Mieres,
D. MONTAÑÉS
La presencia de los rebecos en el Aramo parece ser del gusto de todos. En este caso, hay unanimidad. Las asociaciones de cazadores consideran que estos montes, muy bien comunicados, son un enclave perfecto para las batidas, y los ayuntamientos de la zona prevén que la presencia de estos animales atraiga en el futuro a muchos visitantes.
Los responsables municipales, si bien apoyaron la medida por considerar que puede potenciar el atractivo turístico de la zona, temieron en un principio que pudieran surgir problemas sanitarios que reabriesen la «guerra de pastos» a la que parece abonada esta estratégica reserva del centro de la región. De momento, la convivencia con las reses de Lena, Riosa, Quirós, Teverga y Morcín parece desarrollarse sin contratiempos.
El proyecto de repoblación cinegética está avalado por expertos regionales, nacionales e internacionales. El Indurot, por ejemplo, ha realizado estudios previos a este trabajo. Anteriormente a la suelta de los primeros cincuenta ejemplares en el Aramo se introdujeron diecinueve ejemplares en las inmediaciones de Proaza.
Un estudio de la Consejería destaca que estas zonas reúnen «condiciones óptimas» para albergar una gran población de rebecos. Las grandes pendientes -superiores al 40 por ciento en esas zonas de caliza-, la vegetación y las zonas de hayedos, avellanos y acebos cercanas proporcionarían sustento y cobijo a estos animales durante el invierno. Esas áreas podrían soportar hasta doce animales por kilómetro cuadrado, según los expertos.
El rebeco es una especie representativa de los ecosistemas de alta montaña y su recuperación aumentaría la biodiversidad en el área central de la región. A largo plazo, el proyecto de repoblación permitirá también, como se pretende, el aprovechamiento cinegético de los rebecos.