ROSA TRAPIELLO
Las noticias sobre las aficiones de Berlusconi hacia la prostitución dan la sensación de que están escandalizando a media España, porque desde luego, en Italia, donde él es presidente, parece que les importan poco, sus índices de popularidad apenas han bajado y la intención de voto según las encuestas de los italianos-as sigue prácticamente intacto, o sea, que volvería a ganar las elecciones. Pero aquí, en nuestro país, como no tenemos ningún problema, están preocupados por las actividades «puteras» de Berlusconi.
Dice un refrán que no hay más ciego que el que no quiere ver, que algunos medios de comunicación cuenten día sí, día también las supuestas juergas de Berlusconi. Da auténtico sonrojo, porque el italiano debe de ser un pájaro de cuenta, pero aquí hay tantos que no le hacen sombra en ese campo que todas las páginas de este periódico serían pocas para nombrarlos a todos.
Si empezamos por lo más alto y de ahí hacia abajo, esos temas no les son ajenos a muchos, más bien a muchísimos, pero...
Listas interminables de tipos que utilizan servicios de madames (digámoslo así para que no resulte tan duro).
Que solamente se cuentan las correrías de Berlusconi y se callen todo lo que se sabe de tantos españoles es impresentable, pero Berlusconi está lejos y los de aquí tienen poderes cercanos.
Los de aquí hasta se vanaglorian en público de sus «hazañas», los hay que se definen como cazadores; pobres diablos, sólo pueden ser cazadores en cotos de pago, porque por sí mismos lo único que «pillarían» sería un catarro.
¡Qué triste es vivir en una sociedad donde aún hay miles de hombres que la política les obliga a hablar de los derechos de las mujeres y cuando dan la vuelta ya se están encaminando a un pisito, a un top less o vaya usted a saber!
De nuevo está de plena actualidad la campaña del Ayuntamiento de Sevilla:
«¿Tan poco vales que tienes que pagar?», «La prostitución existe porque tú pagas» o «El precio incluye humillación, vejación, violencia...».
Censuramos a Berlusconi, pero censuramos también a todos esos tipejos que circulan cerca de nosotros y que hacen lo mismo. No sabría decir si me producen pena o asco.
A todas y todos, buena suerte.