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HEMEROTECA » EL TIEMPO » |
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Moreda (Aller),
C. M. BASTEIRO
Los romeros de San Martín de Moreda disfrutaron ayer de la fiesta de los Humanitarios y se dejaron las preocupaciones en casa. El miedo a la gripe A se aparcó y los asistentes siguieron bebiendo de los vasos de sidra que ofrecían las carrozas; la crisis se olvidó por unas horas y un vecino pagó 110 euros por la «roscona», el pan más grande del ramu, y la dieta se dejó para mejor ocasión para degustar fabada y panchón.
A media mañana, el Campo de la Iglesia de la localidad allerana ya estaba abarrotado. Después de la misa en honor al patrón, al mediodía, comenzó la puya'l ramu. «Caneco», vecino de Moreda y todo un clásico en la puya, comenzó a ofrecer los bollos para terminar por la «roscona». Un vecino del concejo se olvidó de la mala racha económica del país y pagó 110 euros por la barra de pan de escanda. Mientras tanto, las carrozas formadas por las «xandas», los grupos de baile y las bandas de gaitas se colocaban a lo largo de la Calle de la Estación. Un poco más tarde de la una, tal y como dictaba el programa, un volador dio el pistoletazo de salida al vistoso pasacalles, formado por 41 agrupaciones.
Abría el desfile la carroza con la reina de la fiesta, la «Xana», Leila Alonso, acompañada por les «Xanines». Detrás, un sitio para la reivindicación. Una xanda, llena de astures y romanos y bajo el lema «21 siglos y la misma lucha», comparaba la invasión del Imperio con la batalla contra la instalación de la línea Sama-Velilla en el concejo. Como la esperanza es lo último que se pierde, la xanda «Los Corrigüelos» exhibieron una carroza en honor a la corazonada olímpica, con los aros y la inscripción «Morea 2009, primeras olimpiadas rurales».
Pero no sólo de deporte viven los alleranos, y los romeros de San Martín lo saben bien. La carroza de «Les Xanes» repartía sidra entre el público que esperaba en la acera. Mientras que se olvidaban de las recomendaciones para evitar la gripe A y bebían del mismo vaso, los asistentes no dudaron en entonar el estribillo del himno de la fiesta de los Humanitarios «¡Y viva San Martín, que ye el nuestru patrón!».
Entre el público, el colorido, la música, la tradición y la sidra de la fiesta ya empezaba a hacer efecto. Rocío Luis, una madrileña vestida con el traje de asturiana para la ocasión, explicaba mientras bebía un «culín» que había pedido sus vacaciones en noviembre «para que coincidiera con San Martín». Los vecinos del concejo también disfrutaron de lo lindo. Ángela González, de Villanueva, se mostró sorprendida «de la cantidad de público de este año, a pesar de que es miércoles».
Tras despedirse con los últimos culinos, y ya en casa, los alleranos se sentaron a la mesa y disfrutaron del menú tradicional de la fiesta: fabada, casadielles y el postre típico del concejo, panchón. Por la tarde, la chocolatada y una gymkhana de juegos tradicionales entretuvieron a los romeros, que se despidieron de San Martín por la noche, con los fuegos artificiales.
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