Mieres del Camino,
David MONTAÑÉS
Los síntomas de la crisis ya trascienden en Mieres del análisis de las frías cifras del paro o de las dificultades que surgen para desarrollar nuevos planes urbanísticos. Muchas familias tienen problemas para cubrir las necesidades más básicas, como la alimentación. El pasado verano Amicos, la asociación gestora del comedor solidario del concejo, asistió a un espectacular aumento del número de usuarios. El balance de actividad es en este caso esclarecedor y responde a una situación que casi podría definirse de emergencia social. Entre junio y septiembre el número de comensales que pasó por las instalaciones de la calle Clara Campoamor se duplicó con respecto al mismo período de tiempo correspondiente a 2008. Es más, a falta de computar los últimos tres meses del año, ya se ha superando la afluencia del anterior ejercicio, que se cerró con 3.302 comidas servidas, por las 4.281 ya alcanzadas el pasado septiembre.
Amicos se encuentra actualmente al límite de su capacidad para cubrir las necesidades de una bolsa de población desfavorecida que no deja de crecer. En este caso, el incremento de la demanda supera cualquier cómputo porcentual. Siempre comparando los ejercicios 2008 y 2009, en mayo se pasó de 302 a 560 usuarios, y en junio el incremento se disparó aún más, de 207 a 584, es decir, faltó muy poco para triplicar el balance. En los últimos tres meses se mantuvo esta tónica, ya que en julio la comparación fue de 190 contra 473; en agosto, de 223 por 427, y en septiembre, de 325 a 485.
El presidente de Amicos, Carlos Muñiz, reconoce que el aumento de comensales es preocupante: «Suponemos que la tendencia guarda una relación directa con el actual proceso de crisis». De hecho, los responsables de esta encomiable asociación han detectado que el perfil de los comensales está cambiando: «Hasta hace unos meses percibíamos que la gente que acudía al comedor eran personas, casi siempre, desarraigadas socialmente, ahora comprobamos que nos visitan vecinos que empiezan a verse excluidos debido a problemas económicos», señala Muñiz. También se está percibiendo un ligero aumento de la presencia de inmigrantes.
Los responsables de Amicos reconocen que no esperaban un aumento de actividad tan acentuado: «Pasar de dar 15 comidas al día a 25 o 30 es un aumento muy considerable», explicaron los gestores. De momento, la asociación ha dado una respuesta adecuada al aumento de la demanda: «No tenemos problemas de suministro, aunque nuestras instalaciones se están empezando a quedar pequeñas», apuntó Carlos Muñiz.
Los comensales que cada día acuden al comedor solidario de Mieres únicamente tiene que pagar un euro por el servicio. Además de almorzar, los voluntarios les hacen entrega de una bolsa con alimentos. Llevan entre dos y cuatro yogures, un bocadillo, pastelitos y un par de piezas de fruta. «En teoría es la cena, aunque muchas personas la retiran para que coman fuera de las instalaciones familiares o amigos». Amicos tiene en la actualidad 350 socios. No tiene problemas de suministro, ya que reciben alimentos del banco regional y el tejido comercial del concejo colabora muy activamente. Especialmente significativa es la aportación de Eroski: «Cada jueves acudimos al centro comercial y llenamos los arcones». De esta forma, los platos que se ofrecen en las instalaciones de la calle Clara Campoamor son de alta calidad: «Tenemos muy buenos productos y la gente siempre se marcha muy satisfecha». Además, los vecinos del concejo pueden comprar bonos por valor de un euro y entregárselos a mendigos. «De esta forma logramos que cuando se pida dinero para comer puedan entregar este recibo con la garantía de que el dinero no se gastará en otras cosa». En el comedor de Amicos trabajan actualmente 25 voluntarios.