Mieres del Camino,
Antonio LORCA
La Coordinadora Ecologista de Asturias va a presentar alegaciones ante el Ayuntamiento de Lena por el tramite que se está llevando a cabo para dar una licencia municipal a la planta de hormigones de Ronzón, en Vega del Ciego en Lena. Los conservacionistas vienen denunciado a esta planta en los último años por las irregularidades en su instalación y por el impacto que supone para los vecinos. Esta planta realiza trabajos para la construcción de la variante ferroviaria de Pajares.
Los ecologistas de Asturias han venido exigiendo en repetidas ocasiones al Ayuntamiento de Lena que ordene la paralización de la planta de hormigón en servicio para las obras de la Variante, dado que para los conservacionistas se trata de una instalación que funciona sin licencia.
Enfrascado en la polémica a cuenta de las consecuencias medioambientales de la construcción de la línea de AVE, el alcalde de Lena, Ramón Argüelles (IU-BA), ha reconocido con anterioridad que algunas de las instalaciones auxiliares de la Variante han venido funcionando sin licencia desde hace años. El regidor, en referencia a algunos vertederos y a la planta de hormigones de las inmediaciones de Ronzón, ha responsabilizado en otras ocasiones al anterior equipo de gobierno, presidido por el socialista Hugo Morán,
El pasado 18 de febrero de 2008 la coordinadora ya denunció que la instalación de esta planta se estaba realizando sin la correspondiente licencia municipal de obras y sin el obligatorio trámite de reglamento de actividades molestas insalubres nocivas y peligrosas (Raminp), que es preceptivo para una planta de estas características.
Para la Coordinadora, actualmente, la planta de hormigón presenta «importantes defectos en su construcción», que hacen inviable su legalización. En primer lugar la planta, dice la Coordinadora, «carece de cunetas perimetrales», por lo que «las aguas de escorrentía se mezclan con el cemento y los materiales del suelo». Para solucionar este problema consideran que es necesario que «se segregue su recogida de las aguas de limpieza y de las de escorrentía de las zonas que sí están en contacto continuo con el cemento y los restos».
Asimismo, reclaman que, si bien la planta presenta dos balsas de decantación independientes, «éstas son claramente insuficientes para las necesidades de la planta». Otro de los aspectos por los que está planta de hormigón viene generando polémica es por el ruido que produce y que afecta a la calidad de vida de los vecinos de la zona. A este respecto, los ecologistas aseguran que «las máquinas son susceptibles de producir ruidos y vibraciones y no están instaladas con las paredes aisladas» y además, afirman los conservacionistas, «se encuentran en una precariedad manifiesta».