ÁNGEL GARCÍA
Sacerdote fundador de «Mensajeros por la Paz». Premio «Mierenses en el Mundo» a la solidaridad
Mieres del Camino,
Andrés VELASCO
El sacerdote Ángel García (Mieres, 1937) lleva toda una vida dedicada a los demás. Fundador de «Mensajeros por la Paz», el sacerdote ha recibido con «especial orgullo y emoción» el premio a la solidaridad concedido por «Mierenses en el Mundo» tan sólo unos días antes de poner rumbo a Irak para traerse a España a un centenar de víctimas de la guerra para que sean tratadas aquí.
-Ha recibido muchos premios durante toda su vida. ¿Resulta este galardón más especial por ser en su ciudad natal?
-Sin duda. Es un premio que te produce mucha emoción porque te lo dan el sitio donde naciste y de donde te tienes que sentir orgulloso. Es una alegría recibir un reconocimiento como éste.
-Lleva toda una vida dedicada a los demás, pero ese camino se inició en Mieres.
-Aquí aprendí y mamé lo que es ayudar a los demás. Con las víctimas de la Guerra Civil y con los mineros aprendí todo lo que es la solidaridad, y cómo todos los vecinos y amigos de los que iban cayendo los iban acogiendo en sus casas. Te rompía el corazón ver aquello, y supe desde entonces a lo que me quería dedicar.
-Hoy es un día feliz para usted, pero no pudo estar en la gala de «Mierenses en el Mundo» por la pérdida de un amigo.
-Me encontraba en la India por el fallecimiento de Vicente Ferrer, cuya pérdida fue una auténtica pena. Sin embargo, me alegro de haber podido estar con él, con una persona que fue el cooperante más importante de las últimas décadas y cuya figura no ha sido todo lo reconocida que tenía que haber sido. De todos modos, para eso estamos los amigos, para proclamar la obra de las personas que han hecho tanto bien como Vicente.
-¿Qué diferencias encuentra entre el Mieres que dejó y el Mieres que se ha encontrado hoy?
-Creo que es un lugar un poco más triste. Ahora está todo más limpio y más moderno, pero recuerdo que por aquel entonces se palpaba la alegría en cada rincón. De cualquier forma, la riqueza de Mieres son sus gentes, ya que en cualquier sitio del mundo donde hay un mierense, también está la alegría que lleva con él.
-¿Cuáles son sus planes más inmediatos?
-Dentro de unos días me voy a Irak a recoger a más de un centenar de heridos en la guerra para que sean tratados en España.
-¿A quién le concedería usted el premio que ha recibido hoy?
-A cualquier mierense anónimo que haya tenido que dejar su hogar y su tierra para ganarse la vida. Es muy doloroso tener que dejarlo todo y tener que ir a buscarte la vida fuera.
-¿Qué le parece la labor de «Mierenses en el Mundo»?
-Creo que está haciendo un gran trabajo, tanto por los premios como por el objetivo de reunir en un colectivo a todos los vecinos que viven fuera de Mieres, y los animo a que continúen con ello.