Oviedo, Víctor GUERRA
Siguiendo con la idea de proponer rutas de fácil realización dada la dura climatología, que mejor que una ruta de fácil acceso, sin mucho barro y agua y fácil de poder escapar, les propongo una ruta muy a propósito de todas estas condicionates.
La propuesta para esta ocasión es una ruta con la cual podemos conocer una buena parte de la arqueología industrial del céntrico concejo de Siero. Se trata de realizar un itinerario de tipo circular señalizado como Pequeño Recorrido (PRAS-174), su realización sería difícil si no estuviera señalizado, pues mi GPS marcó la friolera de unos 82 puntos de cruce o desvío. Es una ruta que circula por una interesante y variada infraestructura vial, eso sí muy colonizada por el asfalto y el hormigón, aunque tiene puntos de camino y sendero en general bastante divertidos. Mientras vamos devorando estos «entremeses» vamos preparando nuevas propuestas por las tierras de los Oscos, que están deparando auténticas maravillas.
La «Ruta Minera de Jovellanos», como así se denomina, sigue secuencialmente los diarios de D. Jovino, o sea D. Melchor Gaspar de Jovellanos, en su visita que hizo a las minas de Carbayín y Solvay.
Salimos del Palacio de Valdesoto, tomando la dirección a la Iglesia de S. Félix de Valdesoto, atravesando Landia, para tomar la carretera SI-11 en dirección a Carbayín y luego enfilamos hacia la Mina de Pumarabule, donde tendremos un tramo en subida por debajo de la Mina de La Paulina, desde aquí la subida ya se hace patente, aunque pronto el desigual firme de los caminos deja paso al asfalto rumbo a la Mina del Toral.
Desde Cerezales hasta llegar al Pico Llovera, tendremos unas rampas de aquí te espero, menos mal que están hormigonadas. La vista desde el pico merece la pena, aunque para ello tengamos que desviarnos unos cuantos metros de nuestra ruta, Pero merece la pena.
Seguimos al ilustrado gijonés en su andanzas por estos territorios y nos vamos camino de La Cruz de Bimenes yendo por lo alto del cordal durante un rato, para luego cicletear, ya en bajada, por un camino de rodadas de tractor y muy embarrado en algunos tramos del denominado sendero de Campabaxera a Les Cuadrielles. Tras estos divertidos tramos las minas de Solvay y sus construcciones aledañas nos dejaran boquiabiertos por sus estructuras tan bonitas y la uniformidad de los denominados «cuarteles» viviendas mineras adosadas, que hoy constituyen todo un patrimonio histórico-industrial.
De esta guisa hemos llegado a la parte baja del valle y por delante tenemos la estación de Feve de Lieres, el Palacio de Cavanilles Centi y el Palacio de Gramil. La autovía nos obliga a dar vueltas y rodeos por entre los caseríos y pueblecitos hasta llegar a Aramíl de los Caballeros, donde un buen amigo catalán (Xavier Mosquera) sitúa la huella de los «Freires Templarios».
Seguiremos dando vueltas, ya camino de Valdesoto por la parroquia de Santa Eulalia de Vigil, pudiendo contemplar tras una suave subida la escuela rural de Santolaya, y ya por último la Torre de Vigil. La llegada a Valdesoto ya es cuestión de una última pedalada por terreno plano.
Se aconseja hacerse con la estupenda topoguía de la ruta que tienen en el Ayuntamiento de Pola de Siero y que nos ayudará a entender el paisaje y el pasisanaje, y cómo no, las vueltas que había que dar para ir de un sitio a otro en aquellos tiempos.