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HEMEROTECA » EL TIEMPO » |
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FERNANDO GEIJO Mieres del Camino,
D. MONTAÑÉS
El Delegado del Gobierno en Asturias, Antonio Trevín, anunció ayer que la Autovía A-66 (Oviedo-Campomanes) será sometida a una ambiciosa actuación para mejorar su seguridad. En concreto, el portavoz estatal explicó que el proyecto, dotado con 9 millones de euros, permitirá sanear el firme de esta estratégica calzada. Si bien no adelantó ningún otro detalle de la iniciativa, sí subrayó que Mieres será una de los concejos más beneficiados por el plan, ya que absorberá el 25 por ciento de la inversión total, es decir, unos 2,3 millones.
Antonio Trevín también adelantó ayer, durante la inauguración del pabellón cubierto de la Ciudad del Tenis de Turón, que entre las inversiones previstas figura la instalación de barreras de seguridad. En este sentido, señaló que «Mieres ya tiene adjudicadas dos obras de barreras para protección de motoristas en la Nacional-630 y en la citada A-66, por un importe de 400.000 euros».
La autovía de Mieres es desde su inauguración, en 1994, el gran eje de comunicación entre el centro de la región y la Meseta. Su apertura supuso la descongestión de la vieja carretera de Castilla (N- 630), una vía que había quedado obsoleta y cuya saturación de tráfico se traducía en unos altísimos niveles de siniestralidad. Sin embargo, esta calzada ha generado más de un problema, especialmente en los tramos de acceso a los túneles del Padrún, así como en el mismo paso subterráneo. Fomento quiere ahora dar una solución definitiva a los problemas de seguridad vial que arrastra desde su construcción y que se acentúan en invierno, con la lluvia y las heladas.
La A-66 (Oviedo-Campomanes) ha sufrido también una larga lista de contratiempos, desde su apertura, hace ya más de una década. El más relevante fue la reforma que se llevó a cabo en los propios túneles del Padrún. Las dos galerías que estructuran este paso subterráneo tuvieron que ser totalmente remozadas debido, en parte, a las filtraciones de agua. La obra duró un año y el coste ascendió, por entonces, a unos 4.000 millones de pesetas (algo más de 24 millones de euros). Fue necesario acometer un revestimiento de seguridad en los dos tramos subterráneos y ya entonces salió a relucir la problemática falla tectónica, que siempre esgrimen los técnicos, al menos según el Ayuntamiento de Mieres, para explicar las graves deficiencias que presenta el firme de la carretera, con numerosos baches. Éstos no han logrado ser corregidos mediante las frecuentes actuaciones que han llevado a cabo desde el departamento encargado de la conservación de carreteras.
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