Doña Urraca vende su palacio

Una inmobiliaria ofrece, en 120.000 euros, la casa natal de la que fue reina de Navarra en el siglo XII, ubicada en Soto de Aller

 
La torre medieval de Soto de Aller.
La torre medieval de Soto de Aller. leoncio camporro

Aitana CASTAÑO

Soto (Aller),

La torre medieval de doña Urraca, reina de Navarra y Señora de Aller, está en venta. El «boom» urbanístico del siglo XXI ha cogido la máquina del tiempo para trasladarse al siglo XII y a unas paredes de piedra, de catorce metros de altura y dos metros de grosor, donde nació, en la localidad allerana de Soto, la monarca, hija bastarda del rey Alfonso VII de Castilla. El edificio, monumento histórico artístico desde 1875 y de titularidad privada, aparece en el anuncio de una inmobiliaria que lo vende por internet al precio de 120.000 euros, y bajo el epígrafe «precioso palacio con casa aneja en el municipio de Aller» según ha denunciado Alfredo González Arango, portavoz de Izquierda Unida en el concejo.


Arango denuncia la venta del inmueble por dos motivos: «En primer lugar, porque la torre de Soto es un símbolo para todos los alleranos, y después porque la pasividad del equipo de gobierno podrá hacer que se pierdan los 180.000 euros de fondos mineros que se habían apartado para la compra de la torre y un estudio de viabilidad». El responsable de la coalición de izquierdas recordó que «cuando estábamos en el gobierno de Aller planteamos la posibilidad de llevar a cabo un proyecto en la torre de Soto. Y salió adelante. Sin embargo, el PSOE lleva un año sólo en el poder y, por su dejadez, se puede perder para uso público un emblema del concejo».


La torre medieval de Soto de Aller surgió con el objetivo de «proteger el camino de acceso a Asturias por el puerto de San Isidro», tal y como explica el historiador mierense Ernesto Burgos. El profesor señaló que «seguramente fue la fortaleza en la que estuvo encerrado Alfonso Álvarez de Oviedo en 1483 por don Gonzalo Bernaldo de Quirós, el que llamaban el Rey Chico de Asturias». Burgos, que confirmó que la situación actual del inmueble «es bastante deplorable», señaló que «en 1925 hubo una restauración. Y aquí aparece una de las tantas anécdotas en torno a la torre. En una tormenta, la obra nueva se vino abajo. Dio la causalidad que el mismo día, mientras caía la torre de Soto, moría la persona que se había encargado de los trabajos de restauración». «En 1989 tuvo lugar la última intervención sobre el lugar, siendo el alcalde de barrio Maximino Álvarez. Hicieron un sondeo en los cimientos, y abrieron unas zanjas de casi cuatro metros de profundidad y aparecieron cerámicas y monedas medievales», aseguró Burgos. Estos últimos trabajos fueron dirigidos por el arquitecto José Ramón Molina. La casa anexa es del siglo XIX.

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