El eco de la ignorancia

27.04.2008 | 03:09

«Una imagen vale más que mil palabras», y que dos y tres, alegan algunos que prefirieron ver «El nombre de la Rosa» a leer a Eco. Y si esto ocurre con una de las mejores novelas nunca escritas, ¿qué podemos esperar de aquellas que carecen de tanto renombre? Es muy lógico que muchas veces se prefiera visualizar una historia en dos horas que leerla en quince días; pero el que escoge la primera opción, aunque lo desconoce, pierde en muchas ocasiones la esencia de la historia, las precisas palabras que un amante de la literatura jugó a combinar, los detalles más ínfimos y jugosos, y tantas otras particularidades imposibles de plasmar en las pantallas. Y aunque muchas veces conocemos una novela tras haber visto su versión gráfica, se elige no perder el tiempo leyéndolas, y no es de extrañar que esto ocurra en una gran mayoría, pues vivimos en una sociedad perezosa e ignorante, y con esto no me excluyo ni pretendo dármelas de erudita; soy la primera que se rindió ante la obra de Tolkien habiendo admirado el papel de Viggo Mortensen. Es cierto que a menudo nos excusa de la lectura el no conocer un autor o una obra hasta el momento de su filme, pero en ocasiones encontramos a quien, sabiendo de la existencia de un libro, busca la versión cinematográfica para así ahorrarse la pesada tarea que conlleva utilizar la propia imaginación; ya me he encontrado quien dice esperar ansioso una película de Kafka para conocer la historia del hombre que se despertó escarabajo.
Esto sucede con más frecuencia en obras de ciencia-ficción, entre cuyas páginas no encontramos impresionantes efectos especiales. Muchas de estas obras carecen de prestigio entre críticos que les arrebatan el rango de cultural, así es que en esta sociedad al final encontramos que la verdadera cultura se haya en la tortura, sin pararnos a pensar por un momento lo mucho que necesitamos ejercitar nuestro parsimonioso cerebro y las pocas condiciones de las que disponemos para permitirnos rechazar un libro, aunque éste fuera el conjunto de páginas más inverosímiles y poco verídicas jamás creado.

Alba Lafuente Ramos
Oviedo

Enlaces recomendados: Premios Cine