JOSÉ MANUEL GARCÍA
INTÉRPRETE DE TONADA
La Asociación de Vecinos «La Güertiquina» de Lloreo inauguró el pasado 16 de septiembre su sede social. Con este logro se materializaban los esfuerzos realizados por una junta directiva siempre respaldada por sus vecinos para lograr un espacio común y de encuentro, destinado a estrechar, más si cabe, la relación entre unos y otros para la búsqueda de soluciones en conjunto a los problemas que día a día se generan en la vida cotidiana.
Conociendo la inquietud del presidente y miembros de la directiva, y contando con la ayuda de los vecinos, estoy seguro de que esta nueva sede se convertirá automáticamente en una factoría de creación de nuevos proyectos e ideas para lograr el máximo desarrollo materializando los proyectos más ambiciosos y deseados por los vecinos. Estoy también convencido de que en dicha sede nacerán muchos proyectos con la intención de aumentar la participación ciudadana en el diseño de las ofertas que puedan hacerse para que el pueblo recupere parte de la actividad perdida. En lo cultural hay alguna que otra idea que puede contribuir a que al menos un día se hable de Lloreo. Y sin duda eso traerá que sean más días y nuevas ideas. La recuperación del movimiento vecinal es una tarea necesaria que constituye una fuente permanente de aportaciones de todo tipo.
Otra de las pretensiones de los vecinos es recuperar los espacios degradados y proceder a la restauración y rehabilitación de molinos y más actividades que contribuyan a dinamizar el turismo y la cultura del pueblo. La nueva sede social en Lloreo abre un espacio que puede ser utilizado por los vecinos más concienciados y luchadores para llegar directamente a la población. El trabajo del movimiento vecinal no sólo constituye un medio legal de intervención en la vida cotidiana, sino también un espacio en el que integrarse para mantener sus potencialidades, incrementar la capacidad de gestionar bien los intereses colectivos y de organizar el entorno, el urbanismo, el modelo de pueblo, y promover la sostenibilidad, la integración social, la convivencia, la tolerancia, la igualdad, el valor de lo público, etcétera. Buscando nuevas formas de articulación de las redes sociales que están presentes en el pueblo. Y para hacerlo posible es necesario reforzar el carácter reivindicativo, la búsqueda de fórmulas de participación y los hábitos del diálogo, la paciencia y la crítica razonada. Multiplicando, eso sí, las redes de intercambio de ideas y propuestas, el contacto y el diálogo permanente con todos, pero especialmente con el vecindario de nuestro territorio específico. En cierto modo, se trata de recuperar el papel de movimiento social como factor de impulso y cohesión ciudadana. Participar, hablar con la gente es también una forma de generar convivencia, tejer relaciones sociales, construir humanidad, aprender continuamente. Eso exige algo de paciencia y constancia. El movimiento vecinal, como otros movimientos sociales, es un espacio de trabajo a largo plazo. Es de agradecer que toda vuestra aportación que transmitís va encaminada a generar espacio para todos.
Lloreo es una localidad mierense situada en la margen izquierda del río Caudal. Se comunica con la capital del concejo, Mieres, mediante la carretera N-630, separada por una distancia de 5 kilómetros. Al conjunto de su naturaleza hay que sumar su patrimonio histórico, etnográfico y el minero, pues aún quedan restos de su arqueología industrial. Los vecinos han restaurando caleyas, fuentes y casas. Lloreo también posee otra riqueza natural, como es el agua, tanto en su calidad como por la cantidad. Cuenta con varias fuentes públicas. Termino deseando a todos que la felicidad de la inauguración se prolongue indefinidamente y que sea signo inequívoco de larga vida. A la vez, quiero pregonar públicamente vuestra labor, generosidad y disposición para dar lo más sobresaliente de vosotros mismos en la tarea de conseguir vivir en el mejor pueblo posible.