Descontento por el Certamen de consumo de la Mancomunidad del Nalón

21.04.2008 | 02:30

La dirección, el claustro de profesores y los numerosos alumnos del Colegio Beata Imelda de La Felguera que participaron en el XXI Certamen del consumo de la Mancomunidad del Nalón desean expresar públicamente su descontento y malestar por la forma como se desarrolló el mismo.
Anticipar que esta sensación no es nueva, pues ya el año anterior y el precedente las cosas ocurrieron más o menos igual, pero esta vez creemos que la gota colmó el vaso.
En nuestro centro es normal que fomentemos en los alumnos la participación en cuantos concursos se convocan, y que los profesores y tutores nos involucremos en el tema apoyando y orientando cada iniciativa.
Así pues, fueron muchísimos los alumnos que desde Educación Infantil hasta la ESO participaron en los diferentes apartados del citado concurso. También, como esperábamos, fueron numerosos los premios (varios primeros) y grande la ilusión con la que los premiados acudieron a recogerlos. Y aquí llega la primera y mayor de las frustraciones.
Resulta un tanto incoherente que un concurso que se titula «De consumo responsable»:
Entregue únicamente premios que son productos promocionales de marcas que, de ese modo, hacen publicidad de los mismos.
Que se premie a niños de 12-13 años con, por ejemplo, unos patines, adecuados para niños de 5 años, como mucho. Está claro que consumir responsablemente supone adquirir productos necesarios y/o útiles. Si lo adquirido (o regalado) no se puede utilizar, ¿dónde está el consumo responsable? Eso por no reproducir la desabrida respuesta que, ante la demanda de aclaración de este punto, se dio a dos niñas premiadas.
El año pasado, algunos de los obsequios entregados (golosinas...) estaban caducados, según constaba en el propio envase. ¿Entra esto dentro de las normas de salubridad? ¿Se enseña así a «aprender a consumir»?, dejamos la respuesta a quien la tenga.
En determinados premios «de grupo», si participaban digamos una clase de 21 alumnos sólo había premio para 18, ¿por qué? La respuesta de quien fue requerido a aclarar este fallo fue que los niños podían compartir. Vale. Compartir es uno de los valores que intentamos inculcar a los alumnos, pero ¿cómo se comparte una gorra?, ¿o un monedero?
La mayoría de los objetos entregados como premio eran cosas obsoletas, archiconocidas y que muchos niños ya tenían porque se repiten un año sí y otro también.
Por otra parte, hubiera parecido lógico que, como ocurre en otros concursos, se hiciese una exposición con los trabajos premiados, incluso con todos los recibidos si fuese posible, pues ya sabemos que los niños disfrutan contemplando sus propias producciones.
Si hablamos del aspecto organizativo, parece que en vez de mejorar se retrocede, pues, a diferencia de otros años, esta vez para regresar del acto desde El Entrego no contamos con transporte y hubimos de buscarnos la vida.
Por todo ello, nos hemos sentido desencantados, y aunque nuestros alumnos saben que lo importante es participar, también entienden que si obtienen un premio, éste, grande o pequeño, debe ser acorde con su edad y características. Y, si por el motivo que fuese, no hay regalos adecuados, un simple diploma habría sido suficiente y todos tan contentos.
Y conste que éste era el sentir general al final del acto dentro y fuera del teatro.
Esperamos que, así las cosas, esta queja llegue a quien corresponda y, a ser posible, se subsanen los fallos por el bien del concurso y de los consumidores.

Mercedes Álvarez González,
en nombre del claustro de profesores del Colegio Beata Imelda de La Felguera
Langreo
Esperanza

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