Un proyecto viento en popa

 

Si el otro día tratamos del indeseado descenso a Tercera  del Grupo Covadonga, hoy vamos a hablar de la otra cara de la moneda, o sea, de la exitosa permanencia en la máxima categoría del balonmano español de su homólogo en chicas, el Farho Gijón Balonmano, que tras un final agónico se salvaron con dos victorias a domicilio, la última en Cantabria. ¡Enhorabuena porque ya es la quinta consecutiva! Después de un comienzo prometedor de temporada, la cosa se complicó bastante con la lesión de su fichaje estrella, la extranjera Sakada, en el Mundial, y el equipo tiró de casta para aguantar el sprint final.

Este proyecto deportivo con las chicas gijonesas no es precisamente nuevo, pues ya tiene casi un cuarto de siglo de existencia y comenzó de la mano de un grupo de aficionados, técnicos y padres de jugadoras que aunaron el balonmano femenino gijonés para lanzarlo, primero, a nivel regional y, más tarde, al nacional. Tienen equipos en todas las categorías y edades, bien con el nombre del club o bien del propio colegio público de que se trate, con los que han llegado a acuerdos deportivos comunes. Y en todas las categorías han quedado campeones de Asturias antes o después. Concretamente, en juvenil femenino, la antesala de la máxima categoría, han conseguido 14 títulos de 22 posibles, todo un récord. Y en esta temporada feliz se suma el ascenso a Primera Nacional de su segundo equipo, en el sector del pabellón de La Arena, de la mano de su joven y prometedor técnico, Juanín Arribas, con un equipo muy joven, pero ya con muy buenos fundamentos. Así el paso y la continuidad entre los equipos están totalmente asegurados.

De la vieja guardia fundacional todavía quedan un par de puntales. Javier Llorente, prometedor técnico ahora reciclado a eficaz director deportivo, y el polivalente Armando Cortina, actual vicepresidente, delegado del primer equipo y técnico base, o sea, de lo que necesite el club. El actual presidente es Justo Bermúdez, que no sólo planifica, ejecuta y echa mano a su cartera cada vez que hace falta, que es frecuentemente.


El responsable técnico del primer equipo sigue siendo Víctor López, «Viti», que, una vez adaptado a esta categoría, lo está haciendo muy bien. Baste fijarse en las dos sesiones diarias de entrenos que aplicó al equipo en el sprint final y que fueron determinantes. Tiene claro cuál es el secreto para el éxito deportivo: trabajar duro y no quejarse.


Para la permanencia y mejora de este proyecto prometedor hace falta más implicación de las instituciones, que apoyan a otros deportes y clubes, reiteradamente fracasados, y buscarse, por supuesto, un buen «sponsor» sobre todo con continuidad, de futuro, porque deportivamente sólo hacen falta unos ligeros retoques. Otra portera extranjera de nivel, una primera línea zurda que meta goles, por el otro lateral está Viorica y una buena defensa alta en zonas centrales. Pero con todo no hay que olvidar que la mejor jugadora del equipo es una chica gijonesa, de la base, de casa: la central Andrea Martínez, hermana del mítico portero gijonés ahora en Asobal Jorge Martínez, a la que da gloria verla jugar. Quizá con algunos centímetros más estaría jugando en la selección española.


Ésa sí que es un buen fichaje. ¡Enhorabuena a todos y que sigan los éxitos, por lo menos otros 25 años!

Antonio García Oliva, entrenador nacional de balonmano.

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