AVILÉS, VICKY FUERTES
El Judo Avilés se ha convertido en la última década en una de las entidades deportivas de referencia en el deporte avilesino, no sólo por la gran cantidad de deportistas que aglutina sino también por la enorme calidad que demuestran competición tras competición.
El club aglutina a más de trescientos judokas de cara a la nueva temporada. Estas son sus armas: tres escuelas de iniciación, cuatro centros colaboradores, dos equipos alevines, uno infantil, uno cadete, uno junior, uno senior en la máxima categoría, uno de veteranos y un grupo de discapacitados. Todo ello dirigido por Carlos Fernández, orgulloso de la dimensión que alcanzó el club, y la colaboración de Omar Martínez y Jorge Álvarez. La clave del éxito, según Fernández, es el trabajo diario y la entrega al club. «Siempre tuvimos una gran ilusión por hacer el trabajo de la mejor manera posible. con rigor, seriedad y dando la mayor calidad a nuestros alumnos», explicó. Varios son los objetivos que se ha marcado el club para la próxima temporada, aunque el prioritario es conseguir que todos disfruten con el judo. Luego cada judoka ha de establecer sus propias metas. Para un grupo el objetivo es la competición, a otros les llena la asistencia a los entrenamientos día a día y otros encuentran en el judo la mejor forma de socializar. «En el club se juntan diferentes grupos y objetivos, y lo que se busca es que todos convivan a bien», añadió Fernández.
La entidad cuenta con tres escuelas para esta temporada en los colegios Enrique Alonso, Palacio Valdés, y La Carriona-Miranda que se suman a la ya existente en el Colegio Nuestra Señora del Buen Consejo. Las otras escuelas de iniciación están en El Quirinal y forman a niños con edades comprendidas entre tres y diez años. El objetivo es que se vayan iniciando al deporte y que puedan alcanzar la psicomotricidad necesaria que les permita en un futuro poder dedicarse a cualquier deporte. De seguir en la dinámica del club, entrarían a trabajar de una manera más específica para competir o pasar el tiempo de la mejor manera. «Siempre intentaremos que los niños busquen sus propias metas y procuramos que las consigan», señaló Carlos Fernández.
Los equipos de competición alevín, infantil, cadete y junior están obteniendo muy buenos resultados en los campeonatos regionales y la meta es consolidar esta supremacía.
El objetivo del equipo senior es mantenerse una temporada más en División de Honor, la máxima del judo nacional, tras ocho años de intenso trabajo para lograr el ascenso. El equipo logró salvar la categoría sin excesivos agobios la temporada pasada y esperan que ésta vaya por el mismo camino. No hay que olvidar el gran esfuerzo económico que supone tener a un equipo en lo más alto de la elite nacional, con el gasto de fichajes que ello conlleva para reunir un conjunto competitivo. Para Carlos Fernández, este hecho no está valorado socialmente como cree que debiera. «En un deporte donde la recompensa económica es casi inapreciable, después de un gran esfuerzo por estar en lo más alto el reconocimiento social es nulo», comentó. Carlos Fernández quiere resaltar del equipo senior el que todos sus componentes sean estudiantes universitarios, pues cree que esta circunstancia hace que puedan rendir al máximo nivel. El hecho de estudiar una carrera les hace compaginar mejor los estudios con los entrenamientos a diferencia de si tuvieran que compaginarlo con la inserción laboral. Además, ve satisfactorio que gracias al deporte muchos de los judokas que empiezan a la Universidad, al ser considerados deportistas de alto nivel, hayan entrado en sus carreras cuya nota de corte es muy elevada. «Para nosotros es un enorme orgullo poder ayudar a estos jóvenes deportistas a la hora de elegir los estudios universitarios. Desde el club queremos hacer ver a los alumnos la importancia del estudio para forjarse un futuro y la compatibilidad que tiene con el deporte de competición», indicó el director técnico.