Oviedo,
Celso A. SANJULIÁN
El naveto Javier Pruneda volvió por sus fueros en el torneo ovetense del Millón. Lo ganó en sus primeras cuatro ediciones, hasta 2003, y tras un paréntesis de seis años ha inscrito por quinta vez su nombre entre los ganadores. Es un torneo que al pulsista de la peña Villa La Sidra-Titi le viene como anillo al dedo. Se crece en la singular bolera del Centro Comercial Los Prados, donde ha ofrecido varias de sus mejores actuaciones. En la final del sábado pasado, ante Iván (Peña Prau La Hüeria), destacó su sensacional segunda parte, donde puso juegos muy caros que el lavianés no logró matar. Al final el marcador registró un claro 14-6 para el naveto, que en la entrevista que sigue confiesa que a priori no se sentía favorito.
-El mejor Pruneda volvió por sus fueros en el torneo más mediático.
-Sí, fue una larga espera de seis años para volver a ganar en Oviedo, pero por fín se rompió la mala racha. Estoy muy contento por mí y por todo lo que significa el torneo del Millón. Es el más popular, el de más alta dotación económica y en definitiva el que te otorga mayor atención de los medios informativos, LA NUEVA ESPAÑA incluída.
-En las primeras ediciones dominó de forma incontestable.
-Sí, arranqué fenomenal y en tres años me anoté cuatro títulos. Gané el de 2001, el de 2002 e hice doblete en 2003, cuando se jugaron dos ediciones, una en mayo y otra en septiembre. Fue un gran año para mí el de 2003, porque ingresé en premios casi 24.000 euros (4 millones de las antiguas pesetas) que me ayudaron a pagar la entrada del piso.
-Un jugador de élite, como usted o como Bernardo, ¿cuánto puede ganar al año?
-En una buena temporada, si te metes en finales y tal, se pueden ganar alrededor de 12.000 euros. En cualquier caso, andamos muy lejos de los ingresos de los jugadores cántabros. Allí, uno de élite como yo o como Bernardo puede ingresar anualmente del orden de los 40 ó 50 millones de las antiguas pesetas. Ellos tienen la gran suerte de que sus peñas están patrocinadas por empresas, que además suelen proporcionarles un puesto de trabajo.
-En esta final con Iván ¿se consideraba el favorito?
-Para nada. Yo veía un porcentaje de éxito de 60-40 a su favor. Iván lo había hecho fenomenal en cuartos y en semifinales, mientras que yo no me encontraba tan bien como quisiera.
-Pero en la final va y rompe hasta su propio pronóstico.
-Fue una final un tanto atípica. Normalmente terminan en 14-12 o cosa así, por lo que el 14-6 de este año no es lo habitual. Fuimos igualados hasta llegar al empate a cuatro juegos, pero ahí se produjo una tirada clave en la que él no mató cinco bolos con la última bola. No sé si se desanimó o qué, pero el caso es que en un momento me puse con el 7-4 con que se llegó al descanso.
-Y en la segunda parte usted da un recital.
-Tiré bien, sobre todo para la mano, lo que no dejó de ser otra rareza de esta final pues yo me considero mejor para el pulgar. Bien, el caso es que comencé a poner juegos grandes, y aunque Iván es bueno para la mano y anduvo cerca, no pudo contrarrestarme.
-Hablando del pulgar y de la mano, ¿a quién considera el mejor en cada modo de lanzar?
-Le responderé diciendo que para mí el jugador perfecto sería el que tuviese la mano de Bernardo, y el pulgar de Thierry o el mío.
-¿Con este éxito, el 2009 lleva camino de ser uno de sus mejores años?
-Va bien, pero ya veremos cómo termina. Por ahora llevo ganados este torneo ovetense del Millón y el poleso de Cajetilla, más el campeonato de Asturias de División de Honor por cuartetos; una competición, por cierto, que me ha hecho ilusión ganar, pues hasta ahora se me había resistido. Y aquí quiero citar a mis compañeros de la peña, que tiraron a un gran nivel: Salazar, Guillermo y Verónica. Me llevé una gran alegría, pues a nivel colectivo es lo máximo que puedes ganar en Asturias.
-¿Cuál es su media de títulos por año?
-Normalmente oscila entre cinco y diez. El año pasado disputé diez finales y gané la mitad. Aunque el mejor sin duda fue el de 2003, cuando me anoté los dos torneos del Millón; ese año hice récord ganando once finales.
-¿Tiene prevista mucha actividad para los próximos meses?
-Lo más apretado viene precisamente desde ahora hasta primeros de agosto. Tenemos el campeonato de Asturias individual de primera categoría, y los torneos de La Balesquida, el Cuerín del Centro Asturiano y el Memorial Rodríguez Nevado. Y luego, entre julio y agosto, el de Bolos en la Calle. Sí, van a ser tres meses muy intensos donde habrá que estar muy bien para llegar a las finales.
-Para terminar, ¿qué futuro vislumbra a los bolos y a la cuatreada en particular?
-Tal y como yo lo veo, todo está en manos de los medios de comunicación. La atención de la televisión y de la prensa puede animar a los patrocinadores, que también son pilares fundamentales. Y aquí aprovecho para resaltar el apoyo que el Ayuntamiento ovetense da a este torneo del Millón. Asimismo, es importante que la Federación siga trabajando como hasta ahora y que se mantenga la colaboración de la consejería de Educación y Ciencia. Que los niños jueguen a los bolos durante una hora semanal dentro de su programa de Educación Física es muy importante para fomentar la cuatreada.