Oviedo, Marco RODRÍGUEZ
Sólo le faltó una pizca de suerte para llegar a profesionales, porque lo que se exige, ganar carreras, dejarse ver, pelear y ser competitivo, lo tenía sobre la bicicleta. Hablamos de José María Hernández Fernández, conocido en el mundillo ciclista como «Chemina». El bravo escalador de Muros del Nalón afincado en Oviedo disfrutó de varios años en equipos de la calidad del Noja, el Kelme, el León, el Sotec y el Ciudad de Oviedo, donde ha decidido colgar la bici a sus 26 años. La ansiada oportunidad de llegar al pelotón profesional no se produjo, a pesar de tener un compromiso firme con el Relax Gam justo antes de que la escuadra, con capital asturiano en el patrocinio, decidiera abandonar.
«Esto es así. Aquí hay que tener padrino, o ser un fuera de serie, y yo no he llegado. Hubo gente como Jesús Jardón que me intentó ayudar, pero me ha sido imposible. Ahora sigo haciendo carreras, pero con un taxi», apunta Chemina con una mezcla de decepción e ironía. Y es que este soldador con título ha decido dedicar su vida profesional al mundo del transporte.
En el recuerdo quedan ya sus nueve triunfos en la temporada 2005/2006; la etapa reina y la general de la Vuelta a Cantabria; la etapa reina, la montaña, la cronoescalada y la regularidad en la Montaña Central; una victoria en la etapa de Boiro en la Copa de España, o el ser el único corredor que ha ganado las vueltas a Oriente y a Occidente en la misma temporada, entre otras gestas.
Su nueva ocupación no le impide seguir el ciclismo de cerca, ahora como aficionado. Aunque un aficionado muy especial. Aquello de la representación de ciclistas parece que le seduce, y en casa, con su hermano David, puede tener a su primer representado. El pequeño de los Hernández Fernández cumple este año con el equipo Escuela Ciclista «Santi Pérez», que dirige Marcos Antuña, con el que correrá su cuarta temporada. Admirador de Alberto Contador y de Chechu Rubiera, «Davicín», como así le conocen en el pelotón, espera completar este año una buena actuación en la Vuelta a Besaya, estar en los puestos punteros en el mayor número de carreras posibles y tener lo que le ha faltado a su hermano, suerte. Experiencia ya ha acumulado en citas juveniles de la trascendencia del Trofeo José Manuel Fuente «El Tarangu» o la internacional Vuelta a Guipuzcoa.
A sus 17 años, este estudiante de 4º de la ESO agradece los consejos de su hermano, que le recomienda «paciencia, que se cuide físicamente, y que no deje jamás los estudios. De lo demás espero poder encargarme yo», vuelve a sentenciar Chemina, que critica de su hermano «que va con un poco de miedo. Le falta confianza en sí mismo a la hora de actuar en carrera. No digo que eso sea un error. Medita las cosas mucho más de lo que lo hacía yo». Mientras, David sonríe y mira a su hermano con gesto de admiración, lo que no le impide espetarle un «tú eras demasiado nervioso, muy impaciente. Pero es verdad que eras muy explosivo». Lo que no les diferencia es que a los dos se les da bien cuando la carretera «pica» hacia arriba. Unos que lo dejan, y otros que pretenden llegar. Ley de vida. Ley de ciclismo.