¡Soy parte de una orquesta!

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Al parecer en el grupo orquesta organizada hay un líder. La corriente o grupo no sé cómo se llama y el líder que me lidera menos. Así que me veo sumida en la tesitura de saber a que «cosa nostra» pertenezco y quien es el Padrino, usando las palabras en tono jocoso para no tomármelo a pecho y empeorar mi salud. Al parecer la sentencia de la Audiencia que me reintegra en mis plenos derechos como militante es un error y, así todo, tan raro que no sé cómo relatárselo a ustedes. Se me olvidaba: al parecer «algún» periódico ayuda al grupo o corriente y está compinchado en la conspiración grupal/liderosa contra no se sabe quién. Antes, las conspiraciones eran judeo-masónicas, ahora son lo escrito anteriormente. Me refiero, por si no lo han adivinado, al juicio celebrado a favor de la libertad de expresión de 14 socialistas de la AMSO. Aún me dura el estupor y ya son más de las 12 de la noche.
Les voy a contar yo la verdad de la vida y a qué pienso que deberían dedicarse los esfuerzos y el dinero, las protestas y la autoritas de la FSA en lugar de oponerse a la libertad de expresión de 14, 15 contándome a mí, militantes de la AMSO.
Esta tarde la he pasado prácticamente entera en los servicios de urgencia de la sanidad pública asturiana. Primero en la Lila y más tarde en el HUCA. Los lectores de este periódico conocen, lo cuento cada poco, que mi salud es una especie de «desgracia». Así que a urgencias. Modélico el comportamiento de la médica y enfermera de la Lila, de las encargadas de rayos de este centro. Modélico en lo médico y lo humano. Modélico el comportamiento de la celadora de entrada de la urgencia del HUCA, de las enfermeras y médicos, de las encargadas de rayos de ese servicio. Y ahora viene lo bueno, de lo que debería ocuparse la FSA. Una auténtica vergüenza el lugar en donde atienden a los enfermos, cómo los tienen que atender y en qué condiciones trabajan. A mí, que era urgencia amarilla, y a unos cuantos más, nos tenían que sentar en un pasillo, en unos sillones color naranja. Las extracciones las hacen a los pacientes en esos mismos sillones, sentaditos cual parada de autobús, te ponen una vía y te extraen sangre allí sentado, como si estuviésemos en medio de un terremoto en China, es decir, en mitad de un desastre natural, y no es el caso. ¿Enfermos en boxes individuales? No, señores míos, en todo caso sentaditos en un sillón un poco mas cómodo que los naranja tipo parada y deje de contar. ¿Intimidad a la hora de hacer la historia? Ni lo sueñe: me enteré de toda la medicación que tomaba mi vecino de sillón, de su padecimiento depresivo desde hacía 30 años, de sus vómitos de sangre (lo lamento, pero hasta eso escuché) y de si sus deposiciones eran de una manera u otra. Tengo que decir hoy, que si me veo forzada a trabajar en esas condiciones dimito o me vuelvo vaga de por vida. Lo que vi, sufrí y padecí hoy en el HUCA no es normal. Que los trabajadores no merecen esas condiciones de trabajo y que es una auténtica vergüenza dejar caer lo que tanto costó construir. Esas urgencias tienen para mí un especial significado: hace muchos años entre profesionales (alguno muy esquivo a la colaboración de los usuarios, hasta fue insultante) y usuarios cambiamos de arriba abajo esas urgencias; enteras remodeladas y fue un magnífico trabajo estudiado al mas mínimo detalle: suelos, boxes, intimidad para pacientes y profesionales, equipos de reanimación con SAI y así un largo etcétera. Pues bien, hoy he visto que todo se ha venido abajo, que da pena, vergüenza y dolor.
La Consejería de Sanidad rechazando un millón de euros para estudiar patologías «extrañas», pero prevalentes en Asturias tales como el déficit de Alfa 1, la FQ, el X Frágil, sin que a día de hoy entienda el motivo de tal decisión, y si lo entiendo prefiero no asimilarlo, ya se lo explicaré otro día con mas calma; los inspectores médicos diciendo que saben más que los especialistas; los jefes de los jefes diciendo que sea verdad o mentira no pueden llevar la contraria a los subordinados; jueces dictando sentencias difíciles de entender desde el punto de vista médico o legal. Eso, como ciudadana de a pie, es lo que yo veo, lo que sufro, padezco y, encima, pago.
Así que aquí estoy, dolorida, medio rota y diciéndoles a ustedes que los que quieren matar la libertad deberían ocuparse de temas como éstos, de los ciudadanos, de quién vigila al vigilante, de las instalaciones que pagamos durante años los españoles, pero no. Mejor vas y pagas a un jurista que defienda no se sabe bien qué, mejor pagas con el dinero de todos a un jurista para que diga lo que nadie entiende; mientras tanto el HUCA se cae en pedazos, los enfermos vemos cómo nos extraen la sangre sentados en sillones tipo parada de autobús y los trabajadores tienen que andar saltando matos para atender al paciente. Dinero para sanidad no hay, pero para pagar a consejero de la TPA sí, para eso sobra y no sé si sale del céntimo sanitario, pero haber hay, y para abonar los gastos de juicios en el TS lo mismo, allí me tienen ustedes a mí ahora, en el mismísimo Tribunal Supremo. Lo mío lo pago yo, lo del jurista consejero de la TPA lo pagan todos ustedes, no se olviden del detalle.
De momento no sé si formo parte de una banda organizada, lo que tengo claro es que no soy una persona falta de vergüenza y que sé que el pan es pan y el vino es vino, y que la falta de vergüenza que destila todo esto provoca asombro y después directamente algo que tiene un nombre poco fino: Mala H? Que en mi caso se traduce en un nuevo achaque que me conducirá a los servicios infernales de urgencias del HUCA y desde luego y léase bien, no por culpa de los trabajadores.
Les recomiendo fervientemente la lectura del libro de Juan Luis Rodríguez-Vigil prologado por el señor Rodríguez Ibarra. No tiene desperdicio ni una de sus hojas. Dice el señor Vigil que no hay cuadros, yo añado que ni cuadros ni vergüenza.
Quien esto firma, por si queda duda, no lo hace como parte de una banda organizada, simplemente es, soy o fui: ex secretaria del Consejo de Salud del Principado de Asturias con el PSOE, PP y URAS. Vocal del Consejo de Salud. Presidenta de la Asociación de Usuarios de la Sanidad del Principado de Asturias. Colaboradora de la ONT y un largo etcétera en temas sanitarios, incluido el Grupo de Salud, de la FSA Por ello y sin ninguna vanidad lo digo alto y claro: de esto algo entiendo; de desvergüenza y falta de moral, no, lo asumo. A lo mejor por eso no entiendo los comportamientos de algunos.

Susana Pérez-Alonso
García-Scheredre
Oviedo

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