfrutando de las fiestas que allí se celebraban a finales de agosto. Fui solo y para mí fue una desconexión completa de toda esa rutina que muchas veces nos satura y hace que hasta nos bloqueemos. Fue también una terapia sumamente positiva el volver a reencontrarme con mi familia italiana, teniendo además la oportunidad de pasar un día en Roma, ciudad que como sabéis, es como si sintiera casi como mía y a la que si pudiera, iría siempre que tuviera ocasión. Me sirvió además para potenciar y refrescar bastante mi italiano, lo cual me ayuda con Nadaya, pues a ella le sigo siempre hablando en italiano. Ella entiende perfectamente todo lo que le digo, aunque hablar, habla en castellano, si bien alguna palabrilla sí que dice en italiano. Aproveché además mi viaje para traer conmigo un decodificador para la televisión, de manera que conectado este a mi parabólica, me permite visionar todos los canales italianos como si estuviera allí. De hecho, ahora mismo estoy escribiendo mientras en la tele tengo puesto el canal RadioItaliaTV, que emite 24horas al día sólo música italiana. Hay cosas que no cambian y las personas cambiamos aún menos que las cosas.

    Como tampoco cambia mi pasión por el fútbol. Como no podía ser de otro modo, este año me he vuelto a hacer socio de mi Sporting, después de nuestro increíble ascenso a Primera. A pesar de todas las dificultades y zancadillas, tanto desde fuera como desde dentro del propio club, creo que tenemos un equipo que podrá competir de forma más que digna en la categoría, a pesar de ser de largo el más joven de la misma. ¡Aúpa Sporting!

    Y bueno, os estaréis preguntando: ¿y este no nos va contar nada “de lo suyo”, si nada más empezar nos ha dicho que este lunes había ido a una revisión? Tenéis toda la razón, así que os cuento en primer lugar que como me esperaba, tenía las inmunoglobulinas (un tipo de defensas que mi cuerpo no produce de forma natural como debiera) por los suelos, ya que si habitualmente me las tienen que infundir cada dos o tres meses, por una cosa y por otra, al final llevaba desde mayo sin hacerlo… Así que nada, el lunes me tocó pasarme la mañana en el hospital metiéndome un buen “chute” de defensas. Como probablemente no sean suficientes, hemos quedado en vernos dentro de poco más de un mes, para ver si necesito un nuevo “empujón”. Conviene no bromear con esto, especialmente ahora que viene la temporada de catarros y gripes. Casualmente Nadaya estuvo la semana pasada tres días en casa por el primer virus que ha agarrado en el colegio, con fiebre bastante alta. Y milagrosamente, a pesar de tener yo las defensas tan bajas, no sufrí ningún contagio. Pero mejor no tentar a la suerte...

    El resto de valores están dentro de lo normal, aunque sigo con el hierro todavía bastante alto, si bien el mayor problema que he venido sufriendo este verano son problemas estomacales (¡con los “homenajes” que te pegas no es de extrañar!, pensaréis). La verdad es que desde julio aproximadamente ando bastante tocado de la tripilla, de modo que hemos optado por subir un poco el corticoide, que continuaba tomando en días alternos, aunque en cantidad muy pequeña. Todo apunta a que se trata de una ligera reactivación del rechazo "injerto contra huésped" del trasplante, pero por la que no hay que preocuparse. Como digo, con un poco de más de corticoide probablemente se controle sin más. Estas molestias y el comer por ello (aunque penséis lo contrario) algo menos de lo habitual, ha hecho que haya perdido bastante peso, de forma que ahora apenas supero los sesenta y cinco. ¡No veáis que abdominales luzco! Algo bueno tenía que tener…

    Sigo en cualquier caso yendo al gimnasio, con lo intento compensar esa pérdida de peso recuperando parte de mi masa muscular. El gimnasio me ayuda también mucho a nivel psicológico, pues estoy en contacto con gente joven, aunque también acuden cantidad de personas mayores, que me sirven aún más si cabe de motivación. Tengo además la suerte de contar con un entrenador personal que es un auténtico crack. Como curiosidad os diré que fue varias veces campeón de España de patinaje de velocidad, participando en competiciones europeas y mundiales con la selección, obteniendo muy buenos resultados. Se da la casualidad de que durante dos años estuvo corriendo para un equipo profesional italiano, experiencia de la que guarda muy buen recuerdo y por lo que es un enamorado de la cultura italiana. Pero sobre todo es un tipo de lo más majo, que me motiva y consigue que cada día me encuentre mejor a nivel físico, si bien algunas veces me levanto “acordándome” de él, porque las agujetas que padezco son de órdago...

    Y poco más que contaros (que creo que ya os he contado como para aburriros). La “dormidera” sigue más o menos igual, diría que peor, pues por lo habitual no duermo más de seis horas diarias, incluyendo siesta. Es habitual así que por las noches, después de que se duerma Nadaya, que sigue durmiéndose muy tarde, yo continúe despierto hasta las tantas, escribiendo mis historias en Facebook, tuiteando o whatsappeando. La semana pasada por ejemplo estuve entretenido en la redacción de un escrito para un concurso de relatos cortos que se celebra cada año en Quintes y que tiene gran relevancia a nivel nacional e incluso internacional, pues llegan relatos de muchos países de fuera de España. Por supuesto ni se me pasa por la cabeza ganar, pero quise participar por ponerme un objetivo, que era simplemente ese: participar, sin más. Cuando dentro de unos meses se anuncie el nombre del ganador, os publicaré en mi blog de relatos, el escrito con el que participé. Hasta entonces, se debe como es lógico, mantener el anonimato.

    Mañana comienza el mes de octubre, estamos ya metidos en el otoño, en un mes cambiará el horario, y seguramente no sea para muchos la mejor época del año, pero vamos a intentar cambiar eso. ¿Os parece? Yo por mi parte prometo no teneros tan abandonados. Un fuerte abrazo, disfrutad de esta época como de cualquier otra… ¡y mañana más!

     

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