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Blog Y mañana más... - FILIPPO PRIORE

FILIPPO PRIORE

Nacido en Asturias en 1972, residente en Gijón y de origen italiano, en abril del 2010 le fue diagnosticado linfoma NT de células T periférico. Sometido a dos trasplantes de médula ósea en la Unidad de Trasplante Hematopoyético del HUCA, en la actualidad continua su lucha diaria contra la enfermedad...

Sobre este blog de Salud

La vida y el día a día de una persona afectada por un Linfoma NH, su experiencia personal, sus ilusiones, sus aficiones...; todo bajo un prisma de esperanza y optimismo, pero sin escapar de la realidad de una enfermedad dura y penosa, que junto con otras de tipo hematológico como leucemias y mieloma...


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  • 07
    Abril
    2016

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    Oviedo salud

    Ndy2016.2

    Si no existiera la música, nos quedaría solo el ruido
    https://www.youtube.com/watch?v=8XcgnphhzdI

    Son las cinco y cuarto de este ahora mismo lluvioso, jueves siete de abril, cuando comienzo a escribir un Blog, que tal vez debería haber escrito la semana pasada, cuando después de acudir a Oviedo el viernes a la consulta de control, me volvía casa satisfecho por una analítica con los valores “en su sitio” y con las inmunoglobulinas recién infundidas, para ayudar de este modo en lo posible, a combatir lo que parecía un pequeño proceso vírico respiratorio. Lo que viene a ser un vulgar catarro…

    Tenía además muy buenas noticias que contaros, ya que los resultados del escáner anual de revisión al que me había sometido una semana antes, mostraban lo que tienen que mostrar: que sigo limpio de los pies a la cabeza. Bueno, ya sabéis que es una forma de hablar, pues el escáner en concreto me lo hacen desde la zona inguinal hasta el cuello, pasando por todo el tórax. Pero lo dicho: todo bien. ¡Bravo!

    Fijaros si me encontraba tan bien, que el sábado nos fuimos hasta Ponferrada a ver a un muy buen amigo que allí tenemos. Viaje ‘relámpago”, ida y vuelta en el día. Y quizás ahí sí que pequé de imprudente… Sea como fuere, el viaje os puedo garantizar que mereció la pena, aunque las consecuencias las esté aún pagando a día de hoy. Y es que el mismo sábado al llegar a casa, en lugar de ponerme a ver el Barça Madrid, tenía tal mal cuerpo, que me fui para la cama (tampoco me iba nada en el partido). ¡Y vaya nochecita que pasé!: hacía años que no tenía picos de fiebre por encima de los treinta y nueve… Creo que la última vez que me subió tanto la fiebre fue justo el segundo día de comenzar con el acondicionamiento para el primer trasplante. Recuerdo bien como entonces Mónica se pasó la noche poniéndome trapos fríos en la cabeza y debajo de las axilas. Y es que en realidad, catarros, desde que tenemos a Nadaya, habré pillado tres o cuatro, pero muy llevaderos…

    Sin embargo, yo no sé qué narices tiene el virus de este año, que me tumbó por completo. Y más por necio que por otra cosa, confiando en mi propio cuerpo, decidí no irme a urgencias y aguantar, capeando la fiebre a base de paracetamoles y nolotiles. Veréis: en la Unidad el funcionamiento no es como antaño y ahora, si acudes un día digamos fuera del horario laboral, tienes que entrar en el circuito de urgencias como cualquier paciente, cuando en el antiguo hospital, si recordáis, los trasplantados e inmunodeprimidos, podíamos acudir directamente las 24 horas del día, 365 días al año, al Hospital de Día, para que allí nos atendieran las personas que además, nos conocían a cada uno de nosotros como si nos hubieran parido. Y como tal nos cuidaban… Ahora todo es mucho más burocrático y se ha perdido aquello.

    Así que sinceramente decidí esperar a ver cómo pasaba el finde, y el finde pasó con bastante fiebre, pero llegó el lunes, y tampoco me apeteció irme a Oviedo. La fiebre más o menos la toleraba y parecía hasta que iba bajando y estaba claro que se trataba de un catarro. No obstante, hablé con la Unidad y con una sus hematólogas, quien me indicó que de volver a tener semejantes picos de fiebre, no dudara en irme para allá.

    Pasaron así los días y el miércoles decidí bajar a mi médico de familia, por aquello que me auscultara y descartar cualquier tipo de complicación pulmonar. Como la exploración fue normal, y lo único que se mantenían era la fiebre (ya más bien febrícula) y la tos (una tos de camionero fumador), sin expectoración alguna, decidimos de común acuerdo que era mejor no recurrir a antibióticos, que si bien podían servir para prevenir una posible sobreinfección que degenerara en una neumonía, por otra parte, podrían debilitar aún más mi sistema inmunitario. Así que mejor no tocar nada y dejar que el cuerpo venciera al virus por sus propios medios.

    Y diría lo estamos logrando. Esta mañana me he levantado con la misma tos fea, pero ya las décimas de temperatura son apenas unas pocas, por lo que ni me he tomado el paracetamol (tal vez lo haga por la noche para descansar mejor). Creo que al máximo lo que haré será volver mañana a mi médico para una nueva auscultación y dejar pasar así el fin de semana. Yo creo que en tres o cuatro días al máximo, esto está superado. ¡Pero cómo se ha resistido!

    Durante todo este tiempo como entenderéis, apenas he salido a la terraza de casa. Me he entretenido como siempre, a base de lecturas varias y de ‘juguetear’ por las redes sociales, además por supuesto se seguir con detenimiento los partidos de fútbol que hemos tenido durante toda la semana, empezando por el más importante: el que jugó el Sporting el pasado lunes en el Ciudad de Valencia. Una pena el empate y más pena aún el que me da que este domingo no iré al Molinón a verles… Espero me lo compensen con la alegría de una victoria.

    ¿De Nadaya qué deciros? Que ya sabe desde hace semanas que le viene una hermanita, pero que todavía no tenemos nombre para ella. Se lo ha tomado de momento muy bien y no veáis los mimos que le da a su hermanita dentro de la barriga. Ya veremos cuando la vea fuera… En fin, que los que habéis tenido varios niños, sabéis de sobra cómo va esto. Si queréis podéis darme un consejo.

    Anoche me dio por echar un vistazo así aprisa y corriendo, a un montón de fotos que tengo de Nadaya en mi iPad, desde que nació. Y fue como ver su crecimiento a alta velocidad… Y justo cuando iba a comenzar a escribir este post y me preguntaba con qué enlace musical acompañarlo, al encender la televisión y poner RadioItaliaTV, canal solo de música italiana, como por arte magia, sonaba A Modo Tuo (A Tu Manera), una canción preciosa, que habla un poco de los sentimientos que experimentos los padres mientras vemos crecer a nuestros hijos, y como, por mucho que queramos, ellos acabarán caminando, cayendo, levantándose, aprendiendo, e incluso yéndose, “a su manera”.

    Un fuerte abrazo, a ver si hay modo de dejar atrás este dichoso catarro (vosotros cuidaros mucho de pillar uno ahora), feliz primavera… y mañana más…

     

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