Santullano (Mieres),
C. M. BASTEIRO
La Feria de Mieres cerró ayer sus puertas con unos resultados de afluencia, según la organización, «muy similares a los del año pasado». Según los portavoces de la feria mierense, la muestra registró casi 100.000 visitantes. Estos resultados vendrían a demostrar que la exposición sigue gozando de buena salud.
Sin embargo, la opinión de los vendedores no es tan favorecedora. Los propietarios de los stands participantes en la exposición sentenciaron ayer que «las visitas puede que sigan igual, pero las ventas se han reducido considerablemente». Desde su punto de vista, «lo único que se mantiene es el número de mirones», y muchos de ellos reconocieron que se pensarán «volver a montar aquí el stand».
Uno de los indecisos es el portugués Fernando Bento. Su exposición de Movéis BBC no ha cerrado casi ninguna venta desde que se montó en la segunda planta del recinto ferial de Santullano. Bento tiene claro que lo que principalmente ha motivado esta decadencia es «la crisis económica». A su juicio, para que la Feria de Mieres siga adelante en años posteriores «no sólo vale con que siga viniendo gente, también necesitamos que compren».
Lo mismo opina Gustavo Pérez, del puesto de abalorios y de joyas de plata Angus Platería. El joyero, que acaba de cerrar su establecimiento en Cangas de Onís para dedicarse a la venta exclusiva en ferias y en exposiciones del sector, dice que «no digo lo que he recaudado durante esta semana porque me da vergüenza». Con humor, Pérez declaró que, «como dicen en el mundo del fútbol, en la Feria de Mieres metí el gol de la honrilla».