P. G. R.
El libro genealógico es un registro porcino en el que se anotan los nuevos nacimientos de raza asturcelta en el que se señalan las características del ejemplar, los datos de sus progenitores y se realiza un seguimiento. «Es un sistema serio y costoso pero que da la calidad y la fiabilidad», señaló Segundo Menéndez, presidente de la Asociación de Criadores de Gochu Asturcelta. Actualmente, L.L.Ena se ha inscrito como el número 1.500 en el libro, donde muchos de los integrante que figuraban con anterioridad ya han pasado a convertirse en chuletas y chorizos. Sobreviven unas 310 hembras porcinas que están listas para reproducirse y continuar con la especie y 70 machos sementales que están repartidos entre los 57 criadores.
Según anunciaron ayer criadores y Principado, la continuidad de la raza autóctona está más que asegurada por lo que, de aquí a un año, se procederá a la comercialización a pequeña escala de esta carne de primera calidad; actividad que ya está desarrollando una cooperativa de Tineo, Busmayor. A principios de año, se le incorporará la empresa mierense Avícola Santa Cristina.
La comercialización de la carne de cerdo asturcelta cuenta con José Iglesias como uno de los pioneros en la actividad, gracias a la piara de cerdos que cría en Llauréu y cuya carne comercializa en exclusiva en su carnicería de Madrid junto con otras carnes de especie exóticas como ñu, orix, cebra o bisonte de Canadá.