Espinedo (Lena),
Antonio LORCA
Manuel García Ania aún tiene el susto en el cuerpo después de que en la noche del jueves una vaca le arrastrara por el suelo y le golpeara repetidamente en la localidad de Espinedo, en Lena. «Si no llega a ser por mi yerno, que la espantó, la vaca me mata», aseguró García Ania, quien debido a las heridas que le provocó el animal tuvo que ser trasladado hasta el hospital Álvarez-Buylla de Mieres. «Sangraba por el ojo y por la boca y me golpeó también en el pecho», explicó ayer este vecino, que todavía se encuentra dolorido y afectado por el suceso. El ataque del animal, que fue abatida a tiros por la Guardia Civil, también hirió a otras dos personas.
Todo comenzó cuando la res se escapó de la vecina localidad de Jomezana de Abajo, sobre las siete y media de la tarde, y se encaminó decidido carretera abajo hacia Espinedo. Al parecer, el animal tenía una actitud violenta y agresiva. El propio García Ania asegura que la res «estaba totalmente descontrolada». El primero en percibir la presencia de la vaca fue Antonio del Corral, que vive en una de las primeras casas que se encuentran en el pueblo bajando desde Jomezana de Abajo. «Escuché ladrar a mi perro a eso de las ocho de la tarde y me extrañó, entonces salí de la casa y vi a la vaca». Debido al peligro que supone un animal de ese tamaño circulando por la vía pública, Del Corral intentó echar a la res fuera de la carretera. «Vino hacía mí y en vez de espantarla yo, me espantó a mí. Salté la valla y fue tal la fuerza con la que la vaca chocó contra la madera que el golpe lo escucharon todos», relata.
Manuel García, Manolo para sus amigos, es dueño de varias reses y por esta razón los vecinos le avisaron de lo que sucedía para que comprobara si la vaca que andaba suelta era de su propiedad. En ese intervalo, el animal había continuado su camino apartándose un poco del pueblo y llegando hasta una fábrica de dovelas que hay en las proximidades. Hasta allí se desplazó García, para ver si se trataba de una de sus reses. Fue en ese lugar fue donde llegó a temer por su vida. La vaca le embistió y le arrastró hasta dejarle atrapado y sin poder moverse por miedo a que el animal continuase atacándole.
Aproximadamente un cuarto de hora después su yerno fue hasta el lugar con su coche y cuando vio a su suegro atrapado, bajó del vehículo e intentó espantar al animal con una vara. Entonces, la vaca arremetió contra él y al ver que la res le alcanzaba se metió rápidamente en el coche, al que la vaca causó varias abolladuras. Este tiempo fue aprovechado por Manolo García para ponerse a buen recaudo.
La escalada de violencia de la vaca no había hecho más que comenzar. El animal regresó al pueblo donde le esperaba su siguiente víctima, Francisco Bayón que tuvo la mala fortuna de salir del bar situado en el centro del pueblo cuando el animal pasaba por allí. La res le embistió y le arrastró contra la máquina de refrescos que hay en la puerta del local, provocándole heridas leves. Fue entonces cuando aparecieron las dos patrullas de la Guardia Civil y la Policía Local de Lena.
Uno de los coches patrulla se acercó al animal y la vaca embistió con fuerza al vehículo causándole importantes abolladuras en la parte delantera. La otra patrulla, apoyada por la Policía Local de Lena, intentó llevar a la res hasta alguna finca próxima , pero les fue imposible debido al comportamiento violento de la vaca. Como no fue posible cercar al animal, los agentes decidieron seguirla a distancia hasta regresar al mismo punto en el que había sido atacado Manolo García. Allí, el conductor de un camión se bajó con la intención de espantarla y se convirtió en la tercera víctima del agresivo animal. Fue entonces cuando la Guardia Civil abatió a la res.