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HEMEROTECA » EL TIEMPO » |
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Mieres del Camino,
D. MONTAÑÉS / T. ROGAR
Las instalaciones deportivas del campus de Mieres comenzaron a utilizarse ayer tras autorizar el Principado al Santa Marina a ocupar el campo de fútbol 7. La parsimonia que está mostrando la Universidad de Oviedo a la hora de poner en funcionamiento este complejo ha colmado la paciencia tanto de la Administración regional como del Ayuntamiento, que han permitido a la citada entidad local cambiar las cerraduras para que 150 niños del concejo puedan ejercitarse. Una vez tomada esta decisión, queda por conocer cuándo entrará en servicio el resto de equipamientos. Este diario confirmó ayer que Universidad y Principado han sido incapaces hasta la fecha de llegar a un acuerdo para cubrir los gastos de gestión que generará, sobre todo, el pabellón polideportivo. Pese a que se han mantenido varias reuniones, las partes no han encontrado una fórmula que satisfaga a los responsables de la entidad académica. El desencuentro ha generado una notable tensión en ambos frentes. La subvención que reclama la Universidad es de varios cientos de miles de euros.
La zona deportiva del campus de Mieres lleva un año parada. La construcción de este complejo, cuyo desarrollo ha costado casi seis millones de euros, concluyó en agosto del pasado año y desde entonces se encuentra en desuso. Ni el Principado, ni el Ayuntamiento ni la propia Universidad de Oviedo han explicado a lo largo de los últimos meses los motivos del retraso en la entrada en servicio de los demandados equipamientos, que podrán ser utilizados por todos los mierenses gracias a un convenio firmado entre Ayuntamiento y Universidad. Según pudo saber ayer este diario, la Universidad no quiere asumir el importante gasto de mantenimiento de las instalaciones. El Principado está dispuesto a sufragar una parte importante del desembolso, pero hasta la fecha el acercamiento de posturas ha resultado imposible.
El desencuentro entre Principado y Universidad ha provocado que el complejo deportivo de Barredo lleve meses parado, pese a la demanda social que existe para su apertura. Así, el club Santa Marina fue autorizado ayer para acceder a las instalaciones sin esperar a que la Universidad inaugure el complejo. Los propios responsables de la entidad se encargaron de cambiar las cerraduras. A las cinco de la tarde, comenzaron a entrenar en el nuevo campo. «No se puede permitir que Mieres tenga unas instalaciones de esta magnitud paradas cuando hay chavales que no pueden hacer deporte por falta de espacios», explicó Marcelino Montila, director deportivo de la entidad. A la espera que la zona deportiva del campus despeje su futuro, Ayuntamiento y Universidad siguen intentando buscar una solución para construir en Barredo un campo sintético de fútbol de dimensiones reglamentarias.
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