Mieres del Camino,
D. MONTAÑÉS
Desde hace aproximadamente medio siglo, la Real Asociación Asturiana de Pesca colabora con la Administración en la repoblación de los ríos a través del laboratorio de Cabañaquinta. Inicialmente trabajaban por igual con trucha y salmón, aunque desde hace años únicamente se atiende a la primera de las citadas especies. No obstante, los esfuerzos para estabilizar las poblaciones en los ríos de la comarca han fracasado. El mejor empleo está en el coto sin muerte del río Caudal. En los últimos años se han soltado en este tramo de cauce varios miles de ejemplares. Al final, los pescadores sostienen que se han limitado a alimentar a los cormoranes.
La Asturiana de Pesca ya no sabe qué hacer para que el coto sin muerte del río Caudal reflote. La entidad asegura que cada vez son menos los aficionados que se dan cita en este enclave. «Los establecimientos de venta de material de pesca han visto recortado sensiblemente su número de clientes», señaló a este diario un federativo, que, irónicamente, dio una solución para que estos empresarios abran nuevos mercados: «Tal vez deberían dedicarse a vender postas para matar cormoranes, se harían ricos». Los pescadores asturianos consideran que el coto de Mieres está en la actualidad «acabado» y, en consecuencia, creen que cualquier actuación en el río resultaría «estéril» mientras no se ponga freno a la proliferación de cormoranes. Así, demandan planes de protección para la pesca similares a los que se encuentran vigentes en el norte de Europa, con cacerías controladas de aves de rapiña. Un millón. Ése es el número de truchas que, según la Real Asociación Asturiana de Pesca, han sucumbido ante la «masiva» presencia de cormoranes en el coto sin muerte del río Caudal.