Mieres del Camino,
José A. ORDÓÑEZ
La actividad diversificadora de Hunosa llega a la construcción. La hullera que preside Juan Ramón García Secades ha alcanzado un acuerdo con los ganadores del concurso internacional de ideas «Europan» para que le diseñen un edificio de vivienda protegida en las instalaciones del antiguo pozo allerano de San Antonio.
Aunque el proyecto original con el que los arquitectos ganaron el concurso de ideas se centraba en un ambicioso desarrollo interior de las instalaciones mineras, con depósito de dióxido de carbono (CO2) incluido, finalmente el contrato suscrito por los arquitectos Adelais Parera, Karla Díaz Rendón y Pablo Gil Martínez con la hullera pública consiste, textualmente, en «crear un único edificio de viviendas elevado del suelo, con el objetivo de liberar al máximo de edificación la planta baja, permitiendo la introducción de otros usos y espacios libres y generando un espacio de uso público relacionado con los edificios industriales mineros protegidos, que pasan a ser equipamientos públicos».
Los arquitectos reconocen que el contenido del contrato con Hunosa para actuar en el pozo San Antonio difiere del proyecto presentado al concurso internacional de ideas, que, bajo el epígrafe «Viaje al centro de la Tierra», planteaba un proyecto que generaría 700 puestos de trabajo según sus estimaciones. Parera, Díaz y Gil explican que este cambio obedece a que la propiedad «necesitaba principalmente un programa de vivienda protegida como uso principal y equipamientos».
La primera iniciativa de los arquitectos distinguidos en el certamen europeo consistía en un reaprovechamiento de las galerías para habilitar un spa subterráneo, almacenar CO2, instalar bodegas, crear una planta geotérmica y plantaciones de agricultura no fotosintética. Ya en superficie, se planteaban oficinas de laboratorios, un centro de visitantes, plantaciones de manzanos, un llagar, una sidrería, un parque público, un mercado agrícola y un auditorio.
El «Viaje al centro de la Tierra» incluía dos fases de ejecución. En la primera fase, se planteaban actuaciones sobre la rasante y bajo tierra, y eran precisamente las actividades de interior, ligadas a programas de experimentación científica, las que, según los arquitectos, podrían generar una mayor actividad económica. Las propuestas iban a desarrollarse entre las plantas tercera y undécima del pozo San Antonio y precisarían de la creación de una red de transporte.