Testamento, peluche, mamás, abuelas/os

05.05.2008 | 02:18

Recordatorio de recordatorios, para que no se nos olvide Procuremos ser felices. A veces un día entero; a veces toda una hora. Es bastante.

El testamento vital (que se aplicará ya mismo) «garantizará un tránsito más amable a los pacientes» (leímos a Javier Blanco en el número 441 del recién pasado Siglo XXI de nuestro periódico). La citada afirmación fue hecha por la presidenta del Comité de Ética para la Atención Sanitaria del Hospital Universitario Central de Asturias, Rosa María Simó: «El registro de voluntades permitirá a las personas establecer las condiciones con las que quieren que se las trate en situaciones hipotéticas de enfermedad grave e irreversible. La voluntad más frecuente de los pacientes es evitar el sufrimiento». Elemental. Gracias, también, a Ángeles Pascual, presidenta del DMD, a Carmen Rodríguez, presidenta del Colegio de Médicos, y a José Luis Atienza, profesor jubilado de la Universidad.
Bien, por otro lado, deciros (puesto que al regreso de unas fechas de habernos tirado al monte, les dimos unas ojeadas y hojeadas así por encima a algunas de nuestras ediciones que no habíamos ni tan siquiera olido, deciros, decíamos, que nos prestó cantidad una de las fotos que va (iba) en La Galería del pasado miércoles. A saber. La que mostraba a los militares españoles en el Líbano regalándole un babero y un peluche a Carme Chacón, ministra de Defensa, para su bebé, Miquel, que está al llegar de un momento a otro. ¡Ay, nuestros ejércitos están compuestos por ciudadanos/as, verbigracia, seres humanos que disciplinariamente y con sencillez aceptan con normalidad que les mande una mujer!
Amables lectores, saludos. Hoy (ayer) después de haber estado casi una semana folgando por ahí, de nuevo estamos aquí con las presentes cuatro letras, no más, no fuera que nos herniáramos. Hay que cuidarse a tope. Despedida y cierre, pues. Bueno, antes, y de todo corazón, besos grandes, grandes para las mamás (no únicamente en el día de éstas). Asimismo, cariño para los papás, las buelitinas y buelitinos. ¡Ay, quien los tuviera aún! Quererles a tope, si estáis a tiempo. Ellas y ellos siempre aguardan y aguardan vuestras caricias. Siempre, siempre, siempre...
Érase una vez. Otra vez más que el Sporting y la afición las pasó putísimas en El Molinón. Pero subir, en esta temporada, va a ser un hecho. Seguro que sí. Este escribidor apuesta, con quien recoja el guante, una cena y una noche entera con barra libre en una discoteca de postín. Pareja (quede claro, clarísimo), que cada cual llevará la suya. ¿Qué, hace? The end.

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