Oviedo, Marco RODRÍGUEZ
En el amplio refranero popular español es bien conocida la expresión «de casta le viene al galgo». Ésta sería muy aplicable a la historia que nos ocupa, y que narra la hazaña de una joven deportista, Marta Valle González. Marta es hija de uno de los grandes maestros del judo español, el ovetense Víctor Valle, conocido en el mundo del deporte como «Viti», sexto dan de judo y ex componente del equipo cazatalentos de la Real Federación Española de Judo y Deportes Asociados. Su hija Marta parece haber decido seguir los pasos de su padre, y además parece haberse empeñado en recorrer con celeridad ese camino.
La judoka del Gimnasio Oviedo Sport se convertía el pasado mes de diciembre, con dieciséis años entonces, en la asturiana más joven en conseguir los cinturones negros de jiu jitsu y judo. En junio de 2008 se hizo con el de jiu jitsu y ante el tribunal de grados de la Federación Asturiana de Judo se hacía recientemente con el primer Dan de la disciplina olímpica.
La gesta parece convertirse en anécdota cuando se char con ella. Sonriente pero tímida, esta joven estudiante de segundo de bachiller en el Colegio Auseva de Oviedo minimiza todo su mérito. Afirma que gracias a su padre le vino el amor por las artes marciales, pero jamás pensó en que su registro significaría un récord en el deporte asturiano. Es más, no piensa en competir. No le gusta lo que aporta la competición y prefiere las sensaciones que le reportan los entrenamientos, los conocimientos que sigue adquiriendo sobre el tatami tres veces a la semana.
Todo comenzó a los cuatro años de la mano de su padre. Marta se puso su primer judogui y, como le pasa a una infinidad de practicantes de este deporte, desde entonces lo convirtió en parte imprescindible de su vida. Con aquella base sólida, y a través de los años, llegó el interés por el jiu jitsu. Con trece años se decidió a apostar de forma paralela por esta especialidad, y en sólo tres años, debido a que muchos movimientos y llaves son coincidentes, llegó a un nivel propicio para que el Maestro Nacional Eusebio Sánchez le concediera el cinturón negro.
A mediados de diciembre de 2009 llegó el cinturón negro de judo, estrenándolo el día de Nochebuena en la exhibición multitudinaria de la duodécima «Gala de la Solidaridad», de la que su padre es uno de los organizadores. En el horizonte sólo está seguir aprendiendo, seguir mejorando con humildad, no perder la regularidad y la disciplina que da el tatami y, sobre todo, poder compaginarlo con otro sueño: los estudios de enfermería. Su carácter, su timidez extrema, no hacen pensar a quien se la encuentra con que está ante toda una doble cinturón negro en artes marciales. Es Marta Valle González. Y punto.