PSOE, asturiano y derechos

25.05.2008 | 00:04

La cosa podría haber sido más o menos así: reunidos un buen día seis u ocho miembros de la ejecutiva de la FSA, en su imaginario irreal llegaron a la construcción, no se sabe por qué iluminación, del siguiente razonamiento mental: «Si se declara oficial el asturiano, quizá, quién sabe, a lo mejor, un día, en un futuro, ello coadyuva al surgimiento de un sentimiento nacionalista, solución: lapidar y eliminar al asturiano». Y en esas estamos desde hace dos décadas.
El PSOE, que por cierto cuando así le conviene pacta en todas partes con los nacionalistas de cualquier signo, sea de izquierdas o de derechas, no desconoce que, si es pacífica y democrática, cualquier opción política, se apellide o no nacionalista, es perfectamente legítima y válida; como tampoco desconoce que la opción nacionalista en Asturias es tan marginal desde la llegada de la democracia -antes inexistente- que hoy no supera el 0,50 por ciento del electorado.
Así pues, los susodichos dirigentes de la FSA poniendo la venda antes que la herida o, como diría el presidente de los EE UU, el señor Bush, en una acción preventiva, cuyo daño colateral es la eliminación del asturiano, vienen practicando una política soterrada, selectiva y sistemática de represión sobre la llingua. Los derechos de los asturianos hablantes les traen al pairo.
Metidos, pues, esos señores de la FSA en su bola adivinatoria de cristal y embebidos de una postura paranoide y esquizofrénica, cuyo tratamiento no está en una mesa de discusión y diálogo sino en el diván de un profesional de la psiquiatría, desoyen las encuestas sociolingüísticas, a la Universidad, a la UGT o a las Juventudes Socialistas cuando piden la oficialidad, a las manifestaciones pacíficas de la ciudadanía, e incluso a sus dirigentes municipales o a parte importante de sus militantes sobre los que ejercen un control férreo; ya se sabe, el que se mueva no sale en la foto.
El PSOE asturiano se niega a reunirse con nadie en serio, no sea que se contamine, para sin apriorismos ni prejuicios debatir sobre la oficialidad del asturiano y, paradójicamente, esa postura de radicalidad del PSOE politiza un debate que la sociedad asturiana, amante de su lengua, ni entiende ni desea.
Conculcar deliberadamente los derechos democráticos y legítimos de una parte nada desdeñable de la sociedad asturiana no puede ser, en modo alguno, el proceder de una fuerza política que se supone progresista. Ese grupo de dirigentes ha de reflexionar, no pueden identificar hablar asturiano con nacionalista, como no se podía identificar hablar ruso con comunista en la era de la dictadura soviética; tan simple como eso.
Alguno de esos señores de la FSA no dirá jamás en público un «ye» o palabras cotidianas para todos como «muyer, fíu, facer, trabayar...». Se avergüenzan de ser y hablar asturiano, de sus ancestros y de su tierra. Quieren tutelarnos de sus miedos infundados.
Esa actitud que nos niega derechos que otros españoles disfrutan desde hace treinta años de expresarnos con normalidad en nuestra lengua tradicional no puede inspirar en modo alguno la reforma del Estatuto de Autonomía.

Margarita García
Mieres

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