Turón (Mieres),
Paula G. RODRIGO
Turón despidió ayer las fiestas del Cristo de la Paz con un programa repleto de actividades. Tras cuatro días de celebraciones, el emblemático valle minero dedicó el cierre de los festejos a lo más tradicional: la misa en honor del patrón, que estuvo seguida de procesión y puya'l ramu, el reparto del bollo a los socios y una animada verbena popular.
A las diez de la mañana, un pasacalles recorrió Turón para animar a los vecinos a participar en la despedida de las fiestas patronales. A media mañana, varias decenas de feligreses acudieron al acto religioso en honor del Cristo de la Paz. El Coro Minero se encargó de la parte musical de la celebración. Como en anteriores ediciones, a la finalización de la solemne misa, los asistentes disfrutaron de la puya'l ramu, a cargo de Javier Valdés, de la localidad de Insierto.
Por la tarde le tocó el turno a uno de los momentos más esperados de las fiestas: el reparto del bollu preñáu, que se entregó a los socios junto con una botella de vino tinto.
Las fiestas del Cristo de La Paz se caracterizan por ser familiares y aptas para todos los públicos. Por eso, los más pequeños de la casa también encontraron su lugar para pasarlo en grande y entretenerse con los mismos juegos que tan buenos ratos les dieron a sus padres y abuelos en su infancia. La Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Mieres reunió para ellos en la carpa del ferial una selección de los mejores juegos tradicionales, que entretuvieron a los niños mientras los mayores recogían su bollo. La última verbena de estos festejos turoneses comenzó temprano. A las siete de la tarde, la música de «Luis y sus teclados» ya inundaba la carpa de la fiesta haciendo que los romeros se levantaran de sus asientos para tomar parte en el animado baile.
A las ocho de la tarde, cambiando totalmente de tercio, el teatro del Ateneo de Turón acogió a la compañía «N'Alpargates y Orbayando», que se subió esta vez al escenario para llevar a cabo la representación de la obra «Fartucos», programada también por la Concejalía de Cultura.
Los actos de ayer pusieron punto y final a cuatro días de fiestas del Cristo de la Paz que han dejado un buen sabor de boca a los vecinos del valle de Turón, tras contar con una amplia variedad de actividades en su programación organizadas por la sociedad de festejos (Sotufe). Entre ellas destacaron el desfile con coches antiguos americanos en los que pasearon las «reinas» de la fiesta acompañadas de grupos folclóricos y charangas, mucha música, demostraciones de taichi, carreras de cintas a caballo, exhibiciones pirotécnicas y partidos de fútbol. Las fiestas de Turón marcan el final de la temporada de festejos de verano en Mieres.