A. LORCA
Los miembros de la Guardia Civil que abatieron a la vaca necesitaron más de una veintena de disparos para acabar con el animal, según relata Antonio del Corral, uno de los testigos de los hechos que, como el resto del pueblo, sigue impresionado con lo sucedido.
Lo mismo le ocurre a Manuel García: «Hoy lo puedo contar pero ayer no se me podía ni hablar de los dolores que tenía», explica. De hecho, después de que la res le atacará tuvo que ser trasladado hasta el Hospital de Mieres para ser atendido. «Estaba totalmente descontrolada, una vaca con tanta fuerza y que empieza a subirse encima de la gente es un peligro», apunta García Ania, que acudió hasta el lugar donde estaba la res para comprobar que no se trataba de ninguno de sus animales, algo que estuvo a punto de costarle la vida.
«Delante del bar atacó también a Francisco Bayón. Salía del restaurante y la vaca iba para arriba», cuenta García Ania, que explica como fue el quién antes de ser trasladado hasta el centro hospitalario avisó a la Guardia Civil porque «hay que tener una escopeta o un rifle para matar a un animal como este». Sobre la propiedad de la vaca, los vecinos de Espinedo apuntaron que pertenece a un vecino de Jomezana al que se le escapó el animal. Las peripecias vividas con la fuga del animal eran ayer el principal tema de conversación en las tertulias formada en el pueblo.